Otra tibia actuación de Quilmes que no pasó del empate en cero
Quilmes igualó 0-0 ante Güemes en Santiago del Estero en un partido chato y de pocas situaciones para ambos equipos. El conjunto Cervecero acumula cinco encuentros sin ganar.
Otro fin de semana que se va, otra fecha de la Primera Nacional que pasa y otra actuación pálida de un Quilmes que no levanta cabeza y que acumula derrotas y empates que no le permiten acercarse a los líderes de la competencia.
El Cervecero convive con su propio enemigo, esa falta de fútbol que alimenta su desconfianza y le da solo ese miedo a perder. El equipo de Rondina no encuentra el juego asociado, carece de definición y da la sensación de no tener ese poder de fuego que lo acompañó durante la mitad de esta primera rueda del campeonato.
Esta tarde debía despejar dudas frente a Güemes en Santiago del Estero, un estadio complicado desde las condiciones del campo de juego y desde los buenos resultados que cosechó el local desde la llegada de Martel. Pero el partido fue un bodrio, dejó sinsabores en claras muestras de falta de ideas y fútbol en todos los sectores del campo.
Si tuviera que hacer un juicio de aproximaciones, el Gaucho fue quien mejor trató la pelota en la etapa inicial y por momentos inquietó a un Esteban Glellel con algún centro al corazón del área, pero que tampoco tuvo de sus tardes más laboriosas. En el complemento Quilmes trató de darle más juego al partido, con alguna aproximación de Coronel, las insistencias de Herrera y alguna que otra acción de Ramiro Martínez en los últimos minutos. En definitiva sería un tiempo para cada uno.
Para concluir, cabe señalar algunas cuestiones: Primero, la necesidad de encontrar un par de victorias que te mantengan a la expectativa en las dos últimas presentaciones de la primera rueda. Segundo, seguir insistiendo en encontrar refuerzos que den jerarquía y gol a este equipo. Y tercero, pero no menos importante, resolver el futuro de quienes no rindan.
Se viene San Martín, uno de los líderes de la zona A, y con ello un encuentro importante que no definirá nada ahora pero que podría ser clave en la mirada a futuro de este Quilmes y su desconcierto.




