La Revolución de Mayo no solo sirvió para dar el puntapié inicial hacia los que 6 años más tarde se transformó en la independencia de España, sino que dejó una serie de datos llamativos y sorprendentes, al igual algunos episodios que se dirimen entre lo real y lo ficticio.

Lo cierto, es que tras varios mitos urbanos que reinan en cercanías al Cabildo, los hombres y mujeres que estuvieron presentes en esa jornada y lo que pasó adentro del recinto, es que el historiador Gabriel Di Meglio, escribió en un artículo del Conicet, qué fue lo que pasó aquella jornada de 1810.

¿La Revolución duró un día?

La invasión napoleónica a España en 1808 había generado una crisis en todas las regiones del Imperio y en el marco de este vacío de poder, en América emergieron distintas tensiones sociales y políticas de larga data. La propia mecánica de los hechos trajo conflictos inesperados. El 25 de mayo de 1810 se instauró en Buenos Aires la Primera Junta, con Cornelio Saavedra a la cabeza, pero los historiadores coinciden en que la Revolución no se circunscribió a una sola fecha.

"Lo de 1810 no fue solo una revolución política, sino también en contra de las jerarquías sociales y raciales, que tuvo consecuencias muy fuertes en la formación posterior del país”, explicó Di Meglio.

“La Revolución de Mayo inicia un proceso en el cual algunos grupos muy minoritarios querían la independencia, pero la mayoría de los revolucionarios al principio más bien plantean la autonomía dentro del imperio español, es decir, que el rey acepte el autogobierno local. Y ese no es el discurso escolar, que plantea que la Revolución de Mayo es el inicio de la independencia. Digamos que en los festejos tradicionales, el resultado está puesto al principio”, aseguró.

Tres extranjeros

Un punto interesante es que el presidente de la Junta, Cornelio Saavedra, había nacido en el Alto Perú, en tanto, los vocales Domingo Matheu y Juan Larrea, en Cataluña.

Argentina se consolidó recién a fines del siglo XIX, ya que los líderes revolucionarios de 1810 pensaban en términos del Virreinato del Río de la Plata. Es decir, parte de lo que hoy conocemos como Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia (los territorios indígenas como Patagonia y Chaco, por otra parte, no participaron del proceso). La propia dinámica del proceso iría acotando sus pretensiones, demarcando las fronteras que nos resultan más familiares.

Cornelio Saavedra nació en el Potosí.

"Cuando Buenos Aires hizo su revolución, intentó que todos los territorios que integran el Virreinato obedecieran a la Junta. De hecho, pidió a los otros pueblos que enviaran diputados. Algunos dijeron que no -como Asunción, Montevideo, Alto Perú-, lo que dio inicio a una guerra civil entre juntistas y antijuntistas. Pero unos y otros se consideraban verdaderos patriotas y además realistas, porque -al principio- todos actuaban en nombre del rey", detalló el historiador.

¿Hubo movilización popular?

Todos los testimonios apuntan a una indiscutible presencia popular y miliciana, tanto el 25 de mayo como los días previos, que inclinó la balanza a favor de los revolucionarios.

En el Museo Histórico Nacional está el petitorio que circuló para terminar con la Junta Provisoria encabezada por Cisneros. Allí, Domingo French y Antonio Beruti se pronuncian "por mí y 600 más".

Domingo French y Antonio Beruti, firme junto al pueblo.

Hubo grupos heterogéneos (que involucraban gente que vivía de su salario, artesanos, vendedores ambulantes), que se movilizaron y proyectaron en la Revolución sus propias aspiraciones y tensiones raciales, sociales, económicas.

¿Hubo paraguas y escarapelas?

Los testimonios de la época confirman que esa semana llovió y las actas del Cabildo del 25 también se quejaban de los vaivenes climáticos. Di Meglio explicó que, por esos años, el uso de paraguas o sombrillas estaba reducido a unos pocos. Caro y de tela permeable, probablemente ni se usara mucho para combatir la lluvia, ni hubiera muchos en la plaza ese día.

Con las escarapelas ocurrió algo similar, ya que en su Historia de la República Argentina (1883), Vicente Fidel López escribía que "la plaza se llenó en un momento de damas y señoritas, con los colores celestes que distinguían el penacho tan popular de los Patricios". Los textos de la época, en cambio, mencionaban la presencia de cintas, pero les atribuían distintos colores (rojo, celeste, blanco).

