Niki Lauda sufrió un accidente que le cambió la vida: los increíbles detalles
Niki Lauda corría el GP de Alemania de Fórmula 1, cuando sufrió un tremendo accidente, que provocó que su coche se prendiera fuego.
La fecha es inolvidable: 1 de agosto de 1976. Ese día se corrió el GP de Alemania, en Nürburgring. Niki Lauda sobrevivió de milagro a un terrible accidente en el cual su Ferrari se prendió fuego, tres pilotos se detuvieron para ayudarlo (Harald Ertl, Guy Edwards y Arturo Merzario), y hasta un sacerdote le suministró la extremaunción. Las noticias que llegaban no eran alentadoras para nada, pero el norme Niki "volvió de la muerte" y tiempo después estaba en las pistas...
Fueron conmovedora las declaraciones del mecánico Rolando Levoni cuando expresó: “Lo que más me impresionó fue que cuando se sacó el casco, sangraba muchísimo en su cabeza. Estaba desfigurado. Tenía sangre por todos lados y no quería bajarse del coche".
A pesar de todo demostró su grandeza y en tan sólo un mes y medio retornó a los circuitos. Las quemaduras graves afectaron en la cabeza, y partes del cuerpo, además de las fracturas e intoxicación por los vapores tóxicos que desprendía el combustible en llamas. En 1983 como tenía problemas de visión, se sometió a una operación de párpados con el cirujano plástico Ivo Pitanguy, en Río de Janeiro. En 1997 se le diagnosticó una severa insuficiencia renal y le realizaron un trasplante de riñón de su hermano Florian Lauda. En 2005 una nueva operación de trasplante del otro riñón. A principio el donante sería su hijo mayor Lucas, que no se produjo por un problema de incompatibilidad. Al final su novia Birgitt, se ofreció a donar su riñón.
Cómo fue
El circuito era el más extenso de la Fórmula 1, y por algo después fue "achicado". Lauda manejaba su Ferrari y las explicaciones posteriores fueron que "se dañó un elemento de la suspensión trasera". Niki quiso corregir el rumbo del vehículo, golpeó contra el guardarrail y se prendió fuego, con lo cual otros coches quedaron en medio del incidente. La Ferrari era una bola de fuego, por efecto del combustible.
El austríaco estuvo 55 segundos a más de 800 grados. Arturo Merzario se bajó de su auto y logró sacarle el cinturón de seguridad y otros pilotos intentaban apagar el incendio con el matafuegos. Debido a la extensión del circuito tardaron en llegar las ambulancias y los médicos. Fue retirado en camilla "consciente" como se dijo y se lo llevó a una clínica.
La carrera continuó, pero las noticias que importaban eran sobre la salud de Lauda. Por la noche, todo empeoró: “No hay esperanzas. Está en las manos de Dios, más que en las nuestras. Depende de dos personas. De Dios y de él mismo", dijo uno de los médicos. Se esperaba el peor final...
Al día siguiente, todo cambió: “Lauda tiene problemas para respirar, porque las membranas mucosas de sus pulmones quedaron afectadas. Tiene quemaduras de primer grado en la cara, las manos y se fracturó un pómulo”. Luego, las imágenes de su rostro impactaban, pero el milagro era que estaba con vida. Volvió a correr y fue con más grandeza.
Su análisis
"La única victoria importante en este negocio es el día en el que abandonas el paddock con vida", dijo Lauda, como frase de cabecera. Y también supo ponerle una cuota de humor, ironía y optimismo a lo que le pasó. "Prefiero tener mi pie derecho bien antes que una cara bonita... Algunos hombres son feos de nacimiento, yo al menos tengo una excusa", señaló.
Años después, en una entrevista a un medio de su país, el propio Lauda contó lo que sintió en ese momento en el cual luchó para seguir con vida. "Cuando llegué al hospital sentía que estaba muy cansado y quería dormir. Pero sabía que no era sólo dormir, era algo más. Y entonces simplemente luchás... Escuchás ruidos e intentás escuchar lo que te están diciendo y también mantener el cerebro funcionando para conseguir que el cuerpo luche contra las heridas. Creo que estuvo bien hacer eso porque así es como pude sobrevivir. Sólo viví una sensación igual a la del accidente de Nürburgring un día que fumé marihuana...".




