Salvatore Schillaci, el héroe menos pensado de Italia en el Mundial ‘90
Saltó desde el banco en el primer partido, anotó y desde ese momento estuvo "tocado por una varita mágica" para que Italia avanzara en su cita mundialista. Su carrera no fue brillante, pero por ese Mundial se convirtió en ídolo. Falleció muy joven, a los 59 años.
Salvatore Schillaci, conocido popularmente por su apodo de "Totó", tuvo su momento de gloria con la selección italiana en el Mundial 1990, con sus goles decisivos, aunque le quedó la espina de no poder levantar el título, al quedar eliminado por Argentina en semifinales. El delantero se consagró como el goleador de esa cita, en la que todos lo definían como que estaba "tocado por una varita mágica".
Nació en Palermo, Sicilia, el 1° de diciembre de 1964 y falleció el 18 de septiembre de 2024, a los 59 años, causando una tristeza profunda en una nación que disfrutó sus conquistas y sus festejos, con mucho histrionismo. Fue la cara visible de la Azzurra durante ese mes en 1990, más allá de que su carrera, antes y después, no tuvo tanta repercusión ni momentos inolvidables.
El Mundial 90 fue un certamen al que había llegado en silencio, sin demostrar sus condiciones y se transformó en goleador absoluto anotando 6 tantos y consiguiendo el Botín de Oro y el Balón de Oro.
"El sueño de todo futbolista es poder llegar a calzarse la camiseta de la Selección Nacional. Nadie esperaba, ni yo mismo, los logros alcanzados en aquel hermoso Mundial", explicó tiempo después en una entrevista realizada en la Rai.
De sus pasos en Messina, en distintas categorías del ascenso italiano pegó el salto a Juventus, y en su primera temporada pasó los 20 goles y le sirvió para ser convocado.
En el debut contra Austria, Totó ingresó a los 30 minutos del segundo tiempo e inmediatamente resolvió el combate mediante un cabezazo. Desde ese momento ya no hubo manera de frenarlo y, junto a Roberto Baggio, transportó a Italia a las Semifinales.
Le marcó a Checoslovaquia, a Uruguay en Octavos, a Irlanda en Cuartos y a Argentina en Semifinales, siempre bien ubicado en el área para mandar la pelota a la red con un cabezazo, con un toque, con un remate. "La pelota lo busca a él", se decía. Los goleadores son así...
Tras la frustración contra Argentina, le quedaba a Italia el partido por el tercer puesto y allí Salvatore dejó su marca con un nuevo tanto y la medalla de bronce.
"Italia 90 me cambió la vida en cuanto al nivel notoriedad. Si soy querido es por lo que realicé en el campo de juego y también en otros ámbitos. En algún momento, me pregunté ‘¿Es todo verdad lo que me pasó?'. Conservaré los estupendos recuerdos de Italia '90 por el resto de mis días", dijo con mucha humildad.
Dato llamativo
Todos recuerdan a Totó por el Mundial en su país, pero su paso por la Selección fue efímero, ya que solamente disputó 16 partidos y anotó 7 goles. Lo dicho, de esos 7, en el Mundial hizo 6...
Como Paolo
En Italia 90, Schillaci ganó el Botín de Oro como máximo goleador y también el Balón de Oro, al mejor jugador. "Mi trayectoria fue fugaz e intensa y lograr ese premio me permitió escribir una página en la historia. En Italia lo hemos conseguido dos jugadores: Paolo Rossi y yo", declaró con orgullo.
Comenzó su actividad el Club AMAT Palermo, siguió en Messina, llegó a Juventus.
Donde levantó la Copa Italia 1990 al batir al Milán y la Copa UEFA frente a Fiorentina.
En 1992/1993 fue transferido a Inter sin lograr destacarse y fue a Japón, en donde lo recibió Júbilo Iwata y tuvo el apodo el apodo de "Totó-San", con una Liga en su poder.
Tristeza por su muerte
Cuando se conoció que Schillaci estaba peleando contra un cáncer de colon, al pueblo italiano lo invadió la tristeza, porque Totó seguía estando en el corazón de cada uno de ellos, sin distinción de camisetas ni Norte o Sur. Schillaci era Italia, era el héroe del Mundial, que no terminó de la manera que todos querían, pero el delantero que saltó desde el banco de suplentes a la fama, les devolvió el cariño con goles.
Falleció el 18 de septiembre de 2024 y por su velatorio se instaló una capilla ardiente en el Estadio Renzo Barbera de Palermo, la casa del club Palermo de su ciudad natal, donde una multitud se acercó a despedirlo. Muchos de esos hinchas llevaban las imágenes de "Totó" gritando los goles de ese Mundial que para él fue de "Noches mágicas", tal como puede escucharse en la canción de esa cita, sin dudas, la mejor de todos los tiempos.
En el cine
Su rostro fue moneda corriente durante el mes del Mundial y sus gestos lo transformaron en un "posible actor", algo que finalmente cumplió en la película "Squadra antimafia", donde su personaje era "Toto Mannino", un jefe mafioso. Y siempre admitió que Robert De Niro era su ídolo. "Este es un desafío que para mí es como si tuviera que marcar un gol", dijo días antes de filmar.




