Luis Ventura, el entrenador DESTACA su marca al frente de Victoriano Arenas
Luis Ventura charló mano a mano con Crónica del Ascenso y contó sus sensaciones sobre el trabajo hecho como entrenador de Victoriano Arenas.
Pertenencia. Dentro de los variados significados que cuenta dicha palabra, una de las definiciones que brinda la Real Academia Española, refiere a un "hecho o circunstancia de formar parte de un conjunto, como una clase, un grupo, una comunidad, una institución, etc.". Sin lugar a dudas, dicha descripción calza a la perfección la relación de Luis Ventura con Victoriano Arenas. El jueves 13, se cumplió nueve años del primer encuentro que dirigió al CAVA. Desde allí, una unión que se mantiene hasta el día de hoy. Y, como si fuera poco, tras la salida de Pablo Vico de Brown, se convirtió en la persona con una mayor duración en el cargo de manera ininterrumpida.
Una de las cabezas del conjunto que milita en la Primera C habló con "Crónica del Ascenso", del recorrido a lo largo del tiempo. No sólo del presente, sino acerca de sus primeros contactos con la institución de Valentín Alsina, como así también lo que representa en su vida.
-¿Recordás cuál fue el primer partido que dirigiste a Victoriano Arenas?
-Sí, cómo no. Fue el 13 de junio de 2015, contra Deportivo Paraguayo, de locales. Un partido que perdimos 2-1.
-¿Cómo llega el club a tu vida?
-Me retiro del fútbol activo. Jugué en Lanús hasta el año 1977, después hice una pretemporada con Huracán, donde me ofrecieron irme a radicar a Bolivia, que me quería contratar The Strongest. En el medio de la historia, hubo un ofrecimiento para ir a Boca por parte del Toto Lorenzo. Estaba con mis primeros empleos en empresas periodísticas, pero prioricé un club que me diera libertades para desarrollar mis actividades paralelas. En el año 78 terminé arreglando con Victoriano, donde jugué seis meses. Después, tuve que irme al Mundial: me habían designado para la sede de Mar del Plata. Me quedé y a los seis meses largué el fútbol. Pasó la vida, pasaron 37 años y un día estaba en la platea de El Porvenir, viendo El Porvenir-Claypole. Ahí, se me acercó un señor educado, que terminó siendo Domingo Sganga, presidente de Victoriano Arenas. Él me dice "Ventura, ¿no querés ser el técnico de Victoriano Arenas? Yo pensé que era una broma. En ese momento, le dije que sí. Acordamos para empezar a entrenar y, a partir de ahí, debuté en el partido con Paraguayo, que fue adverso.
-¿Cuándo asumiste pensaste en estar tantos años?
-Si ves todas mis cuestiones profesionales, te vas a dar cuenta que llego a los lugares para quedarme. En Crónica estoy desde 1973. Estamos hablando de 51 años; en América, 23 años; en Paparazzi, me fui por la puerta. Soy una persona que va a los lugares para hacer historia. No es que sólo voy por el sueldo, sino que es por una cuestión sentimental, de confort. En Victoriano, me reencontré con mucha gente. Mi observación era generar un sentimiento de pertenencia, que los hinchas sean hinchas del club, no que estén con las camisetas de River o Boca. Quería un club, donde los chicos del semillero llevaran los colores de la institución.
-¿En un fútbol que es tan cambiante cómo se logra inculcar esa pertenencia?
-Cada vez que juego un partido federado, me encuentro con ex jugadores. Por lo general, sólo tienen palabras de agradecimiento y gratitud hacia un club y cuerpo técnico que les dio consejos sanos. El ascenso, muchas veces, es una jungla. No sé si espacio para aquellos que no rinden. Acá, hay que rendir todo el tiempo. El encabezar un grupo es tener paciencia.
-¿Sentís que Victoriano Arenas te da la tranquilidad para trabajar?
-Le estoy muy agradecido a la dirigencia, a los jugadores que pasaron, a los cuerpos técnicos que me acompañaron y a los hinchas. Estoy agradecido porque en un momento decisivo de mi vida me abrió las puertas.
-¿En algún momento pensaste dar un paso al costado?
-El año pasado presenté mi renuncia, por algunas cosas que no me gustaban. La directiva, encabezada por el mismo Sganga, me pidió que me tomara un tiempo y vuelva al lugar que estaba dejando. Me pareció lo más prudente porque aclaré algunas cosas que no las tenía muy claras. Cuando me las supieron mostrar, entendí todo. El equivocado e inocente era yo por no ver cosas que estaban pasando y, evidentemente, eran nocivas no sólo para el club, sino también para mí.
-¿Cómo se hace para lidiar con esas cuestiones?
-En el ascenso se hace mucho más díficil, en el sentido de que no tenés presupuestos que te acompañan. Hay que improvisar mucho. Entonces, muchas veces en la austeridad, tenés que tomar decisiones que no son las convenientes. Se hace muy díficil tener esa claridad.
-¿Desde el aspecto táctico cómo te adaptás a las diferentes compañías?
-No quiero olvidarme de Sergio Geldstein, el Pelado Ibáñez, Federico Condino, del profe Sebastián Murúa. Hoy, tengo el placer de estar compartiendo convivencia con Oscar Morali, que tiene su experiencia y sabiduría. Un día me preguntaron si autorizaba a que se acordara su desembarco, ya que él trajo su proyecto. Lo vimos con la directiva, me pareció criterioso lo que planteaba y nos metimos de pies y manos. Cada uno tiene su proyecto, pero vi que sumaba y juntos podían ser más.
¿Qué hechos destacás a lo largo de estos años?
-Deportivamente, estoy muy conforme. Salimos campeones de punta a punta. Después, mantuvimos la categoría como nunca lo había hecho la institución. Luego, el estar seis años consecutivos en la Primera C no se había logrado antes. También tenemos las cuestiones sociales, psicológicas. Otras cosas, por ejemplo, es la colocación del riego automático, la compra de tractores para cortar el pasto. Buscar la alternativa de una cancha auxiliar, vestuarios para la pileta. Es una gestión que tiene que ver más con la institución que el equipo. Cuando miro las estadísticas, que soy de mucho observarlas, el hecho de haberme convertido en el técnico más longevo en un club del fútbol argentino, después de la ida de Pablito Vico, me llena de orgullo y lo honra a Victoriano Arenas, que tuvo la gentileza de haber bautizado una de sus tribunas con el nombre de Luis Ventura.
-¿Qué representa Victoriano Arenas para Luis Ventura?
-Es una prolongación de mi casa. Lo siento como un terruño mío. Es más, estoy pensando seriamente que el día que me toque partir, le voy a decir a mis hijos que me cremen y las cenizas la tiren en la mitad de la cancha de Victoriano.
-A modo de cierre, un mensaje para la gente del club...
Que siga teniendo el mismo amor que siente por los colores del club, que sigan manteniendo el sentido de pertenencia y que sigan soñando que este club va a seguir creciendo.




