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Tras la eliminación de Boca de la Copa Libertadores, Riquelme bajó al vestuario y habló con el plantel

Consumada la derrota ante Universidad Católica, el presidente xeneize enfrentó a los futbolistas y habló con ellos durante 20 minutos.

Hay una frase que, por antigua y muy utilizada, no pierde vigencia: el horno no está para bollos. Eso quedó patente tras la eliminación de Boca de la Copa Libertadores 2026 gracias a la derrota por 1-0 ante Universidad Católica. Por eso, consumado un nuevo fracaso deportivo, Juan Román Riquelme bajó al vestuario y encaró a los jugadores.

Tal como había ocurrido tras el polémico empate frente a Cruzeiro semanas atrás, el presidente ingresó fue a expresar su parecer en un ámbito que es proio de los futbolistas. Sin embargo, el contexto y el tono fueron completamente distintos.

Aquella vez, luego de un partido atravesado por la bronca arbitral y una actuación que había dejado mejores sensaciones futbolísticas, el mensaje del presidente había sido de respaldo y felicitación, además de un empujón anímico para el tramo decisivo de la fase de grupos.

Pero esta vez, tras una noche opaca desde lo futbolístico y una eliminación que golpeó fuerte puertas adentro, la conversación tomó otro rumbo. Riquelme permaneció cerca de 20 minutos en el vestuario reunido con el plantel luego de un encuentro en el que Boca nunca logró poner verdaderamente contra las cuerdas a su rival y ni siquiera pudo convertir un gol en un partido decisivo.

De hecho, la bronca del presidente ya había quedado expuesta incluso antes del pitazo final. Cuando el cuarto árbitro anunció los siete minutos de adición, Riquelme abandonó su palco en La Bombonera y se retiró visiblemente fastidiado, una señal elocuente de la decepción que generaba lo que estaba viendo dentro de la cancha.


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