María Ignacia, también conocida como Vela, es una localidad de casi 2 mil habitantes y que se ubica dentro del partido bonaerense de Tandil. Si bien no es muy conocida, el turismo rural es su gran fuerte y se caracteriza por sus espectaculares espacios verdes que son una excelente opción para estar en contacto con la naturaleza y el aire libre serrano. Asimismo, se destacan sus bellas estructuras que tienen estilo antiguo y campestre y las estancias de campo donde se tienen estadías completamente confortantes. 

Las tranquilas calles de este paraje se encuentran a 431 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires y a unos 52 de la ciudad cabecera del municipio. El viaje hasta allí tiene una duración de casi 5 horas en vehículo, pero es una escapada perfecta para conocer otros lugares de la zona. Salir de Capital Federal por la Autopista Ricardo Balbin, continuar por la Ruta Provincial 2 hasta el Puente Etcheverry y empalma con la ruta 215. Continuar por este camino hasta Brandsen donde se toma la Ruta Provincial 29. Finalmente, en Ayacucho, se une como la Ruta Provincial 74 que conduce a la entrada del pueblo.

Un poco de historia del pueblo

Como muchas localidades del país, esta población se originó como consecuencia de la prolongación del ferrocarril sud que se dirigía hacia la localidad de Bahía Blanca y tenía parada en la villa turística de Tandil. Para 1885, los dueños de las tierras eran Felipe y Pedro Vela, pero no dudaron en continuar con la iniciativa de expansión y donaron algunos de sus terrenos para el establecimiento de la estación de ferrocarril.

Como agradecimiento del gesto, se decidió ponerle el apellido de ambos a la estación y tiempo después al pueblo. Años después, Vicente Casares, otro vecino de la zona, cedió los campos linderos de la nueva edificación y comenzó con el proceso de creación de la localidad por eso la bautizo como María Ignacia en honor a la madre. Para evitar conflictos entre los partidarios, se le asignó los dos nombres

El pueblo se originó a partir de la estación. 

El turismo rural como fuerte  

La principal actividad económica es la agrícola y tiene un pequeño, pero muy interesante, centro urbano. La primera parada del visitante tiene que ser la vieja estación de trenes y el museo histórico y de ciencias naturales “Doctor Aurelio de Lusarreta”. En estos lugares se puede conocer mucho más de la historia del lugar y acerca de su prometedor presente. Sin dudas esta visita es un viaje al pasado, ya que se conservan miles de elementos y maquinarias agrícolas que eran típicas de la zona. 

La arquitectura y diseño de las casas son un boom entre los turistas que llegan desde la ciudad, además, se destaca que los vecinos mantienen la estética a pesar del paso de los años. Por otro lado, los viejos adoquines le dan un toque especial a las tranquilas y seguras calles de María Ignacia. La pequeña y muy pintoresca capilla es uno de los edificios más majestuosos al igual que la delegación municipal. 

El pueblo de Vela fue pensado como ciudad, por eso tiene muchas construcciones exóticas. 

En la zona hay distintas estancias y casas de campo para disfrutar, pero el que más se destaca es "Del Chapaleofú", que cuenta con todas las comodidades para el turista. Por otro lado, otra gran opción para pasar un día recreativo y conocer a fondo el lugar, es el balneario municipal de María Ignacia Vela es un espacio natural en el medio de esta hermosa localidad. El predio cuenta con casi cinco hectáreas de parque con canchas de fútbol, de bochas, un kiosco, sombrillas con bancos, asadores, juegos para nenes y baños. Además, es importante destacar que tiene pileta

Para los amantes de la buena gastronomía, en María Ignacia hay gran variedad de locales comerciales que ofrecen gran variedad de platos tradicionales como asados, fiambres, pastas, entre otras. También hay típicas almacenes de campo donde se pueden conseguir productos regionales y mucho más. 

El Balneario Alberto Carreira es un punto turístico que hay que visitar. 
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