GRANDES TENISTAS ARGENTINAS

Paula Ormaechea, una tenista con mucha personalidad que se ganó el corazón de todos

Paula Ormaechea es una deportista muy emocional y eso la lleva a tener varios logros en el circuito de la WTA. 

Paula Ormaechea siempre fue una persona sanguínea. Tanto dentro de la cancha como fuera de ella, suele exhibir sus emociones de manera genuina y transparente. Es una de las referentes vigentes del tenis femenino argentino, supo estar en los grandes escenarios y pelea por volver a meterse en la elite, hoy con otra madurez y sin presiones.

Nació en Sunchales, Santa Fe, el 28 de septiembre de 1992, tiene 30 años y fijó su residencia en Buenos Aires.

En la ITF, ha logrado 16 como singlista y 9 en dobles. Una de los éxitos relevantes sucedió cuando fue finalista de la WTA Internacional en Colombia, Bogotá, donde fue eliminada por la ex número uno del mundo Jelena Jankovic. En Grand Slam llegó a tercera ronda de Roland Garros en 2013 y 2014, la segunda fase del Abierto de Australia en 2012, en el US Open en 2013 y primera ronda de Wimbledon en 2014.

Representando al país, tiene un historial de 20-11 en individuales y 1-2 en dobles. Ostenta el récord de mayor cantidad de victorias en individuales del equipo argentino. Consiguió llevar a la Selección al Grupo Mundial II.

La sunchalense tiene 30 años y, sostiene, ahora vive de otro modo. Participó del último Argentina Open, en territorio nacional, en un año especial ya que en marzo pasado falleció su padre Marcelo, de 59 años, por un aneurisma. Sintió el dolor y se sumió en una aguda depresión.

“Hacía mucho tiempo que no jugaba en Buenos Aires. Estoy en un momento especial de mi carrera, porque la verdad es que fue un año muy difícil. Ya venía con algunos años complicados pero este, obviamente, fue mucho peor. Disfruto de jugar acá”, expresó Paula.

En Tucumán participó de un papel preponderante: en enero y en febrero del ’22. Llegó a las Semifinales y a la Final. El segundo de ellos cobró una relevancia emocional insuperable: fue la última vez que su padre Marcelo, su mayor hincha, lo acompañó en una cancha.

Radicada en Italia, tiene tomada una determinación: volver a vivir en la Argentina. “Todavía no tengo decidido ni cuándo ni dónde, pero en algún momento voy a tomar la decisión”, cuenta Ormaechea.

El tenis, una obsesión

Así fue lo transitó durante toda su carrera y lo exhibe cada vez que ingresa a una cancha a pegarle a la pelotita. Hoy, con otras cosas en su balanza emocional, las vivencias pasan mediante otro prisma. “Más allá del tenis hoy trato de tomar decisiones desde el lado personal. El deporte es importante, pero hoy mi prioridad soy yo”.

“La verdad es que me siento más suelta en la cancha. Cuando a uno le suceden ciertas tragedias empieza a ver las cosas que son realmente importantes. El tenis es importante, pero uno deja de dramatizar. Es un partido de tenis, al fin y al cabo. Es mi carrera, es de lo que vivo, pero no es tan terrible”, profundizó en una entrevista.

Ormaechea regresó a Tucumán, el sitio en el que la acompañó su padre por última vez. Aportó allí el único punto en la polémica derrota de la Argentina ante Brasil, en la Billie Jean King Cup. Se había consagrado en otro torneo W25 y dejó escapar la emoción: “Volver acá fue recordarlo en cada rincón”. Las lágrimas denotaron tristeza y felicidad en simultáneo. Sintió su presencia. “Gracias, vida”, escribió más tarde.

El desahogo fue enorme. Hubo conmoción, alivio. En cierto punto hasta se liberó. Habían sucedido meses oscuros. Había pensado en no vivir más. Pero salió y hoy lo cuenta con la vista en el espejo retrovisor. “Fue mucho trabajo. Tuve la gente justa al lado mío durante este tiempo. Mi amigo Augusto Arquez, director del torneo de Tucumán, a quien conoció semanas antes del fallecimiento de Marcelo, cumplió un papel súper significativo, porque creo que fue la persona que mejor me llevó. Me dio la mano y nunca me la soltó”, reveló con emoción.

“No es fácil estar al lado de una persona que está deprimida. Hoy me doy cuenta, sinceramente. Augusto fue muy sabio, muy empático, y pudo sacarme adelante. Trabajé mucho con terapia, claro. Viví el dolor. Estuve muy mal y en ese momento no pensaba que pudiera salir, no voy a mentir. No lo veía posible. Pude sobrellevarlo. Lo hablé, lo viví, lo lloré muchísimo. No privarme de mis emociones fue lo más importante. De lo que estoy segura es que seguiré jugando al tenis”.

¿Y ahora? “La idea es ir jugando más torneos. Tengo otra madurez”. En febrero, Nadia Podoroska la venció en la final del WTA 125 de Cali y se trató de la primera definición en el circuito entre argentinas desde 1989, cuando Federica Haumuller le ganó a Patricia Tarabini en Guarujá, Brasil.

 

  • 16 TORNEOS: De la ITF ganó Paula: Desde Buenos Aires 2009 hasta Tucumán 2022, y llegó a la final en otros 16. En dobles logró 9 títulos y jugó 15 finales.
  • 59: Su mejor ubicación en el ránking de la WTA, en 2013.
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