BELLEZA

Ni Purmamarca ni Tilcara: el pueblo "oculto" en Jujuy que guarda paisajes únicos y calma absoluta

Una escapada mágica”, donde la naturaleza y la cultura se entrelazan para crear paisajes surrealistas, casi de otro planeta. Además, se presenta como un destino ideal para quienes buscan tranquilidad, belleza única y experiencias auténticas lejos del turismo convencional.

El norte argentino es un territorio de maravillas escondidas, donde cada rincón guarda paisajes, tradiciones y sabores que sorprenden al viajero más exigente. Más allá de los circuitos turísticos clásicos, esta región despliega secretos naturales y culturales que invitan a redescubrir la esencia auténtica del país.

Entre esos destinos menos explorados, existe un pueblo sorprendente que escapa del turismo multitudinario y ofrece una experiencia distinta. Lejos del bullicio y las grandes aglomeraciones, propone una estadía íntima y pausada, donde el visitante puede conectarse con la naturaleza.

Escapada: el pueblo “oculto” en Jujuy que guarda paisajes únicos y calma absoluta

Entre los paisajes más sorprendentes de la Puna jujeña, se esconde Cusi Cusi, un pequeño pueblo que parece salido de otro planeta. Geográficamente, está ubicado en el departamento de Santa Catalina, en el extremo noroeste de la provincia y al límite con Bolivia. 

Teniendo en cuenta estos datos, vale la pena destacar que está a unos 350 kilómetros de San Salvador de Jujuy, pero a más de 3.800 metros sobre el nivel del mar. Por ello, para llegar, se puede tomar la Ruta Nacional 9 hasta La Quiaca, y desde allí seguir por caminos provinciales hacia el oeste. El trayecto, aunque extenso, es parte de la experiencia: atraviesa salares, quebradas y parajes de impactante belleza natural.

A su vez, este pueblo se encuentra cerca de sitios turísticos conocidos como La Quiaca, Yavi o Santa Catalina, pero se diferencia por su aislamiento y su autenticidad. Muy cerca, se encuentra una de sus mayores joyas: el Valle de la Luna jujeño, una formación geológica multicolor que recuerda a paisajes marcianos y que aún conserva el encanto de lo poco transitado.

En términos geográficos, los paisajes de Cusi Cusi es dramática y fascinante: cerros rojizos, barrancas multicolores, cielos intensos y un silencio que se impone. Por ello, se presenta como un destino ideal para los amantes del trekking, la fotografía y la contemplación, dado que es el punto de partida para explorar sitios como el cerro Chañi, ríos de altura y comunidades aledañas con tradiciones vivas.

Cusi Cusi, una
Cusi Cusi, una "joyita" perdida de Jujuy.

El pueblo en sí ofrece una experiencia de turismo rural y cultural. Se pueden realizar caminatas guiadas por pobladores locales, conocer talleres de tejidos, participar en celebraciones religiosas andinas o simplemente disfrutar de la vida pausada de la puna. 

La gastronomía local tiene protagonismo propio y predominan los sabores andinos: guisos de quinua, papas andinas, carne de llama y productos locales como quesos de cabra o pan casero. Todas estas delicias son servidas en cerámicas regionales y con la calidez de su gente, que comparte con orgullo sus raíces. 

Imposible no degustar la rica comida de Cusi Cusi.
Imposible no degustar la rica comida de Cusi Cusi.

Cusi Cusi no solo es un destino diferente a lo que ofrecen otras localidades de Jujuy, sino que es una experiencia distinta, profunda y silenciosa, ideal para quienes buscan salir de los caminos trillados y conectar con lo esencial.

De esta manera, invita a un viaje distinto, donde no hay multitudes ni grandes estructuras, pero sí un paisaje que deja sin aliento y una cultura que conmueve. Un rincón ideal para quienes buscan desconexión, autenticidad y belleza pura en el corazón del altiplano.

Esta nota habla de: