Un lujo: La carne vacuna aumentó el 10,6 por ciento en marzo
Durante el primer trimestre del año, con el valor de un kilo de asado se pudo adquirir en promedio 3,92 kilos de pollo fresco.
Durante marzo último, la carne vacuna se mantuvo al alza, con una variación del 10,6% mensual en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). El incremento fue del 68,6% durante el último año, más del doble que la inflación. Las condiciones estructurales del sector impiden que haya movimientos a la baja.
Así surge del último relevamiento del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna (IPCVA), que detalló que el precio promedio del kilo ascendió a $18.564.
Entre los cortes que más aumentaron en marzo se encuentran la picada común, con una suba del 20,4%; la carnaza común, con el 17,7%, y la falda, con el 13,4%. Los de menor incremento fueron el lomo, que mostró un alza del 8,5%; el matambre, del 7,6%, y tanto el peceto como la picada especial, del 9,3%.
Por canal de venta, el precio de la carne vacuna en las carnicerías subió el 12,2% en comparación con el mes anterior y registró un incremento del 73,5% respecto a marzo de 2025. En los supermercados mostró una variación mensual del 7,1% y un aumento interanual del 57,9%.
Por estos días, algunos cortes mantienen precios más altos en supermercados, como el lomo, que resulta un 5% superior ($1.366,6 de diferencia), y la colita de cuadril, un 7,6% ($1.795,5 de diferencia).
En cambio, otros cortes presentan precios significativamente más bajos en grandes superficies. Tal es el caso del asado, que resulta 16,8% más económico (una diferencia de $3.305,1); el peceto, con una reducción del 3,8% ($889,2); la falda, 36,4% ($4.700,6); la picada común, 37,8% ($4.770,3); y la carnaza común, 36,2% ($531,1).
Mientras tanto, en marzo el precio del pollo fresco subió el 10,9% frente a febrero y registró un alza interanual de 49,1%. En el caso del pechito de cerdo, el valor mostró una variación mensual del 6,3% y un aumento del 28,1% respecto a marzo de 2025.
De este modo, en el primer trimestre del año, con el valor de un kilo de asado se pudo adquirir en promedio 3,92 kilos de pollo fresco, lo que representa un aumento del 22,8% respecto al mismo período de 2025.
Por otro lado, en marzo, un kilo de asado permitió comprar 2,08 kilos de pechito de cerdo. El promedio del trimestre indica que el poder de compra del asado frente al pechito de cerdo alcanzó 2,02 kilos, un incremento de 37,3% en comparación con el primer trimestre del año anterior.
De todas maneras, es importante aclarar que los precios pueden registrar diferencias de acuerdo a la provincia, localidad o incluso el barrio. Esto se debe a factores como la logística, los costos regionales y el tipo de comercio, por lo que los valores finales pueden ser superiores o inferiores a los mencionados.
Lista de precios por kilo ordenada de menor a mayor:
Pollo: $4.822
Pechito de cerdo: $8.944
Picada común: $10.381
Osobuco: $11.102
Falda: $11.724
Carnaza común: $12.012
Picada especial: $14.154
Hamburguesas caseras: $14.756
Roast beef: $16.175
Tortuguita: $16.718
Paleta: $17.234
Tapa de asado: $17.565
Bife ancho: $17.898
Tapa de nalga: $18.395
Asado de tira: $18.617
Bife angosto: $18.631
Matambre: $18.726
Bola de lomo: $19.534
Cuadrada: $19.863
Cuadril: $21.357
Nalga: $21.807
Vacío: $22.388
Peceto: $23.391
Colita de cuadril: $24.049
Lomo: $27.711
Tendencia negativa
En 2025, el consumo de carne vacuna alcanzó su nivel más bajo en dos décadas, con un consumo per cápita de 47,3 kilos, mientras los precios siguen aumentando y alcanzando récords históricos reales.
La menor oferta, derivada de una reducción del stock de hacienda afectado por sequías y anticipada venta de animales, junto con precios internacionales firmes y una alta presión exportadora, impide una caída en los precios.
En contraste, el consumo de otras carnes como pollo y cerdo sigue en crecimiento, manteniendo estable el consumo total de proteínas animales en el país.
El presidente de CAMyA, Leonardo Rafael, señaló al portal Infobae que el motivo de las subas de los últimos meses es la poca oferta de hacienda por falta de stock. "Tenemos las mismas 50 millones de cabezas que hace 50 años", aseguró.
Para empezar a revertir la situación del sector, el referente propuso un conjunto de medidas que considera fundamentales. Entre ellas, destacó la necesidad de aumentar el peso de faena -es decir, incentivar la producción de animales más pesados-, asegurar reglas de juego previsibles (un aspecto que comienza a vislumbrarse, pero que aún debe consolidarse) y ampliar el acceso al crédito para fomentar inversiones en toda la cadena productiva.
Asimismo, aclaró que estos son solo algunos de los ejes -entre muchos otros- que deberían comenzar a abordarse con el objetivo de avanzar hacia una política agroganadera e industrial capaz de impulsar y fortalecer la producción.

