El presidente de Bolivia, Evo Morales, renunció este domingo en medio de una fuerte crisis política tras 18 días de protestas y varias dimisiones de miembros de su gabinete,

"Esto es un golpe a un gobierno elegido democráticamente", manifestó en conferencia de prensa y aseguró: “Tengo la obligación de buscar la paz”.

La medida fue anunciada luego de que el comandante general de las Fuerzas Armadas, Williams Kaliman, y el de la Policía Nacional, Vladimir Calderón, le soliciten su dimisión para frenar los conflictos que estaban ocurriendo en las calles del país.

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“Es un golpe cívico que atenta contra la democracia y la paz social con violencia y amedrentamiento. La lucha no termina acá. Los humildes y los sectores sociales. Vamos a continuar con esta pelea por la igualdad y la paz”, añadió Morales, acompañado por su vice, Álvaro García Linera.

El mandatario sostuvo que es una “obligación” buscar la “pacificación”. “Lo he decidido para que no sigan persiguiendo a mis hermanos. No sigan quemando las casas de gobernadores, asambleístas, concejales. Para que no sigan secuestrando y maltratando a los familiares de nuestros dirigentes sindicales”, apuntó.

Morales pidió a los líderes opositores Carlos Mesa y Luis Fernando Camacho, a los que acusa de instar un golpe de Estado para echarlo del poder, que "no maltraten" a los bolivianos y los "dejen de patear".

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"No queremos enfrentamientos", agregó, a la vez que dijo renunciar para propiciar la "pacificación" de Bolivia y que "vuelva la paz social".

Aseguró que estará en un futuro en el trópico de Cochabamba, la zona de Bolivia desde la que inició su carrera política, tras una serie de rumores sobre su salida del país.

"No tengo por qué escapar", declaró Morales, porque "no he robado nada".

"Mi pecado es ser indígena, dirigente sindical, cocalero", exclamó, al término de sus "trece años, nueve meses y 18 días" en el poder desde que tomó posesión el 22 de enero de 2006.

"Muchas gracias por acompañarnos", concluyó, junto a García Linera, con una bandera del país de fondo.

La Organización de Estados Americanos (OEA) había recomendado este domingo celebrar "otro proceso electoral" en  Bolivia al evidenciar "irregularidades" que le impidieron validar la votación del pasado 20 de octubre. Tras ese anuncio, Morales había asegurado que habrá nuevos comicios y que cambiaría a los miembros del Tribunal Supremo Electoral, pero los sectores movilizados en su contra insistieron con su renuncia.

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El principal candidato opositor a la presidencia, Carlos Mesa, había considerado que Morales debía renunciar “si le queda un ápice de patriotismo”.

Mesa aseguró, en ese marco, que Morales está "inhabilitado para presidir el nuevo acto electoral y será inaceptable cualquier prórroga de su mandato”. 

Además, exigió un “gran acuerdo político cívico y social” para consensuar un nuevo calendario electoral y hasta que eso ocurra, convocó a sus seguidores a continuar en las calles “de manera pacífica”.

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