Confirmaron que el tirador de la escuela de Santa Fe es parte de una subcultura digital de fanáticos de crímenes reales
El gobernador Pullaro y la ministra de Seguridad Monteoliva revelaron que el adolescente de 15 años que mató a Ian Cabrera, planificó el ataque.
El adolescente de 15 años que mató en la escuela de San Cristóbal, Santa Fe a Ian Cabrera, de 13, planificó el ataque y pertenece a la True Crime Community (TCC), una subcultura digital que glorifica masacres escolares.
La información que trascendió hace varios días, fue confirmada este miércoles por el gobernador Maximiliano Pullaro y la ministra de Seguridad Nacional Alejandra Monteoliva en conferencia de prensa.
Un informe reservado de la Procuración General de la Nación describe a la TCC como una comunidad online global que va más allá del consumo de documentales o podcasts sobre crímenes reales. En sus sectores más radicalizados, sus miembros glorifican y emulan ataques violentos y a sus autores.
El jefe de la Unidad de Investigación Antiterrorista (DUIA) de la Policía Federal, Guillermo Díaz, precisó que este es el caso número 15 con estas características detectado en Argentina. Los anteriores fueron desactivados a tiempo gracias a reportes del FBI.
¿Qué es la True Crime Community?
Según el informe de la Procuración, la TCC no es una organización formal ni tiene una ideología política estructurada. Opera en foros, redes sociales y canales privados -como Telegram y Discord- donde circulan imágenes, manifiestos y material de alta violencia explícita vinculados a perpetradores de ataques masivos.
Sus miembros suelen ser adolescentes de entre 13 y 20 años con antecedentes de aislamiento social, bullying o baja autoestima. El documento advierte que la exposición repetida a ese contenido facilita procesos de identificación con los agresores y puede derivar en la planificación de nuevos ataques.
El tirador contó con la complicidad de un adolescente de 16 años, arrestado el lunes. Ambos también fueron categorizados dentro del grupo "incel" -involuntary celibate-, hombres que se identifican como incapaces de establecer vínculos románticos y canalizan esa frustración en odio hacia mujeres y otros varones.
Tras el ataque, varios usuarios en redes elogiaron al tirador y surgieron cuentas fan que reproducen sus fotos, un patrón que el informe de la Procuración define como "efecto copycat": cada ataque genera nuevo contenido que alimenta la subcultura y reduce las barreras morales hacia la violencia en nuevos potenciales agresores.
El documento también delimita indicadores tempranos de riesgo: seguimiento obsesivo de tiroteos escolares, uso de lenguaje de admiración hacia perpetradores ("leyenda", "héroe", "ícono"), participación en foros TCC, elaboración de listas de objetivos o escritura de manifiestos.

