Julieta rada presenta su disco "Candombe": "Los tambores te invitan a bailar"
EXCLUSIVO. La cantante uruguaya sorprende con un homenaje al género con el que creció, con versiones de clásicos y un toque urbano y charló con DiarioShow.com antes de su presentación en Niceto Club el 15 de mayo. ¡Leé la nota!
@dperez
La talentosa cantante y compositora uruguaya, Julieta Rada, parte de la realeza musical rioplatense y dueña de una de las voces más innovadoras de la región regresa a Buenos Aires para presentar oficialmente "Candombe", disco que celebra la cultura uruguaya con clásicos, pero que no deja de ser personal. En una charla exclusiva con DiarioShow.com, la artista revela cómo fusionó tradición y modernidad, con tambores uruguayos y colaboraciones estelares, que tocará en Niceto Club el 15 de mayo.
El nuevo trabajo de Julieta Rada es un homenaje a sus raíces, pero también una reinvención: "Es dar a conocer, un poco respetar mis raíces. Lo tenía en mente hace años, pero no sabía cómo llevarlo a cabo". Desde su primer disco, la estética del candombe la acompañó: “En la tapa del álbum debut aparezco en el Barrio Sur de Montevideo, frente a un mural de tambores, vestida como una mamá vieja con toques urbanos”, pero recién ahora se sumerge de lleno. La clave, cuenta, fue aceptar que la fusión era el camino: "En Nueva York grabé con músicos que no son uruguayos. Juan Chiavassa, mi novio y productor, me dijo: 'Por más que quieras hacer algo mega tradicional, no va a quedar'".
El resultado es un disco donde cada canción es un universo. Con arreglos de Leo Genovese, exploró desde R&B hasta electrónica, siempre respetando la métrica del candombe: "Tomamos ese camino. Empezamos a pensar en cada canción como un mundo distinto. Le decía: ‘Para esta quiero esto, para esta algo más R&B’. Son todos candombes, pero muy distintos. Lo lindo es que te permite jugar con otros ritmos, siempre que estén en cuatro".
Pero había una línea roja: los tambores debían ser uruguayos. Para eso, convocó a su padre, el gran Negro Rada, y a tres generaciones de la familia Núñez, “El Lobo” Núñez; Noé y Camilo, grabados en el mítico estudio Zondor: "Ahí no transé. Es importante que estén ellos, mi papá, el Lobo y su familia, esa barra, que son la tradición absoluta y han peleado por darle espacio al candombe".
El proceso de grabación fue complejo, pero inolvidable: “Empecé en Estados Unidos. Grabamos batería, bajo, teclados y voces guía allá. Con Juan, Leo y Noam Tanzer que es un bajista de Israel fanático de Charly García. Todo super mundial. Después vine a Uruguay y grabé los tambores. Trabajamos remotamente: un amigo de Leo, de Senegal, nos mandó el bajo. Hay muchos músicos de todas partes del mundo”.
Entre esos temas grabados, uno especial es “Botija de mi país”. Obviamente por la herencia paterna, pero porque identifica mucho el ser uruguayo. Ocupa un lugar importante en el corazón de Julieta: “Es uno de los candombes preferidos de mi papá y míos. Lo canté en la escuela, es un clásico. Hay un bandoneón de Horario Romo y Pablo Agri. Se dio por mucha casualidad. Estábamos en Nueva York, y queríamos un bandoneón para grabar. Ellos estaban de gira por allá y pudimos meterlos al estudio”.
Entre los invitados, brilla Pedrito Martínez, el rumbero cubano que le puso su sello a “Consejo de Eros”. Como a Uruguay, desde África llegaron sonidos que se transformaron en candombe, a Cuba llegó en forma de rumba, por lo que la raíz es la misma, y un patrón en común, comunica. Por ello su dúo se sintió natural y nutritivo: “Pedrito es mágico. Le mandé el tema, se copó, y ¡hasta parece un tema de él! Hay gente que es muy talentosa y vive de una manera que te das cuenta todo lo que escucha. Hubo cosas de la armonía que yo no me di cuenta y Pedrito sí. Un tipo con una musicalidad pocas veces vista”.
También están Fito Páez en "Adiós a la rama" e Ile (ex Calle 13) en "Llamando", tema que homenajea los 80 con un Yamaha CP. “El cierre es ‘El tambor’, producido por Juan Campodónico, con una Roland TR-808. Esa oclusión, según Julieta, tiene un aire ochentoso buscado, entendiendo que el álbum debía tener reminiscencias claras: ”Uno fue grabado con un Yamahaa CP, que es el que tocaba Charly, con ese sonido bien particular de los 80, por eso tiene esa sonoridad. Pero a la vez se pone más moderno sobre el final, con máquinas. Que me gusta que le da paso a "El tambor", que es más electrónico de alguna manera, y producido por Juan Campodónico que tiene toda esa onda, me gusta esa transición. Y hay una máquina de ritmos, la versión de Jaime tiene una Roland TR-808 o 707, y es un ícono de esa época".
Tras un show emotivo en el Teatro Solís de Montevideo, recuerda: “El público uruguayo suele ser tímido, pero esta vez todos bailaron”, el desafío en Niceto Club es otro: "Va a ser de parados, va a ser una fiesta. Los tambores te invitan a bailar. Yo quería presentarlo en un lugar donde se pueda bailar. En Montevideo tenía otros objetivos, y se me dieron, que era cantar en el Solís, porque ameritaba tener un espacio de esa talla. Fue en un teatro por la importancia del disco, pero acá será más movido".
Con una banda de lujo, Julieta promete una noche donde el pasado y el presente se funden. “Este disco no es solo música. Es mi manera de decir: ‘Acá estoy’". Para cerrar, asegura que se podría venir un volumen 2 de "Candombe", aunque primero tiene otros objetivos: "Creo que voy a hacer temas propios en el medio. Este fue un desafío distinto como intérprete y en producción, aunque también estas son mis canciones".



