SALUD

Mal de Parkinson: a qué síntomas hay que prestarle atención

Es una enfermedad neurodegenerativa que ataca las estructuras del cerebro encargadas del control y la coordinación del movimiento y la postura. Afecta entre el 1 y 1,5% de la población mayor de 65 años.

Una de las enfermedades a las que más atención hay que prestarles y crear conciencia sobre aquellos que la padecen es el Parkinson, que según datos aportados por el Ministerio de Salud de la Nación, afecta entre el 1 y 1,5% de la población mayor de 65 años.

Esta enfermedad neurodegenerativa ataca las estructuras del cerebro encargadas del control y la coordinación del movimiento y la postura. Una de esas estructuras es la sustancia negra que contiene un neurotransmisor esencial para la regulación del movimiento, que es la dopamina, la cual se encuentra disminuida en este trastorno.

Cabe destacar que existen síntomas motores visibles, como lentitud en los movimientos y dificultad para iniciarlos, temblor de reposo, rigidez muscular, dificultades en la marcha e inestabilidad postural. Sin embargo, hasta un 20 o 30% de los pacientes con esta enfermedad pueden no presentar temblores y, al mismo tiempo, el temblor puede estar presente en otras enfermedades neurológicas. Por eso, es importante la evaluación neurológica de cada paciente, que sigue siendo la piedra angular en el diagnóstico de esta enfermedad.

Además de los problemas motores, un paciente puede experimentar síntomas no- motores en cualquier momento de su enfermedad. Entre ellos, se pueden destacar la disminución del olfato y el gusto, estreñimiento, sueños violentos y vividos, alteraciones en la memoria y depresión. Es clave poder reconocerlos de manera precoz y tratarlos, ya que afectan la calidad de vida de estos pacientes.

Mal de Parkinson: sin cura por ahora

A pesar de que la enfermedad de Parkinson no tiene cura, los medicamentos podrían mejorar significativamente los síntomas de la enfermedad. En algunas ocasiones, el médico puede sugerir realizar una cirugía para regular determinadas áreas del cerebro y mejorar los síntomas. Es relevante que los pacientes tengan acceso a un programa de neurorrehabilitación interdisciplinario que permita mejorar su funcionalidad, su independencia y su calidad de vida; además, terapias como kinesiología, terapia ocupacional, rehabilitación cognitiva, musicoterapia y fonoaudiología son las más recomendadas.

El ejercicio físico mejora el equilibrio, la flexibilidad y la marcha, por ejemplo, y actividades como gimnasia acuática, natación, pilates, bicicleta, tai chi y caminatas ayudan a estos pacientes.

Si bien en la mayoría de pacientes la enfermedad no es hereditaria, sobre todo si comienza después de los 50 años, se identificaron varios genes responsables que están asociados a la enfermedad. Distintos estudios demostraron que es poco frecuente que un hijo tenga la misma condición que su progenitor; es decir, los casos que están justificados por la genética son reducidos, incluso, hasta menos de 10% del número de afectados, y las demás son situaciones esporádicas de la enfermedad.

En tanto, este mal suele ser mucho más frecuente en varones por razones que aún se desconocen; sin embargo, las mujeres también pueden padecer la enfermedad. Las estadísticas indican que, por cada cinco personas afectadas, tres son hombres y dos mujeres, aunque la forma de manifestarse puede ser diferente entre ambos sexos.

Alimentos que ayudan

Especialistas recomendaron una serie de alimentos para ayudar a combatir esta enfermedad, los cuales son los siguientes: Cereales integrales: añadir cereales integrales puede ser una buena opción, además, al ser alimentos de absorción lenta, nos mantendrá saciados durante más tiempo.

Café: a pesar de que se considera un estimulante, existe un compuesto en el café que se podría combinar con la cafeína y que ayudaría a combatirlo.

Plátano: al ser un alimento rico en triptófano, se recomienda su ingesta para combatir al Parkinson y otras enfermedades.

 

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