Ni Areco ni Marcos Paz: la localidad con una mansión histórica y paisajes de película a 20 kilómetros de CABA
A solo 40 minutos de la Ciudad de Buenos Aires, hay un destino que deslumbra con su historia, jardines de ensueño y un fuerte vínculo con la cultura nacional. Una escapada distinta, cerca y sin multitudes.
La provincia de Buenos Aires es inmensa y cuenta con paisajes para todos los gustos: tiene campo, mar, sierras, bosques, pero también guarda “secretos” a pocos kilómetros de la Ciudad que vale la pena descubrir. Entre ellos, se destaca una localidad con una deslumbrante villa histórica y paisajes inigualables, y no es San Antonio de Areco ni Marcos Paz, que también cuenta con imponentes casonas.
Esta opción combina naturaleza, historia y cultura, ideal para quienes buscan una escapada diferente sin tener que manejar durante horas ni gastar una fortuna. Está ubicada a poco más de 22 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, un viaje en auto de aproximadamente 40 minutos.
Se trata de un lugar que ofrece una villa señorial que sorprende por su arquitectura, sus jardines y su relevancia en la historia nacional.
Muchos suelen pensar que para vivir algo diferente hay que recorrer largas distancias y gastar mucho. Pero a minutos de la CABA, en la localidad de Beccar, partido de San Isidro, se esconde un lugar especial que invita a desconectarse y recargar energías.
Allí se encuentra una imponente casona, rodeada de jardines cuidados, que combina historia, arte y un entorno natural ideal para escapar del ruido cotidiano.
Esta residencia fue el hogar de dos figuras clave de la cultura argentina del siglo XX: Victoria y Silvina Ocampo. Hoy funciona como museo y se convirtió en un destino preferido para quienes buscan una experiencia cultural auténtica y tranquila cerca de la ciudad.
Villa Ocampo: un patrimonio cultural lleno de historiasConstruida a finales del siglo XIX como casa de verano, Villa Ocampo fue escenario de reuniones inolvidables entre grandes figuras de la literatura y el pensamiento mundial. Personalidades como Borges, Bioy Casares, Saint-Exupéry, Pablo Neruda, María Elena Walsh, Octavio Paz y Albert Camus visitaron este espacio gracias a la hospitalidad de Victoria Ocampo.
En 1973, la escritora decidió legar la propiedad a la UNESCO, y en 1997 el lugar fue reconocido oficialmente como Monumento Histórico Nacional. Más allá de ser una antigua casona, Villa Ocampo es hoy un sitio cultural de gran valor, un destino ideal para quienes buscan sumergirse en la historia argentina, la literatura y el arte en un entorno único.
Qué hacer en Villa OcampoCon la entrada podés recorrer tanto la casa como sus jardines, ya sea a tu ritmo o acompañado por una visita guiada de unos 45 minutos, que te permitirá descubrir detalles y anécdotas que hacen única a esta residencia.
Después del paseo, podés relajarte en el bistró al aire libre, un espacio ideal para disfrutar de una merienda o simplemente dejar que el entorno verde y tranquilo te acompañe un rato más.
Visita guiada:
- Viernes de 12:30 a 19 horas.
- Sábados, domingos y feriados de 10 a 19 horas.
- Entrada general: $3.500.
- Docentes y estudiantes: $2.500 (con acreditación).
- Personas con discapacidad: sin cargo (junto a un acompañante).
Recorrido libre (sin guía):
- Viernes de 12:30 a 18 horas
- Sábados, domingos y feriados de 10 a 19 horas
- Entrada general: $3.000
- Docentes y estudiantes: $2.000
Importante: para disfrutar del bistró se recomienda reservar previamente desde su sitio web o redes sociales.
Cómo llegar a Villa OcampoVilla Ocampo se encuentra en Elortondo 1837, en Beccar. La forma más sencilla de llegar en transporte público es tomando el tren Mitre, ramal Tigre, y bajando en la estación Beccar. Desde ahí, hay que caminar unas pocas cuadras, un paseo que vale la pena por lo que vas a encontrar al final del camino.
Si preferís ir en auto, podés salir por la Autopista Illia, continuar por la Avenida Leopoldo Lugones y luego tomar la Ruta Provincial 27. El viaje dura alrededor de 40 minutos, aunque el tiempo puede variar según el tráfico y las paradas que hagas en el camino.

