Miguel Ángel Superman Marín, un arquero de lujo para un Cruz Azul
Miguel Ángel Marín brilló en Cruz Azul durante 10 años, club en el que se retiró.
Así como en Vélez hizo historia, en México tuvo una carrera brillante y sigue siendo considerado el mejor arquero de la historia del club. Estuvo diez años hasta que se retiró en 1981. Guillermo Álvarez Macías, director general de Cruz Azul fue a la Argentina buscando un delantero: Carlos Bianchi, pero no pudo conseguirlo y como quisieron que el viaje valiera la pena, el objetivo pasó a ser “un portero de primer nivel”. El elegido fue Marín.
Sus números lo avalan ya que ganó 7 títulos: 5 Ligas, un trofeo Campeón de Campeones y una Copa de Campeones. Tiene el record de menos goles recibidos de todos los tiempos del fútbol mexicano, ya que en 309 encuentros sufrió 298 tantos, lo que representa un 0,96 por juego. El apodo con el que llegó a México fue el del “Gato”, pero el cronista Ángel Fernández lo bautizó como Superman, debido a sus espectaculares vuelos.
Debutó el 25 de diciembre de 1971 con victoria 2-0 frente a Chivas de Guadalajara y el 1 de enero de 1972 hizo su debut en el Estadio Azteca, con un triunfo de 2-1 contra América. En 4 meses de su llegada obtenía su primera final con el equipo en la Copa de Campeones de Concacaf (Alajuelense), siendo campeones.
En su primera temporada en la Máquina Cementera, Marín jugó 22 desafíos de Liga. Luego disputaron la Copa Interamericana ante Nacional de Uruguay, donde terminaron cayendo con un 3-2 global. A fines de 1972, Cruz Azul viajó a la Argentina para enfrentar algunos amistosos y se rumoreaba el retorno del “Gato” para jugar en San Lorenzo sin concretarse.
Durante su segunda temporada confrontó en 18 compromisos de Liga y más adelante, el 15 de junio de 1975 es conocido como el día que “estalló la Kryptonita” en la Bombonera: durante un choque con Ítalo Estupiñán, se fracturó el pulgar derecho Marín, que aunque se lo acomodó al instante y siguió el juego, pero no pudo continuar en el resto de la Liguilla. “Son los pelotazos de la vida”, fue su reflexión.
Siguió los años posteriores, siempre con grandes actuaciones y se retiró en 1981, a los 37 años debido a afectaciones cardiacas. Marín se despidió del fútbol el 6 de junio de 1981, en un partido ante el Guadalajara, aquel primer rival al que había enfrentado 10 años antes en su debut. Apenas pudo jugar unos segundos para despedirse de esa gente que lo amaba y entregarle su tradicional buzo a rayas horizontales azules, blancas y negras a Ricardo Ferrero que llegaba desde Rosario Central para reemplazarlo.
En tres ocasiones fue distinguido como el mejor arquero de la Primera División, en 1975, 1979 y 1980. En 1980, el fue el “Mejor jugador de México”, siendo el primer portero en conseguirlo. Y en 2011 fue incluido por la FIFA en el Salón de la Fama del Fútbol Internacional.
El 23 de mayo de 1976 incurriría en un error por el que ingresaría en el Libro de los Guinness. Iban 25 minutos del segundo tiempo y Cruz Azul derrotaba 1-0 a Atlante cuando Binha efectuó un disparo sin potencia ni colocación, justo a las manos del Gato, quien quiso salir jugando, pero se arrepintió a mitad de camino y con un movimiento del brazo derecho terminó metiendo la pelota en su arco. Fue un gol que quedaría registrado como uno de los más raros e insólitos de la historia del fútbol mundial.
“Traté de jugar rápido para sorprender al equipo contrario, pero me adivinó la jugada un compañero del Atlante y quise rectificar la trayectoria del balón en el aire... Desgraciadamente lo tiré para dentro de mi propia portería”, reveló.
Ese fue el primero y más famoso autogol, pero no el único. El 2 de septiembre de 1979 se anotó otro enfrentando a Rayo Vallecano de España. En un córner desde la izquierda, el centro fue cerrado, Marín lo tomó a la altura de la cabeza, cuando bajó los brazos lo soltó y la pelota se fue para adentro.
Imposible no recordar los capítulos de El Chavo, en los cuales jugaba al futbol (futból, según pronunciaban) con la pelota gigante de Quico. Y cuando uno de ellos pateaba y el otro atajaba siempre mencionaban futbolistas figuras de la época. Por ejemplo, “goooool de Borja”, decía el Chavo, pero no por el actual delantero colombiano de River, sino por Enrique Borja, ídolo del fútbol mexicano.
Y en uno de los capítulos, el Chavo y Quico se pelean por patear y deciden que “Quico” sea el que remataba y el Chavo, el “portero”. Allí es donde dice “soy el Gato Marín”.
No fue casualidad sino una manera de demostrar la figura del arquero argentino y de lo que significó su presencia en México.




