Agustín Irusta: protagonista de una página negra del fútbol argentino
Agustín Irusta como formador de arqueros en San Lorenzo de Almagro puede mencionarse a Sebastián Saja y Agustín Orión, entre otros, como destacados. También fue protagonista de una página negra de nuestro fútbol, en un partido con Independiente.
La vida de Agustín Irusta tras el retiro continuó ligada a San Lorenzo, como entrenador y formador de arqueros en las Inferiores, y hay varios de los que fueron figuras en el club, y también en otros equipos, que siempre reconocieron lo realizado por el Mono. Sebastián Saja, Agustín Orión, Nereo Champagne y José Ramírez fueron algunos de los que llegaron y resultaron figuras con el buzo del Ciclón.
"A muchos los vi crecer, los entrenaba cuando eran chicos y uno les va viendo condiciones. Lamentablemente no todos llegan”, señaló en una entrevista cuando cumplía ese rol, que también lo llevó a trabajar con técnicos en la máxima categoría, como el Bambino Veira y el Coco Basile.
“Entre otras cosas que forman parte de mi trabajo, yo los aconsejo, les indico cómo tienen que pararse, algo fundamental, también cómo deben pegarle a la pelota, el trabajo de descolgar centros, de trabajar con los brazos… Lo clave para un puesto tan importante como es el de arquero, es que debe transmitirle seguridad al resto del equipo”, señaló Irusta, quien agregó emocionado que “me gusta mucho ver con la alegría que vienen los chicos y como disfrutan. Me hace muy bien ver esos todos los días. Y es una alegría aún mayor cuando tienen la posibilidad de jugar en Primera después de tanto sacrificio”.
Cuando Saja fue campeón con San Lorenzo, en 2001, reveló en una nota que “aprendí mucho de Irusta, porque fue muy importante para mi carrera. Me conoce de chico y hay mucho mérito en su formación”. Una declaración que dice mucho, dejando en claro el valor de la enseñanza de un ídolo de San Lorenzo, que conoce el arco como pocos, y que transmitió sus enseñanzas a más de una generación.
Una página triste de nuestro fútbol
El Mono fue protagonista de una página triste del fútbol, argentino, en la última fecha del campeonato de 1963, cuando San Lorenzo visitó a Independiente, con una definición en la cual si el Rojo ganaba era campeón, pero si lo hacía el Ciclón, River podía consagrarse.
El 24 de noviembre, abrió la cuenta el Bambino Veira para los azulgranas, y después se dieron una serie de fallos del árbitro Velarde que perjudicaron a San Lorenzo, que reclamó un penal contra Casa, luego cobró uno a favor de a Independiente, a la vez que varios jugadores de Ciclón salieron lesionados (Veira, Telch y Páez) producto del juego fuerte y no sancionado.
¿De qué manera protestó San Lorenzo?, con una denominada “huelga de brazos cruzados”, sin oponer resistencia mientras los jugadores de Independiente anotaban los goles y estiraban la diferencia hasta legar al 9-1, con el último gol de ¡Coco Rossi, en contra!, que aplaudió al juez de manera irónica.
Años después, Irusta hizo mención a esa tarde y seguía sorprendido por la actuación del árbitro. “Todavía hay gente que me recuerda ese partido que quedó en la historia. Tenía mucha bronca con el árbitro, por eso cuando pateó Coco la dejé pasar y le festejamos el gol con sarcasmo… No sé qué me pasó, pero dirigió de manera muy evidente a favor de Independiente”.
Las crónicas de la epóca indican que San Lorenzo formó con Irusta; Mariotti y Ruiz; Páez, Telch y Albretch; Facundo, Rossi, Zárate, Veira y Casa. El Bambino puso el 1-0, empató Savoy y antes del descanso el propio Savoy estampó el 2-1. En el segundo tiempo, Bernao, Savoy, Vázquez, Rodriguéz, Bernao, Savoy y Rossi, en contra, pusieron cifras definitivas a uno de los encuentros más bochornosos de la historia de nuestro fútbol.




