Fue sicario, quedó ciego y logró permanecer 15 años prófugo: terminó detenido por asesinar a un boxeador
El mendocino Lucio Gallardo Soto fue recapturado en la localidad de Guaymallén. Lo habían declarado culpable de matar a Guillermo Romero, un pugilista de 36 años.
La Policía de Guaymallén detuvo a un hombre con pedido de captura tras ser hallado culpable de asesinar a un boxeador en el 2011 en la provincia de San Juan.
La orden de detención fue ejecutada por agentes de la Unidad Investigativa Departamental (UID) de la localidad mendocina en el marco de la causa por homicidio doblemente agravado.
El acusado fue identificado como Lucio Gallardo Soto, quien padece una ceguera total tras sufrir dos lesiones: la pérdida de la visión de un ojo ocurrió durante un operativo de las fuerzas de seguridad en Mendoza, mientras que la del ojo restante fue consecuencia de una herida punzante recibida durante el cumplimiento de otra condena en la cárcel.
El sospechoso fue alojado temporalmente en la Comisaría 25ª del departamento de Guaymallén, para efectuar su posterior traslado y puesta a disposición de la justicia sanjuanina.
La discapacidad visual que padece el imputado le había permitido recibir el beneficio de la prisión domiciliaria, medida que eludió para mantenerse en la clandestinidad.
En noviembre del año pasado ya había sido arrestado por personal aduanero en la frontera de Horcones cuando pretendía salir del país hacia Chile en compañía de otra persona, episodio tras la cual volvió a fugarse.
El asesinato del boxeador Guillermo Romero
La hipótesis de la fiscalía de San Juan señaló a Gallardo Soto como el presunto autor material de los disparos efectuados contra Guillermo Romero, un exboxeador amateur de 36 años.
El ataque ocurrió el 6 de febrero de 2011 y la víctima falleció dos semanas más tarde.
Al momento de la agresión, el imputado gozaba de arresto domiciliario en una vivienda de un allegado, ubicada en la localidad sanjuanina de Rivadavia. Cuando la Policía acudió a dicho domicilio para notificarle el fallo que dictó su prisión preventiva por homicidio agravado y por el uso de arma de fuego, constataron su fuga.
El asesino contaba con antecedentes como sicario. En el expediente de la causa constan declaraciones de dos personas que afirmaron haber observado a Gallardo Soto -quien para esa fecha utilizaba un parche ocular- recibir un arma de fuego del sospechoso identificado como Martín Camargo, antes de abordar un automóvil marca Dodge 1500 de color azul.
El día del asesinato, el boxeador salió de su casa al escuchar que lo llamaban por su nombre desde la calle. Vecinos del barrio identificaron a Gallardo Soto como el tirador, y manifestaron haber oído una frase del atacante antes de retirarse del lugar en una moto: "Esto es un encargo del ‘Gringo' Camargo".
Según consta en la causa, la noche previa al crimen, Camargo y un grupo de hombres amenazaron de muerte al exboxeador luego de que este venciera a Camargo en una pelea. Además, había de por medio denuncias por venta de drogas y un romance con una de sus hijas.
"Camargo fue protagonista de un hecho polémico: aceptó cadena perpetua en un juicio abreviado, pero el juez le dio 12 años por instigar el crimen, pues consideró que no estaba probado que hubiera enviado a matar a Romero", dice el expediente.

