Cecilia "Caramelito" Carrizo recordó a su hermano: “Voy a tener a Martín conmigo hasta el final”
EXCLUSIVO. Tras la muerte del baterista, la actriz hace catarsis pública con su unipersonal "Solo te lo quería decir", del que cuenta detalles en diálogo con DiarioShow.com. ¡Leé la nota!
@AnaliaCab
Su derrotero junto a Martín, más que un hermano un alma gemela, marcó la vida de Cecilia “Caramelito” Carrizo. Él, notable baterista, ingeniero de sonido y productor artístico, no solo fue uno de los integrantes de A.N.I.M.A.L. en los inicios de la banda, sino que también acompañó a músicos como el Indio Solari, Gustavo Cerati, Abel Pintos y Walter Giardino, entre otros.
Murió luego de una larga batalla contra la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) el 11 de enero de 2022, pero desde que le fue detectado en 2016, su aguerrida hermana se puso al frente de la pelea.
Tras transitar quizás la etapa más dura del duelo, en público y en privado, la actriz decidió que era momento de hacer arte con los retazos de aquellos momentos que atravesaban su mente y su corazón.
“'Solo te lo quería decir' es una carta que yo le escribo a mi hermano Martín para contarle todo lo que me pasó desde el momento en que nací, al lado de él; cómo fue vivir a su lado, una crónica de mi vida y, mientras recuerdo todos los juegos que jugábamos cuando éramos chicos, el momento en el que él empezó a tocar batería y yo estudié música, lo que nos tocó compartir en lo artístico y laboral, el diagnóstico de su enfermedad y ese camino inesperado hasta el día de su muerte” resume Cecilia en diálogo con DiarioShow.
El unipersonal -que se estrenó el jueves en el Teatro Picadero y repite el próximo 13 de junio- reúne todo eso que ella guardaba y no dijo en su momento.
- ¿Qué te motivó a escribir “Solo te lo quería decir”?
- Son aquellos poemas que yo le escribí a mi hermano cuando estaba enfermo y nunca se los leí, porque no me parecía oportuno. Se los digo ahora, trenzados esos poemas con la crónica de lo que vivimos y las canciones de Sui Generis, de los Abuelos de la Nada, de Charly García. Hay temas que compusimos juntos, que canto a capella, también toco el piano. Sentí el deseo de poner en el escenario esta obra para quienes no lo conocían a Martín o lo quieren recordar en su esencia. Mi intención es que acá se rescate el espíritu maravilloso que él tuvo, lo que significó en mi vida tenerlo y lo que me marcó; el gran ejemplo que fue para mí, todo lo que vivimos juntos y lo que él me dio en esta vida. Siento que ese gran ejemplo, como lo fue para mí, puede serlo para muchos de cómo atravesar cualquier circunstancia que te toque en la vida por más dura o extrema que sea.
"Siento que ese gran ejemplo, como lo fue para mí, puede serlo para muchos de cómo atravesar cualquier circunstancia que te toque en la vida por más dura o extrema que sea"
- ¿Cómo fue el proceso de creación del espectáculo?
- Movilizante, emocionante, porque cuando yo empiezo a escribir la crónica, cuyo núcleo es el vínculo que yo tengo con él desde el día en que nací, revivo toda nuestra vida y ahí realmente me emociona justamente confirmar la manera en que llevaba adelante las cosas y cómo juntos superamos momentos que realmente podrían haber sido espantosos pero se transformaban en algo lindo. Los momentos en donde tal vez hay más crudeza, es cuando se menciona la enfermedad; y ahí es donde viene un rescate, desde el humor de él, la picardía, la rapidez mental de él.
- ¿Hubo gente que te sorprendió durante todo el proceso de Martín?
- Sí, mucha gente, para bien, porque fue algo tan mágico lo que pasó cuando se dio lo de hacer la campaña. Digo, se dio porque Martín me miró y me lo pidió. Y yo no lo dudé y le dije, sí, lo hacemos. Fue como una abundancia de amor y de energía para él. Eso también lo cuento en la obra porque justamente el punto de inflexión es cuando viene el diagnóstico de su enfermedad y a partir de ahí cuento todo nuestro viaje a Estados Unidos, lo que hacíamos allá en la clínica, cuando salíamos de la clínica, cómo hacíamos las compras en el supermercado. Él estuvo un año allá, yo estuve en total cinco meses. Él decidió quedarse y yo me puse al servicio de lo que él decidía, de lo que él sentía y deseaba, más allá de si yo estaba de acuerdo o no. Su dignidad me marcaba que todo lo que él decidiera estaba bien porque era su vida, no la mía, y porque yo lo quería respetar y amar y esa era mi manera de amarlo.
-¿Influyó todo esto que viviste en tus ideas sobre la espiritualidad?
