Perdón, diego: la pelota se manchó en el ascenso
Matías Gómez y Facundo Ruiz Díaz hablaron tras las agresiones sufridas durante el encuentro entre Ballester y Victoriano Arenas.
El pasado domingo, la violencia se apoderó del cierre del encuentro entre Ballester y Victoriano Arenas. Cuando todo hacía prever que, el cotejo que igualó de manera agónica el Canalla, terminaría sin mayores inconvenientes, de un momento a otro, se desató un caos generalizado. Varios simpatizantes del elenco local ingresaron al terreno de juego, donde agredieron a los futbolistas del CAVA, como así también a Luis Ventura, ante la inacción de los efectivos policiales. Pero, la pesadilla para la visita no terminó allí, sino que una vez concluido el partido la delegación fue traslada a la comisaría de José León Suárez en calidad de demorados. Varios días después de los hechos de público conocimiento, Crónica dialogó con Matías Gómez y Facundo Ruiz Díaz, dos de los jugadores que sufrieron las consecuencias de los graves hechos, donde expusieron con lujo de detalles la caótica situación que les tocó atravesar.
Ya en el adicionado, los nervios se iban apoderando de la escena. En un primer momento, Matías Ansede -juez del encuentro- adicionó siete minutos, en los cuales el dueño de casa acorralaba en base a centros de uno y otro, a los cuales el fondo del representativo de Valentín Alsina despejaba una y otra vez. Sin embargo, a pesar de que el tiempo agregado ya había culminado, optó por no dar por finalizado el compromiso. Hasta que, en el noveno minuto, Jacky Ntomba decretó la igualdad definitiva. Pero, lejos de celebrar el empate y Arenas masticar la bronca por el desenlace, todo se transformó en un ring de boxeo. De manera inexplicable, simpatizantes de Ballester entraron a la cancha por una escalera que se encontraba en la propia tribuna. A partir de ese instante, golpes de puño, patadas hasta incluso armas blancas se pudieron observar en las diversas imágenes viralizadas, casi de manera instantánea.
Primeras palabras
En el inicio de su testimonio, Ruiz Díaz dejó en claro que "gran parte de lo que pasó el fin de semana tuvo que con la actuación del árbitro. Primero, me dijo que iba a adicionar seis (minutos), después da siete y, finalmente, juega dos más. Rechazamos todo lo que venía, nos empatan el partido". Luego, reveló que "le fui a preguntar por qué adicionó tanto y me respondió con un modo inadecuado. Tras eso, cuando me doy vuelta, un compañero mío ya se estaba peleando con un jugador de ellos". A la postre, sumó: "Yo me pregunto cómo entrás una escalera a una cancha de fútbol. Si no es por ayuda de la dirigencia. Seguramente, estaba todo hablado".
Asimismo, describió: "Se meten unas 50 personas contra 10 nuestras, con armas blancas. En todo momento me defiendo, viene uno y me da un tajo en el brazo. En el vestuario, me di cuenta que estaba cortado, por lo que me tuvieron que dar dos puntos".
Mientras que, Gómez expresó: "En ningún momento pensé que podía pasar eso. Terminamos muy enojados porque fue una locura lo que adicionaron, cuando el curso del partido fue tranquilo". A la postre, añadió: "Salimos perjudicados por todo esto, en ese sentido, después llegó la calentura de la finalización, que no justifica nada, pero en ese momento no se piensa".
Rechazo totalAl ser consultados acerca de los diversos comunicados emitidos por Ballester, el lateral derecho fue contundente al respecto. "Es una locura que nos quieran echar las culpas. La verdad, tampoco le pongo mucha atención a lo que digan ellos".
En tanto, el zaguero con firmeza señaló: "Nos acusan de que les rompimos el vestuario, robamos cosas y eso es toda una mentira porque no tienen de dónde agarrarse para tener esa autocrítica. Por eso, buscan ensuciarnos de esa manera, la cuál desconozco totalmente y me hasta rabia saber dónde llega la mentira para quedar bien parados".
Mal tragoPero, los hechos no terminaron dentro de los límites del campo de juego, ya que el plantel del CAVA fue trasladado a la seccional de la zona. Sobre todo, Gómez sostuvo: "Lo de la policía fue terrible. En ningún momento, entraron a la cancha a parar a los hinchas que se nos venía encima". Segundos más tarde, añadió: "Cuando pasó todo, recién vinieron y te hablaban mal. La verdad, fue un desastre. El trabajo de ellos es cuidarnos y siento que no lo hicieron".
Por la misma línea se refirió Ruiz Díaz, dado que remarcó que "eran cinco o seis policías que no hicieron nada. No nos defendieron en momento alguno, dejaron que nos peguen. Llegamos a la comisaría y no nos creían". Acto seguido, destacó: "Gracias a Dios, estaba la gente de Aprevide, quienes vieron todo y estaban a favor nuestro. Sino, estábamos en el medio de la nada. Fue una locura lo que se vivió el domingo, parecía un partido de barrio".
Reflexión final"Es un momento que no me gustaría volver a pasarlo", comentó el marcador central. Instantes posteriores, añadió que "ojalá que pase algo, antes de que sea tarde. Se tiene que cortar porque así no se puede jugar". Además, dejó en claro: "Es mentira que se le robaron cosas, si el vestuario estaba cerrado, el único abierto era el de nosotros". A modo de cierre, el capitán de Arenas, expresó: "Somos jugadores de fútbol y estábamos laburando". Perdón, Diego. El domingo, la pelota se manchó y la violencia ganó.




