Escapada de vacaciones de invierno: el bosque "encantado" que parece sacado de un cuento
Este paseo patagónico combina senderos de baja dificultad, arte tallada a mano, un entorno rodeado de leyendas y un recorrido gratuito ideal para disfrutar durante todo el año.
Cuando llega el momento de desconectarse de la rutina, las escapadas aparecen como una de las opciones preferidas. Mucho más cuando, además de paisajes increíbles, ofrecen propuestas diferentes que sorprenden desde el primer paso.
Dentro de esos rincones poco conocidos, existe un paseo patagónico que combina un bosque nativo, esculturas talladas en madera, senderos accesibles y escenarios que parecen sacados de un cuento.
Sin duas, es una alternativa ideal para disfrutar en familia, tomar fotografías y vivir una experiencia distinta en las proximas vacaciones de invierno.
Un rincón de fantasía: el bosque "encantado" perfecto para disfrutar en familia
En el extremo sur de Argentina se encuentra el Bosque de los Duendes, un original paseo ubicado en la localidad de Río Turbio, provincia de Santa Cruz.
Se trata del único parque escultórico de la provincia, donde la naturaleza se fusiona con el arte a través de decenas de figuras talladas en madera que sorprenden a cada paso.
El atractivo se encuentra a unos 285 kilómetros de Río Gallegos. Para llegar en automóvil es necesario tomar la Ruta Nacional 40 hasta el acceso a Río Turbio y luego continuar por la Ruta Provincial 20, el camino que conduce al Centro de Ski Valdelén.
Además de ser uno de los paseos más visitados de Río Turbio, se encuentra muy cerca de otros atractivos turísticos de la zona, como la vecina localidad de 28 de Noviembre y el paso internacional hacia Puerto Natales, en Chile, lo que permite combinar varias excursiones durante una misma escapada.
Uno de los grandes protagonistas del lugar es el bosque de lengas nativas, una especie característica de la Patagonia austral que brinda un escenario diferente en cada estación del año.
Durante el otoño, el paisaje adquiere tonos amarillos, naranjas y rojizos que convierten el recorrido en una verdadera postal. En el invierno, el blanco se apodera de la naturaleza y regala imagenes dignas de un cuento.
El sendero también acompaña el curso de un pequeño arroyo cristalino que aporta tranquilidad al paseo. A lo largo del circuito aparecen pasarelas de madera, puentes y sectores especialmente preparados para detenerse a contemplar el paisaje o descansar unos minutos.
El recorrido principal posee una extensión aproximada de seis kilómetros entre ida y vuelta, aunque también existen variantes de menos de dos kilómetros para quienes buscan una caminata más breve.
Caminar, fotografiar las esculturas y disfrutar de un picnic son algunas de las propuestas más elegidas por los visitantes.
Sin embargo, el gran sello distintivo del lugar son las esculturas realizadas con motosierra. Duendes, personajes mitológicos, animales autóctonos y figuras vinculadas con la historia regional aparecen distribuidos entre los árboles, transformando la caminata en una experiencia entretenida para visitantes de todas las edades.
Entre las obras más representativas sobresale el homenaje al minero del carbón, una figura que recuerda la identidad y la historia productiva de Río Turbio. Esta combinación entre arte y patrimonio convierte al paseo en un espacio con un fuerte valor cultural.
Gracias a su escasa dificultad, resulta una excelente alternativa para familias, adultos mayores y personas que desean disfrutar del entorno sin realizar grandes esfuerzos.
Además, el ingreso es libre y gratuito, y el predio dispone de bancos y espacios de descanso que permiten pasar varias horas rodeado de naturaleza, convirtiéndolo en uno de los paseos más originales de la Patagonia.

