Racing le tiró la paternidad encima a San Lorenzo y salió de pobre en el Clausura
Después de cinco partidos sin alegrías en casa, la Academia, al fin, ganó en el Cilindro de Avellaneda. La experiencia del equipo de Costas fue mucho más que la voluntad de los pibes de Ayude.
Había que ganar como sea y lo logró. En la víspera del duelo copero ante Vélez, la Academia tenía que salir de la mediocridad futbolística que había mostrado en el Clausura y sumar de a tres y, finalmente, obtuvo su objetivo en el clásico del Interzonal ante San Lorenzo.
En un discreto partido, Racing se aprovechó del piberío del Ciclón y se llevó la necesaria victoria para levantar el ánimo y salir del fondo de su grupo en la Copa de la Liga y así llegar con ínfulas al mano a mano con el Fortín.
Tras noventa y pico de minutos deslucidos, que tuvieron en los centrales Nazareno Colombo y Jhohan Romaña a las figuras del pleito, el conjunto Albiceleste hizo gala de su paternidad y venció a un limitado Ciclón. Con goles del propio Colombo y del Chino Solari, los locales fueron más y festejaron tras cinco encuentros sin alegrías en el Cilindro de Avellaneda.
Por su parte, Boedo arrastra una racha de un solo triunfo en los últimos veinte clásicos. Justamente, esa única sonrisa la había logrado ante este mismo rival en el duelo del Apertura.
UN CLÁSICO CHATO QUE TUVO A RACING COMO GANADOR
Con Gabriel Arias como suplente y Cambeses bajo los tres palos, Racing presentó un sistema utilizado tiempo atrás en el ciclo de Gustavo Costas: un 4-3-3 bien marcado, con Santiago Sosa como mediocampista central y con Santiago Solari y Conechny como acompañante de Maravilla Martínez.
Enfrente, un 4-4-2 clásico dispuso Damián Ayude para San Lorenzo. Allí, Cerutti se sumaba, como es habitual, a la mitad de la cancha y Cuello rondaba (de derecha al centro) al único punta bien marcado, Andrés Vombergar.
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La primera llegada del partido se produjo a los cuatro minutos, cuando de un lateral, Zaracho la dejó pasar y la pelota le quedó al vertical Mura, que desde su posición de lateral por la derecha, se cruzó hacia el centro y se encontró con el regalito y le pegó desde lejos.
En un trámite intenso pero sin claridad por ambos bandos, el que sacaba una luz de ventaja era el Ciclón. Es que el erosivo Sanlore le disputaba el protagonismo a Racing y le quitaba el balón. Así, la Academia se asemejaba mucho al equipo que fue y más allá del cambio de nombres y esquema, no ofrecía nada nuevo como para sorprender a su rival. Con Zaracho corriendo sin sentido y carente de elaboración, todo terminaba en pelotazos a Maravilla, que perdía en el duelo con Romaña, o sino buscaba generar sociedades por la derecha con Mura, Solari y alguno que se arrimaba al fogón, pero muy poco para sorprender a un bien plantado elenco visitante.
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Sin llegadas a los arcos, así fue como el propio Maravilla y, sobre todo, Vombergar eran espectadores de lujo porque la pelota no les llegaba jamás a sus huestes.
Y en la primera de la tarde noche de Avellaneda, Racing vacunó. De un córner ganado por Mura, llegó el envío a media altura de Almendra, la peinada de Solari en el primer palo y el ingreso franco de Colombo para empujarla al gol y sorprender a una atónita defensa Azulgrana.
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Ya instalados en la segunda parte, los entrenadores no determinaron ningún cambio. Y así, con sus mismas armas, el Cuervo se las ingenió para llegar con Nicolás Tripichio.
Después de ello, poco y nada. Solo yerros constantes, a tal punto que el árbitro Ariel Penel se contagió y comenzó a confundir a los protagonistas, con disparidad de criterios a la hora de penar algunas faltas y con la confusión en determinar algunas divididas para uno y otro equipo.
Hasta que ,uando el cronómetro besaba los doce minutos, Colombo bajó una pelota en la zaga central y lanzó un tremendo bchazo para la corrida de Solari, que corrió aparejado por Ezequiel Herrera y dejó que el central se confunda con la salida apresurada de Gill, y casi que se metió con la pelota hasta dentro del arco para señalar el 2 a 0.
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CUELLO CASI REEDITA LA LEY DEL EX
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Recién ahí reaccionó Ayude y quitó de la cancha al solitario Vombergar y al ausente Ratallino Arana para colocar a Reali y Ladstatter para intentar dar vuelta la historia.
Inmediatamente, Costas hizo lo propio y con tres modificaciones al mismo tiempo: afuera un deslucido Zaracho, el siempre lento Almendra y un desaparecido Conechny para que ingresen Martín Barrios, Zuculini y el colombiano Vergara. Minutos más tarde, Maravilla Martínez salió para descansar y pensar en el Fortín y el DT metió al grandote Elías Torres.
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A caballo de los cambios, el trámite languidecía. Los futbolistas locales exageraban cada roce y enfriaban la cuestión, mientras el Santo se topaba con su impotencia. En el mientras tanto, Sosa metió la cola unos metros más atrás para meterse entre los dos centrales y le dejó la mitad de la cancha a Barrios y Zucu, que estaban prestos a combatir con los mediocampistas visitantes, que como en toda la jornaba buscaban imponer condiciones en ese sector del campo.
Fue tal la supremacía de la Academia que Costas se dio la posibilidad de romper la racha de casi un año sin que debute un pibe en la primera división: el cordobés Gonzalo Reyna, el extremo del Predio Tita, hacía su presentación en la escena grande.




