Ni Tomás Jofré ni Mercedes: un pintoresco pueblito para conectar con las tradiciones argentinas
A solamente 83 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, este sitio comprende una alternativa sumamente interesante para emprender una aventura por el campo bonaerense y comer algo rico sin gastar una fortuna.
Faltan pocos días para que llegue un nuevo fin de semana extra largo, el cual se dará desde el jueves 17 hasta el domingo 20 de abril en el contexto de las Semana Santa. Por este motivo, no hay mejor alternativa que organizar una escapada y descansar de la agitada rutina en alguno de los mágicos destinos que “esconde” Buenos Aires.
Sin ir más lejos, a solamente una hora de las principales localidades del Conurbano, un pueblito “desconocido” que se encarga de mantener muy vivas las raíces rurales que le dieron origen y posee variedad de opciones para pasar una estadía diferente en contacto con un precioso entorno natural.
Un pintoresco pueblito para conectarse con las tradiciones argentinas¿Querés romper con la rutina del finde? ¿Estás buscando un sitio tranquilo para el próximo feriado? ¿Deseas viajar y no gastar una fortuna? Open Door es una localidad “escondida” al norte del partido de Luján y a solamente 83 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Para aquellos que se trasladan en vehículo particular, el trayecto hasta el pueblo tomará aproximadamente una hora. En este caso, sale de Capital Federal tomando la Panamericana por el Ramal Pilar, y al llegar a la rotonda del kilómetro 65, se continúa por la Ruta Provincial 6 hasta llegar a la intersección con la Avenida Domingo Cabred, que lleva directamente al lugar.
También es posible llegar al pueblo utilizando transporte público. Desde la terminal de Retiro, se puede tomar el tren San Martín en dirección a Pilar. Al arribar a esa estación, hay que hacer un trasbordo con el servicio que va hasta Cabred, cuya parada corresponde a Open Door. El recorrido en tren dura un poco menos de dos horas y durante los fines de semana largos hay salidas cada 30 minutos.
Aunque está ubicada a pocos kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, conserva con fuerza su esencia rural y ofrece múltiples alternativas para disfrutar de una estadía distinta, en plena conexión con un entorno natural encantador.
Más allá de esta llamativa virtud turística, también reúne muchos sitios particulares para disfrutar con la familia, amigos o pareja, como es el caso de la arquitectura “detenido en el tiempo”, sus calles silenciosas y los campos llenos de vegetación autóctona.
Se destaca que uno de los mayores encantos de este pintoresco lugar es su variada y sabrosa propuesta gastronómica, en la que predominan los sabores típicos. De hecho, se pueden encontrar desde jugosas empanadas hasta asados en estacas, picadas caseras y otras alternativas.
A partir de estas industrias alimentarias, se extendió el turismo rural en el área. Por este motivo, se establecieron desde nuevos barrios cerrados hasta clubes deportivos e incluso estancias que brindan todo lo necesario para descansar de la agitada rutina de la ciudad.
De esta manera, los visitantes podrán aprovechar de experiencia campestre compuesta por cabalgatas, paseos en sulky, caminatas por senderos naturales, juegos didácticos para los más chicos de la casa, entre otras cuestiones de gran interés.
Asimismo, se puede visitar el circuito histórico de Open Door que está compuesto por la Plaza 1° de mayo, que cuenta con espacios para tomar mates y juegos para chicos; la pintoresca Iglesia San Roque que tiene una arquitectura y colores muy llamativos; y la vieja estación Doctor Domingo Cabred, que si bien mantiene servicio diario también posee un área con antiguos objetos.

