Ni Cacheuta ni Jordán: las termas ocultas que pocos conocen y son un verdadero misterio natural
Un complejo termal que dominó la escena turística en la década pasada, pero quedó en el olvido y hoy invita a redescubrirlo con paisajes sorprendentes, confort sin límites y ese encantador silencio que solo la montaña sabe ofrecer.
Argentina es un país rico en maravillas naturales que sorprenden por su diversidad y belleza. Desde imponentes montañas hasta ríos cristalinos y bosques milenarios, cada rincón invita a descubrir paisajes únicos y experiencias inolvidables.
Entre estos destinos “poco conocidos” se encuentran espacios donde el agua caliente brota de la tierra, ofreciendo un refugio ideal para el descanso y la conexión con la naturaleza. Las termas, rodeadas de paisajes imponentes y tranquilidad absoluta, se han convertido en lugares perfectos para quienes buscan relajarse y revitalizar cuerpo y mente.
Las termas ocultas que pocos conocen y son un verdadero misterio naturalLas Termas El Sosneado se encuentran en la provincia de Mendoza, al pie de la cordillera de los Andes, en el departamento de Malargüe. Este paraíso termal está ubicado a aproximadamente 220 kilómetros al sur de la cabecera provincial y se presenta como un destino ideal para quienes buscan relajación y contacto con la naturaleza.
Para llegar desde Mendoza capital, se debe tomar la ruta nacional 40 hacia el sur, atravesando paisajes montañosos y desérticos. El viaje, que dura cerca de cuatro horas en auto, ofrece vistas espectaculares y se puede complementar con paradas en pequeños pueblos y sitios de interés turístico en el camino.
Aquellos que no cuentan con vehículo propio pueden acceder al precioso complejo natural mediante tours turísticos organizados. Estos recorridos se contratan en las principales localidades de la región cuyana, ofreciendo transporte cómodo y guiado para disfrutar sin complicaciones del paisaje y la experiencia termal.
La historia de El Sosneado se remonta a tiempos ancestrales, cuando las comunidades indígenas de la región ya utilizaban sus aguas termales con fines terapéuticos. Con el tiempo, el lugar fue ganando fama y se consolidó como un destino turístico popular en Mendoza desde mediados del siglo XX.
En este contexto, para 1938, se construyó el Hotel Termas El Sosneado, un pintoresco edificio que fue construido con la intención de ser un centro turístico de lujo y reconstructivo para la salud del visitante. Sin embargo, se cerró en la década de 1950 y hoy en día solo quedan sus ruinas, convirtiéndose en un atractivo para los aventureros y turistas.
Actualmente, pese a no existir el hotel, las termas ofrecen aguas calientes ricas en minerales, ideales para aliviar dolencias musculares y reumáticas. Sus piscinas naturales, rodeadas de roca volcánica, permiten a los visitantes disfrutar de baños relajantes en un entorno de montaña puro y tranquilo, con temperaturas que oscilan entre los 35 y 40 grados.
A estos beneficios se le suma el paisaje geográfico del Sosneado es impactante, con montañas imponentes, valles y ríos que configuran un escenario único. Además, la combinación del clima seco de la región y la pureza del aire hacen que la experiencia termal sea aún más revitalizante y saludable.
Camino a las ruinas del Hotel Termas El Sosneado, el imponente cordón montañoso se hace cada vez más grande mientras avanzamos por el valle, siguiendo el curso del río Atuel. En el trayecto, encontramos la Laguna El Sosneado, un tranquilo espejo de agua alimentado por vertientes naturales, donde habitan numerosas aves y caballos semisalvajes.
A pocos kilómetros más arriba, se puede visitar la Cueva del Indio, y finalmente llegar a los baños termales del antiguo hotel abandonado, un lugar mágico para relajarse y conectar con la naturaleza. Por ello, este destino es considerado uno de los mejores lugares para descansar y desconectar, gracias a su aislamiento y belleza natural.

