COMPLICADA

La abogada argentina acusada de racismo en Brasil podría pasar 15 años en la cárcel

Su nueva defensora, Carla Junqueira, busca evitar que se le imputen tres delitos. Agostina Páez continúa en arresto domiciliario en Río.

Agostina Páez, la abogada argentina de 29 años, que permanece bajo arresto domiciliario en Río de Janeiro, investigada por injuria racial, podría recibir hasta 15 años de prisión.

Todo comenzó en enero pasado en un bar del exclusivo barrio de Ipanema. Allí, Páez fue señalada por empleados del lugar tras realizar gestos considerados racistas, un delito que en Brasil tiene gran sensibilidad y rigor legal. 

"Nuestra estrategia ahora es preparar el juicio, que arranca el 24 de marzo, para evitar el peor escenario, que es el planteado por la Fiscalía de pedir un concurso material, que sería una sumatoria de tres delitos, tres penas, 15 años de prisión", afirmó la abogada Carla Junqueira, quien recientemente se hizo cargo del caso. 

En un intento por bajar la tensión y mejorar su imagen ante los tribunales, la joven rompió el silencio a través de un mensaje de voz que se difundió recientemente. "He cometido un error del cual he aprendido. Me dejé llevar por el enojo y estoy pagando las consecuencias", expresó. 

En el mismo audio, Páez buscó mostrar arrepentimiento al pedir disculpas públicas a cualquier persona que se haya sentido ofendida por su accionar aquella tarde en el local gastronómico. Sin embargo, para la justicia de Brasil, las disculpas podrían no ser suficientes ante la gravedad de la calificación legal.

La defensa actual cuestionó con dureza la proporcionalidad de la respuesta judicial brasileña. Para Junqueira, la figura del concurso material es una "exageración" y sostiene que existen alternativas menos restrictivas para que el proceso avance sin necesidad de medidas tan severas. La letrada busca evitar que la joven termine en una unidad penitenciaria común.

Defensa

El cambio de rumbo en la defensa de Páez también implica un giro ético en la argumentación del caso. El equipo legal anterior había intentado responsabilizar a las víctimas por lo ocurrido en el bar de Ipanema. La nueva estrategia descarta de plano esa línea, entendiendo que en casos de derechos humanos, atacar a quien sufrió la discriminación es un error táctico que no funciona en ninguna parte del mundo y que solo genera más rechazo en los jueces.

Por el momento, la joven abogada debe seguir cumpliendo con las restricciones impuestas en su domicilio de Río.

Su defensa busca demostrar que, si bien el hecho existió, la escala punitiva que pretende la Fiscalía es desmedida para una persona sin antecedentes que ya manifestó su arrepentimiento. El objetivo primordial es lograr una resolución que facilite una salida judicial para que Páez pueda volver a su casa mientras la causa sigue su curso.








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