Nai Awada: "Me gustaba jugar a elegirme los looks y hacer shows"
RECUERDOS QUE NO VOY A BORRAR. “Siempre supe que quería ser actriz. Lo tuve como algo muy certero de chica, más allá de que después las vicisitudes de la vida me fueron llevando también en paralelo para el lado empresarial”, explica a DiarioShow.com.
Esa pequeña que iba de camarín en camarín siguiendo a su papá mientras hacía temporada de verano recorriendo las playas bonaerenses con "Justo en lo mejor de mi vida", pieza teatral encabezada por Luis Brandoni, siempre supo que de alguna u otra manera lo suyo también iba a estar relacionado con el mundo del arte.
"Me encantaba acompañarlo cuando salía de gira. Íbamos a Mar del Plata, a San Bernardo... Es lo primero que recuerdo a la hora de pensar en mi infancia. Me gustaba mucho, me sabía de memoria toda la letra de la obra porque me la había estudiado. Siempre supe que quería ser actriz. Lo tuve como algo muy certero de chica, más allá de que después las vicisitudes de la vida me fueron llevando también en paralelo para el lado empresarial", cuenta Nai Awada a DiarioShow.com.
Con 31 años recién cumplidos, la hija del actor Alejandro Awada y de la bailarina, directora de danza y psicóloga Melanie Alfie vivió una infancia repartida entre la "ciudad" de la vivienda materna en el barrio porteño de Villa Crespo y el "campo" de la casa que su padre tenía por ese entonces en Ingeniero Maschwitz, localidad perteneciente al partido de Escobar.
"Una vez mi papá me regaló un juego que creo que lo había comprado afuera, en unos de sus viajes por Europa. Acá no existía ese juego, era para armar vestidos. A mí me encantaba diseñar, ahora por ahí no me gusta tanto, pero en ese momento sí, entonces diseñaba vestuarios y me gustaba mucho todo el tema de armarme los looks y de la moda en general. Todo eso me apasionaba cuando era chica, me gustaba jugar a elegirme los looks y hacer shows, siempre todo muy ligado a algo artístico", revela Nai.
"¿Qué otra cosa me gustaba hacer de niña? Ir a teatro, ir a mis clases de teatro e ir a mis clases de baile. A mis ocho años le dije a mi papá que quería estudiar actuación y me mandó a la escuela de Nora Moseinco y ahí estudié muchos años, hasta los veinte y pico. Toda mi vida estudié. Siempre quise ser actriz y lo decidí más o menos en esa edad", expresa quien arrancó su carrera en cine con el film "Últimas vacaciones en familia" y luego participó en tiras televisivas, obras de teatro y películas hasta que, tras un pico de popularidad con su paso por "Bailando por un sueño" y una baja autoimpuesta en la exposición, en los últimos años se la vio más como panelista de distintos ciclos de TV y como una influencer que está cerca de llegar a los 400 mil seguidores en Instagram.
"La pandemia marcó un antes y después porque, si bien siempre supe que ser actriz implica tener una profesión muy inestable desde lo económico, creo que cuando apareció el Covid-19 todo empezó a complicarse más y tuve que apuntar a hacer otras cosas. Para ese tiempo fue que arranqué con las redes sociales, por lo cual para mí la pandemia fue un momento de oportunidad porque comencé a trabajar como influencer con marcas, empecé a cocinar y hoy soy cocinera como un agregado más a las cosas que hago. Por ese lado está buenísimo", considera.
El presente de Nai la encuentra trabajando en los ciclos "Gossip" y "Editando tele", haciendo el programa de streaming "Menta granizada" dentro de la estructura de Kuarzo, la productora de "Gran Hermano", y con la salida de su flamante agencia NA, Nai Awada Food Agency, destinada a todo lo que tiene que ver con el rubro gastronómico pet friendly, un espacio donde comparte el protagonismo con Cookie, la perrita que desde hace unos años la acompaña a todos lados.
De los días musicalizados por las canciones de "Chiquititas" en los que jugaba mucho con mamá Melanie a las Barbies en la casa que compartían en Serrano y Jufré, Nai añora la libertad de vivir sin un teléfono en su mano. "Es una charla que tengo frecuentemente con mi entorno, Me crie sin celular, sin nada de todo eso que hoy aparece como indispensable. Era una infancia totalmente diferente: sin tecnología y, a la vez, mucho más conectada", considera.
Y continúa a modo de cierre: "Paradójicamente, aunque la tecnología llegó para conectarnos, siento que muchas veces nos desconecta porque nos hace olvidarnos de lo esencial, de los vínculos y de compartir sin estar con el móvil todo el tiempo en la mano. Eso me gustaba de antes, la cercanía que implicaba tener vínculos sin depender del teléfono".
Messi: ídolo.
Maradona: leyenda.
Milei: cambios.
Mirtha: ícono.
Mi mamá: amor.



