Golpe millonario en un bingo local: jugaban sin poner un peso y cobraban premios
La maniobra digital permitió retirar más de $11,6 millones antes de que la Justicia los descubriera. La causa está en manos de la UFI N° 1 del Departamento Judicial Quilmes.
Dos hombres están acusados de haber hackeado máquinas de juego de un bingo local utilizando sus teléfonos celulares para retirar más de 11 millones de pesos mediante un sofisticado fraude informático que ahora investiga la Justicia.
La causa está en manos de la UFI N° 1 del Departamento Judicial Quilmes, especializada en delitos de extorsión, estafas y defraudaciones en entornos digitales. Según los investigadores, los sospechosos ejecutaban la maniobra dentro del propio bingo, aprovechando una falla del sistema de carga de créditos mediante código QR.
El método era tan simple como ingenioso. Uno de los implicados escaneaba con su celular el código QR de una máquina tragamonedas para cargar saldo desde una aplicación de pago. Pero mediante la manipulación del sistema, la máquina acreditaba el dinero para jugar sin que el monto fuera descontado realmente de la cuenta.
Mientras el jugador recibía los créditos y podía apostar con normalidad, el sistema contable del bingo registraba la operación como "rechazada", generando un desfasaje que los estafadores aprovechaban para seguir jugando y obtener tickets ganadores.
Según se desprende de la investigación, repitieron la maniobra al menos 13 veces. Cada vez cobraban los tickets como si se tratara de premios legítimos, logrando retirar en total unos 11.600.000 pesos.
La pesquisa fue llevada adelante junto con la División CiberCrimen AMBA Sur de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, que realizó tareas de campo y un minucioso análisis de información digital para reconstruir la operatoria.
Para seguir el rastro del fraude, los investigadores utilizaron el software de análisis criminal i2 Analyst's Notebook, una herramienta que permite cruzar grandes volúmenes de datos y detectar vínculos entre personas, eventos y movimientos financieros.
Con las pruebas reunidas, la Justicia ordenó allanamientos en distintos domicilios, donde se logró identificar a los presuntos responsables y secuestrar celulares y dispositivos electrónicos que ahora serán sometidos a peritajes informáticos.
Los sospechosos quedaron imputados por defraudación informática mediante manipulación de un sistema, mientras los investigadores analizan el material incautado para determinar si la banda realizó otras maniobras similares o si hay más involucrados.
La causa continúa en pleno desarrollo y no se descartan nuevas detenciones en las próximas semanas, en un caso que expone cómo el delito digital también llegó a las salas de juego del conurbano.




