MEDIO ORIENTE

Estados Unidos e Irán, cada vez más cerca de firmar un acuerdo

El "Memorándum de Islamabad" contempla 14 puntos para aliviar el conflicto y reactivar el comercio marítimo. Sin embargo, el debate sobre el control del programa nuclear y las reservas de uranio quedó postergado.

Estados Unidos e Irán están cerca de alcanzar un acuerdo para firmar un documento marco que busca frenar la escalada de hostilidades en la región de Medio Oriente. Según trascendió, el denominado "Memorándum de Islamabadse formalizará en los próximos días bajo una estrategia de negociación dividida en dos etapas diferenciadas.

El pacto inicial contempla un paquete de 14 puntos específicos orientados a reconstruir la paz tras meses de máxima fricción geopolítica. Entre las medidas inmediatas acordadas se destacan el cese definitivo de los ataques indirectos en la región, la reactivación del tránsito comercial en el estratégico estrecho de Ormuz y un alivio de las sanciones económicas que pesan sobre el país islámico.

Los ataques se detendrán por completo luego de que se firme el acuerdo. 
Los ataques se detendrán por completo luego de que se firme el acuerdo. 

La arquitectura del tratado decidió postergar deliberadamente el debate sobre el programa nuclear iraní, el punto más sensible e inflamable de la relación bilateral. 

Las partes fijaron un plazo estricto de 60 días posteriores a la rúbrica del memorándum para iniciar las discusiones de fondo sobre los límites al enriquecimiento de uranio, un esquema que los analistas consideran definitivo para el éxito o fracaso del proceso.

La estrategia de avanzar en dos tiempos busca evitar un colapso prematuro del diálogo por posturas que hoy resultan irreconciliables en el corto plazo. El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, explicó que el texto actual funciona como un marco político general para generar condiciones mínimas de seguridad, un diseño que evoca la lógica del acuerdo nuclear del año 2015, del cual la administración de Donald Trump se retiró unilateralmente en 2018.

Irán reclama su derecho a enriquecer uranio para fines civiles

El núcleo de la futura disputa radica en el nivel de soberanía tecnológica que exigirá Teherán, ya que reclama su derecho a enriquecer uranio para fines civiles y rechaza exportar sus reservas actuales. Como contrapartida, los iraníes proponen procesar y licuar el excedente dentro de sus fronteras bajo un formato de supervisión internacional que reemplace el traslado de los materiales al exterior.

Por su parte, la gestión de Trump mantiene una postura inflexible y exige garantías verificables de que la tecnología de Irán no se desviará hacia fines bélicos. La Casa Blanca demandará inspecciones rigurosas del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y reducciones drásticas en los stocks de uranio.

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