¿Había presencia afrodescendiente?

Los historiadores coinciden en que el 30 % de la población porteña en 1810 estaba compuesta por afrodescendientes. "Entre 1778 y 1812 entraron legalmente al Río de la Plata más de 70 mil esclavos, sin contar los que llegaron a través del contrabando. Apenas empieza la Revolución hay una contradicción: una gesta que se hace en nombre de la libertad, en una sociedad esclavista", aseguró Di Meglio.

A lo largo de la Revolución, fue abolido el tráfico e instituida la libertad de vientre (1813). Los varones que ya eran esclavos, encontraron en la guerra misma la posibilidad de cambiar su situación: entraban al Ejército en condición de "libertos". O sea, ni libres, ni esclavos, sino con una promesa de libertad. Según el profesor, "el famoso ejército de Los Andes, de 5 mil integrantes, tenía 1.500 libertos. El Regimiento 8 estaba compuesto completamente de libertos".

¿Participaron mujeres?

Según los historiadores, el rol de las mujeres en las tertulias de la alta sociedad es conocido por todos. Además, los documentos remiten a una participación popular que contaba con hombres y mujeres. De hecho, hay un panfleto anónimo que expresaba las quejas de los varones contra las mujeres que se metían en política.

¿Se comía asado?

En 1810 había en Buenos Aires cerca de 40 carnicerías y 5 saladeros y aunque la carne abundaba, no solía terminar en la parrilla. Primero, hay que considerar que todo "bicho" era comestible, no solo la vaca. El ganado vacuno era cimarrón (salvaje) y los cortes resultaban duros y por eso, generalmente se hervían en guisos y pucheros.

Un plato común era la sopa de trozos de carne de vaca y cordero, morcilla, repollo, perejil, cebollas, ajos, garbanzos, porotos, zapallos y menta.

¿Cómo era la diversión en 1810?

La sociabilidad pasaba principalmente en el interior de los hogares y en las famosas tertulias se gestaron romances, acuerdos comerciales, alianzas políticas y discusiones intelectuales, que allanaron el camino al 25 de mayo y continuaron posteriormente.

Estas tertulias no eran como las europeas, bastante más suntuosas. Los testigos de la época indicaban que la bebida más ingerida era el mate (y, si se extendía la fiesta, el chocolate). Solían terminar temprano aunque siempre había música. Si no había dinero para pagarle a un profesional, los niños se ponían frente al piano.

Revolución de Mayo: datos curiosos

Costo de la Revolución

Se estima que durante los días previos a la Revolución de Mayo se gastó un total de 521 pesos, cinco y tres cuartillos reales. El gasto incluye 12 pesos por el flete de 12 carretillas, 37 pesos y seis reales en velas para iluminar el Cabildo, 21 pesos y seis reales en chocolate, bizcocho y vino.

Además, se compraron tres relojes para regalar al capitán, teniente y alférez de la compañía Batallón N° 3 que realizó la primera guardia de honor a la Primera Junta, y en ellos se invirtió 206 pesos y tres cuartillos de real. En tanto que la tropa fue gratificada con 101 pesos.

Moneda real de aquella época.

El fondero, que preparó las comidas para los capitulares entre los días 23 y 25 de mayo de 1810, obtuvo por el servicio 75 pesos y 6 reales. Los criados que sirvieron en los coches cobraron 18 pesos y cuatro reales; los 50 hombres que repartieron esquelas y pegaron carteles percibieron 51 pesos y 6 reales. Además, hubo otros gastos mínimos, pero la suma de todos ronda los 521 pesos.

Formación de un nuevo gobierno

Muchos libros de historia y versiones sobre la época sostienen que al quedar constituida la Primera Junta, sonó “con fuerza” la Campana del Cabildo. Sin embargo, esto nunca sucedió. Cuando fue utilizada el 1 de enero de 1809, Santiago de Liniers Saavedra mandaron a quitarle el badajo, que recién fue repuesto después de 1810.

Nombres patrios

Luego del 25 de mayo de 1810, muchos padres elegían nombres relacionados con la Revolución para sus hijos y uno de los ejemplos fue Primo Patricio Liberato.