PASO A PASO

Un clásico de merienda: budín de manzana húmedo y esponjoso, con los mejores secretos de la abuela

Una preparación clásica, económica y rendidora que combina fruta fresca, aromas suaves y una textura ideal para acompañar infusiones calientes en cualquier momento del día.

La merienda es ese momento del día que invita a bajar un cambio, a hacer una pausa y a disfrutar de algo rico sin apuro. De hecho, un budín de manzana recién hecho, tibio y perfumado, transforma una tarde común en un pequeño ritual hogareño.

Como acompañante infalible, una taza de té, café o mate realza los sabores y completa la experiencia. Como alternativa, se puede servir con una cucharada de yogur natural, un poco de crema batida o incluso una bocha de helado para convertirlo en postre.

Un clásico de merienda: budín de manzana húmedo y esponjoso, con los mejores secretos de la abuela

Ingredientes para  budín de manzanas  

  • 2 manzanas grandes

  • 2 huevos

  • 150 g de azúcar

  • 80 ml de aceite neutro

  • 200 g de harina 0000

  • 1 cucharada de polvo de hornear

  • 1 cucharadita de esencia de vainilla

  • Ralladura de limón o naranja (opcional)

  • Pizca de sal

 Pocos ingredientes, simples y de despensa, para un resultado bien casero. 
 Pocos ingredientes, simples y de despensa, para un resultado bien casero. 

Paso a paso de la preparación  

  • Precalentá el horno a 170 °C (moderado). Elegí un molde de budín (aprox. 24/26 cm) o uno similar. Enmantecá y enhariná bien (o forralo con papel manteca) para desmoldar sin drama.

  • Pelá las manzanas, quitá el corazón y cortalas en cubitos chicos (quedan más repartidas) o en láminas finas (se notan más al cortar).
    Tip: si querés que no se oxiden mientras hacés la mezcla, rociá con unas gotas de limón.

  • En un bowl grande, batí huevos + azúcar durante 2 a 3 minutos, hasta que la mezcla se vea más clara, algo espumosa y con el azúcar bien integrado. Esto ayuda a que el budín quede más liviano.

  • Agregá el aceite en forma de hilo mientras seguís mezclando (a mano o con batidor). Incorporá vainilla y, si te gusta, ralladura de limón o naranja.
    Tip abuela: la ralladura levanta el sabor sin "tapar" a la fruta.

  • Tamizá aparte harina + polvo de hornear + pizca de sal. Sumalos en dos o tres tandas, mezclando con espátula o batidor suave, con movimientos envolventes. Clave: no mezclar de más; cuando no veas harina seca, listo. Si batís demasiado, puede quedar más compacto.

  • Sumá las manzanas y mezclá apenas para distribuir.
    Tip: si la fruta está muy jugosa, pasala por 1 cucharada de harina antes de agregarla: ayuda a que no se vaya toda al fondo.

  • Volcá la preparación en el molde. Golpeá suavemente el molde contra la mesada 1 o 2 veces para acomodar la mezcla y eliminar burbujas grandes. Si querés, reservá unas láminas de manzana para poner arriba y que quede más "de pastelería".

  • Llevá al horno a 170 °C por 40 a 45 minutos.
    Importante: no abras el horno durante los primeros 30 minutos (es la etapa en la que más crece). Si tu horno calienta fuerte, a los 35 minutos revisá de lejos cómo viene el dorado.

  • Pinchá el centro con un palillo o cuchillo: debe salir seco o con migas húmedas, pero sin mezcla líquida. Si sale mojado, horneá 5 minutos más y volvé a probar.

  • Sacalo del horno y dejalo reposar 10-15 minutos en el molde. Después desmoldá y pasalo a una rejilla para que enfríe parejo (si lo dejás en el molde mucho tiempo, puede "transpirar" y humedecerse de más abajo).

  • Dejalo enfriar al menos 30 minutos antes de cortar para que asiente la miga. Para conservarlo húmedo: guardalo envuelto en film o en recipiente hermético. Al día siguiente suele estar todavía más rico.

  •  Una preparación fácil, sin técnicas complicadas y apta para cualquier cocina. 
     Una preparación fácil, sin técnicas complicadas y apta para cualquier cocina. 

     Consejos de la abuela 

  • Si las manzanas están muy jugosas, espolvorearlas con una cucharada de harina antes de agregarlas.

  • No abrir el horno durante los primeros 30 minutos para que crezca parejo.

  • Al día siguiente queda aún más rico: guardarlo envuelto en film o en un recipiente hermético.

  • Se puede espolvorear con azúcar impalpable o pincelar con un almíbar liviano para que dure más húmedo.

  • Esta nota habla de: