FARÁNDULA

Juana Molina habló tras la muerte de Chunchuna Villafañe y una culpa que no cierra: "Lamenté haberme..."

La artista abrió su corazón a días del adiós de su madre. Un texto desgarrador, velas, llaves que ya no abren y un show suspendido. Leé lo que dijo en la nota.

Chunchuna Villafañe murió el jueves a los 92 años. Juana Molina, su hija, todavía no encuentra consuelo. A menos de una semana de la pérdida, la música y actriz publicó un texto íntimo que desnuda la desolación. Las palabras de Juana duelen: arrepentimientos por haberse ido del sanatorio, la bronca con un cura, las llaves que de repente dejaron de abrir la puerta de la casa. El show que suspendió y el refugio en su propia hija.

Juana Molina no esperaba sentir esta clase de vacío. La muerte de Chunchuna Villafañe, ocurrida en la madrugada del jueves, la dejó en un estado de aturdimiento que ni ella misma anticipó. La noticia empezó a circular recién por la tarde, cuando Juana usó sus redes para confirmar el final de una era. Pero ahora, a pocos días de aquel momento, volvió a escribir. Y el texto que compartió junto a una foto de su madre joven es de esos que se leen con el nudo en la garganta.

"Cuando murió papá yo no estaba", arranca Juana. "No pude despedirme ni ocuparme del ritual ni de la ceremonia, de nada. Cuando murió mamá, estaba, pero atontada". Ahí empieza el repaso de los reproches que ella misma se hace. Lamentó haberse ido del sanatorio esa tarde. Lamentó no averiguar el sentido de las velas, esas que sirven para iluminar el camino en la transición. Lamentó no evitar al cura y sus "sandeces mal actuadas", mostrando fotocopias de los salmos como si fueran la gran cosa.

"Siempre pensando tarde", confiesa Juana. "Me habría quedado esa noche, le habría puesto velas en las cuatro esquinas, habría evitado la capilla".

La desolación de Juana no se queda solo en lo ritual. También se mete en lo cotidiano, en lo que duele todos los días. Intentó encontrar un poema de Jorge Luis Borges sobre las caras que no se repiten, esa singularidad de cada ser querido. No dio con el que habla de Macedonio, pero sí recordó "Las cosas", ese poema que habla de objetos que duran más allá del olvido. Porque a Chunchuna le afligía el destino de sus pertenencias. "Qué haríamos con ellas era su máxima preocupación", escribe Juana.

Y entonces llega el golpe más duro: "Hoy no pudimos entrar a su casa. Las llaves que veníamos usando desde hace años dejaron de abrir esa puerta." Juana cree que es la propia Chunchuna que no termina de irse, protegiendo sus cosas. Esas cosas que, como dice el verso, no sabrán nunca que nos hemos ido.

Después, Juana encontró los versos que buscaba: "No se repetirá tu fuerza aquí en la tierra. No volverá tu voz a lo que el verso encierra ni tu memoria a su pequeño universo. Se perderán las cosas que solo tú sabías. Morirá el sabor de una fruta, el matiz de una tarde, la forma de una cara que no se repetirá."

El abrazo colectivo y el show que se cayó

La publicación de Juana se llenó de mensajes. Carla Peterson, Matías Martín, Verónica Llinás, Mariana Fabbiani y cientos de seguidores anónimos le dejaron cariño. "Una reina Chunchuna", "Te abrazo Juana", "Qué palabras hermosas". El dolor individual se transformó en memoria compartida.

Juana ya había anticipado el vendaval emocional cuando comunicó la muerte de su mamá. "Es un cocktail de sensaciones", escribió entonces. Contó que, al volver a la casa y ver la cama vacía, sintió una ausencia inmensa. "Iba muy a menudo a conversar con ella, horas y horas. Sería incapaz de recordar alguna de esas conversaciones, pero hablábamos mucho". También suspendió un show en San Miguel. Prefirió quedarse con su hija, bien juntitas. "Hasta hace unos minutos pensé en hacerlo igual, pero me pareció que iba a ser una epopeya que no puedo protagonizar", se disculpó.

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