Espartillar es un pueblito que apenas sobrepasa los 800 habitantes. Está ubicado a casi seis horas de la Capital Federal, cerca de Pigüé, en el interior de la provincia de Buenos Aires, más concretamente en el partido de Saavedra y es ideal para hacerse una escapada de fin de semana. El principal motivo por el que se hizo turístico este pueblito bonaerense fue por la cosecha de trufas.

Fundado en 1910, Espartillar comenzó a hacerse conocido hace pocos años por una causa que enorgullece a las pocas personas que viven allí: el pueblo se convirtió en la referencia en nuestro país sobre el cultivo, la cosecha y la venta de trufas, tanto al interior como al exterior.

 

Pero hay que remontarse por lo menos una década para encontrarle un principio a esta historia. Fue en el año 2011 cuando una pequeña empresa surgida en el seno local y, luego llamada "Trufas del Fin del Mundo", comenzó a plantar robles y encinas por doquier.

Si se piensa en las trufas, hay que tener en cuenta que es uno de los productos más codiciados en todo el mundo y, por ende, con un alto valor de compra que asciende por kilo hasta los 2000 dólares. En parte, esto se debe a que su proceso de germinación, es largo.

Al ser un hongo, se alimenta gracias al crecimiento de raíces de los árboles, pero luego de terminar esa primera parte del proceso, para luego pasar a la etapa de la plantación, las trufas tardan alrededor de cuatro años en formarse como tal.

Como la trufa vive en forma subterránea, y como su aroma es tan fuerte, solo hay una forma de detectarla: por el olfato. El del hombre no alcanza a percibirla, pero si el de los chanchos y algunas clases de perros. Los primeros son los que pueden descubrirlas de una manera más natural, pero se las comen. Los perros, y solamente específicas razas, pueden sentir el sutil perfume del hongo.

Un perro cazador de trufas puede costar entre 1000 y 4000 euros.

El fin de semana pasado, en las inmediaciones del Club Sportivo Belgrano, se realizó la primera edición de la Fiesta de la Trufa Negra, a la que llegaron varias personalidades y en donde muchos de los productores locales aprovecharon para mostrarse en la gran cita.

De hecho, los emprendedores aprovecharon para ofrecer los "diamantes negros" a precios realmente bajos: un gramo de la más alta calidad a 208 pesos y uno de una calidad menor a 107 pesos. En general, se calcula que con alrededor de 25 gramos se puede preparar un plato para toda una familia.

"La trufa le cambió la vida al pueblo" aseguró el gerente de ventas de "Trufas del Nuevo Mundo", Faustino Terradas y en eso coinciden todos, ya que, no solo se trata del rubro gastronómico, sino que a eso se le agrega también el turismo. En ese sentido, la dueña del único hotel del pueblo, contó que todos los que llegan "se sorprenden que en una localidad tan chica haya trufas tan accesibles".

La cantidad de empleados en la trufera local no llega a 15 personas.

Del evento, en el que hubo "cacerías" de trufas, cocina en vivo y visitas guiadas, participaron los reconocidos chefs Christophe Krywonis y Dolli Irigoyen y se calculó que acudieron más de 300 personas.

En ese marco, el intendente de Saavedra, Gustavo Notararigo, celebró el acontecimiento e hizo hincapie en los beneficios que para el pueblo implica todo lo concerniente a las trufas: "Nos hace conocer como territorio. Hoy ha nacido un nuevo destino turístico".

Los empleados de la trufera local, estimaron que luego de haber llegado a cosechar casi 220 kilos en 2021, de los cuales exportaron 70 a Estados Unidos, Francia y España, este año podrían llegar a 450.

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