FAR脕NDULA

La historia de amor del Indio Solari y Viru: "Nos conocimos promediando el verano del a帽o '81"...

La mujer que camin贸 45 a帽os a su sombra, lejos de los flashes. Madre de su 煤nico hijo y sost茅n en la enfermedad. M谩s detalles en la nota.

La muerte de Carlos Solari, el Indio, a los 77 a帽os, sacudi贸 la cultura popular argentina de punta a punta. En las horas siguientes, lo despidieron en redes y millones de seguidores repasaron su m煤sica, sus entrevistas y tambi茅n esos rincones de su vida que siempre permanecieron a resguardo del mito. Entre ellos emerge una figura clave para entender al hombre detr谩s del 铆dolo: Virginia "Viru" Mones Ruiz, la compa帽era que estuvo a su lado durante m谩s de cuatro d茅cadas y protagonista de una de las historias de amor m谩s s贸lidas y discretas del rock nacional.

Porque mientras el Indio se convert铆a en una leyenda que juntaba multitudes, exist铆a una vida paralela, 铆ntima, silenciosa y profundamente humana. All铆 estaba Viru. Lejos de los escenarios, de las luces y de la exposici贸n medi谩tica. Siempre cerca de 茅l, pero casi nunca frente a las c谩maras. Esa elecci贸n no fue casual: desde el principio, ambos decidieron proteger su intimidad como un tesoro, una decisi贸n que con los a帽os se transform贸 casi en una declaraci贸n de principios que el cantante defendi贸 hasta sus 煤ltimos d铆as.

La historia comenz贸 en 1981, cuando Los Redonditos de Ricota todav铆a eran una aventura contracultural que apenas tomaba forma. Eran a帽os de b煤squedas, de proyectos construidos a pulm贸n. Nadie imaginaba entonces que aquel m煤sico de voz grave se transformar铆a en una de las figuras m谩s influyentes del rock argentino. Tampoco que aquella joven llamada Virginia ser铆a la persona que lo acompa帽ar铆a el resto de su vida. Fruto de ese amor naci贸 Bruno Solari, en el a帽o 2000, el 煤nico hijo de la pareja.

Quienes conocieron de cerca al m煤sico siempre se帽alaron la importancia de Viru en su vida. Aunque permaneciera fuera del radar medi谩tico, su presencia resultaba fundamental. Los 煤ltimos a帽os los encontr贸 enfrentando el desaf铆o m谩s complejo: el diagn贸stico de Parkinson, que el propio Indio hizo p煤blico en 2016. En ese proceso, Viru volvi贸 a ocupar un lugar esencial. Fue sost茅n, compa帽铆a y refugio en una etapa marcada por los cambios f铆sicos. Juntos eligieron vivir en Parque Leloir, en Ituzaing贸, un espacio de tranquilidad lejos del ruido.

Por esa vocaci贸n de bajo perfil, cada vez que Viru decidi贸 hablar en p煤blico sus palabras adquirieron un valor especial. En un mensaje que se volvi贸 viral, escribi贸: "Nos conocimos promediando el verano del a帽o '81. A帽os despu茅s, cuando escuch茅 por primera vez 鈥楳e quedo contigo', por Los Chunguitos, encontr茅 las palabras que describ铆an mi amor. Hoy, 40 a帽os despu茅s, lo siguen haciendo". Aquella confesi贸n mostr贸 algo que permanec铆a oculto detr谩s del personaje: la dimensi贸n humana de un v铆nculo construido sobre la lealtad y la compa帽铆a mutua.

Fue 铆dolo, poeta urbano, referente generacional. Pero detr谩s de ese mito existi贸 siempre una historia m谩s sencilla y profundamente conmovedora: la de dos personas que eligieron caminar juntas toda una vida. Viru estuvo presente desde los comienzos, cuando todo era incertidumbre; acompa帽贸 el crecimiento de un fen贸meno irrepetible; comparti贸 la vida familiar y tambi茅n los a帽os m谩s duros de la enfermedad. Una compa帽era silenciosa que nunca necesit贸 ocupar el centro de la escena. Porque quedarse, durante 45 a帽os, fue su forma m谩s poderosa de amar.

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