DEBE DEMOSTRAR

Gustavo Costas ya no tiene excusas

En la antesala del regreso a la competencia oficial, Racing tendrá que demostrar que tiene chapa necesaria para campeonar y Gustavo Costas, que su regreso fue un acierto.

Por Marcos Chaile

 

Pasada la efusividad por una nueva Copa América, hoy la pelota volverá a rodar en la Liga Profesional. Luego de un extenso receso, un candidato por historia y grandeza a quedarse con el título es Racing. Pero para ello debe resolver un detalle no menor: que Gustavo Costas dé la talla en los partidos clave.


Como si fuese un regalo anticipado de Navidad, asumió en el club de sus amores en reemplazo de Sebastián Grazzini, una semana antes de las fiestas con muchas expectativas. De movida, la vara estuvo alta. Lejos de esconderse, comentó en su presentación que “vengo a llevar al club a lo más alto”. La declaración despertó muchas expectativas, pero la realidad terminó mostrando otra cara.


Cuando uno observa los fríos números, son más la cantidad de partidos ganados que perdidos. Sobre un total de 27 encuentros, cosechó 16 éxitos, 4 empates y 7 derrotas. Hasta ahí, las estadísticas son favorables, pues obtiene un para nada despreciable 64 por ciento de los puntos en disputa. Pero que el árbol no tape el bosque.

Gustavo Costas ya no tiene excusas
El ciclo tiene buenos números, pero también grandes manchas.

El hecho de contar con la “calculadora” a su favor no sirvió en absoluto. A saber: eliminado en la primera fase en la Copa de la Liga y se despidió en los 16avos de final de Copa Argentina, con una actuación vergonzosa. ¿Cómo explicarlo? Muy sencillo: el DT no dio la talla en los cotejos cumbre. Planteos que no fueron los adecuados, variantes que no aportaron soluciones y, sobre todo, perder la línea que había dado buenos resultados. Esa confusión, desde la cabeza principal, no hizo más que hacer mella en un equipo que parecería tener la mandíbula de cristal, ya que cuando recibe un golpe le cuesta horrores levantarse.


El sábado, un nuevo comenzar para el entrenador. Costas lo sabe muy bien: debe estar a la altura, cosa que por el momento no sucedió. No hay excusas.

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