-La verdad es que sí hay algo potente a nivel espiritual, pero que se hizo presente en la carne,
es esto que te hablo de ese amor, en la abundancia de esa energía. Martín me miraba y me decía, “es impresionante la ley de atracción”, porque fue impresionante. Era decir y que aparezca lo que decíamos, y eso es algo que va más allá de lo mental o de lo racional. Hay algo de estas energías y de esta cosa que tenemos, los seres humanos, que trascendemos cualquier cuerpo, cualquier elemento que va por otro lado, y que acá se puso en manifiesto de una manera impresionante.
-¿Sentís que el vínculo sigue ahora, en distintos planos?
-Sí, sí, sí, yo lo tengo absolutamente muy fuerte adentro mío, constantemente; en situaciones en las que tengo que tomar decisiones, como si me acompañara en todo, y me ayuda. También tengo señales, porque yo creo en eso, siento que las percibo y sí, este vínculo es para siempre. Lo tuve cuarenta y ocho años al lado mío, él tenía cincuenta cuando murió, yo tenía cuarenta y ocho y medio; lo tuve todo ese tiempo físicamente al lado mío y lo voy a tener hasta que me muera.
-¿A qué atribuís ese nexo tan poderoso?
-Fue mi único hermano y el modo de relacionarme para mí era lo natural y lo más hermoso, elegido por ambos. Pero también siento que nuestra familia fue especial, porque nosotros vivimos siempre con mi mamá, mi papá y mi abuela, éramos chicos, y mi abuela materna que vivía con nosotros desde que nacimos. Todos fueron como muy cariñosos, muy de apoyarnos en todo lo que queríamos. Con Martín siempre fuimos muy compañeros, muy cómplices naturalmente. Esas cosas de afinidad. Ahora lo veo con mis dos hijos, que me da la sensación de que el hermano menor tiene esa cosa de nacer y poner sus ojos en el mayor, ¿no? que ya camina, habla, que ya juega. Y el mayor nos va mostrando la vida.
-En la redes sociales te apoyaron con lo de Martín, pero cuando te separaste de Coco Sily, muchos te agredían. ¿Cómo manejas ese “odio” virtual?
-Si leo o me cuentan algo que nace desde el odio, desde el no saber, me apena por esa persona realmente, porque si hay algo frío es pasar un día de tu vida destilando odio hacia otro, metiéndote en la vida del otro, chusmeando sobre el otro, sin saber incluso. Le deseo que algún día salga de ahí.
-¿Extrañás a la actriz de ficción?
-Sí, me pasó que a mí me gusta mucho la actuación, mucho. Y bueno, ahora hace poco hice Microteatro, si bien obviamente son piezas de 15 minutos y es algo diferente a lo que es el teatro en sí, siempre está ahí, por supuesto, la actuación, la dirección, la apuesta. Participé en “Elena Sabe”, la película de Netflix con Mercedes Morán, y ando con ganas, sí.
-¿Y la conductora infantil?
-Siento que en lo que era el formato televisivo como lo hacía yo al infantil, fue un ciclo que amé mucho, fueron más de 20 años, pero creo que ahora desde la edad que tengo, 50 años, quiero proponerle otra cosa a mi público, una evolución. La conducción a mí me gusta en tele, siento que nací un poco en ese formato y es una fuente de comunicación muy grande, muy masiva, por más que ahora hay otras plataformas, entonces la verdad es que no descarto hacer algo, pero sí que sea un a la medida de lo que me gustaría.
-Poco más de un año después que Martín se fue, te separaste. ¿Tuvo que ver en eso tu angustia de aquellas épocas?
-Me resulta muy difícil sacar alguna conclusión sobre qué habrá pasado, porque sin dudas, todas las cosas lindas, feas, difíciles, mejores, peores, las transitamos como pareja y todos como familia. Si yo tengo que decirte qué hice yo, o en qué me equivoqué, cómo me transformé... y no sé, porque yo estaba intentando hacer lo mejor. En ese sentido mi marido me acompañó desde el primer día al último de una manera incondicional. Cuando estaba allá (en Estados Unidos), la primera vez me quedé dos meses, después volví, me quedé dos meses más, o sea, después volví fui un mes más,
Y él se quedaba acá con mis hijos, y ellos lo mismo; nunca se habían separado tanto de mí y solo me decían “mandale besos a Martín”. Obviamente todo eso que nos pasó seguramente tiene que haber alterado cuestiones.
-¿Y qué fue más difícil, separarte o el proceso de volver?
-Yo siento que en la vida todo está en movimiento, que el amor es lo que fluye entre las personas y hay que tratar de construir constantemente los vínculos más allá de que en algún momento una pareja se separe y luego entiende que desea volver a seguir construyendo, ¿no? Es como si todo fuese un gran cauce, un gran río. Porque se puede pelear, discutir, tener momentos horribles, y estar muy angustiado como me ha pasado a mí, como seguramente le pasó a él, pero en algún momento se sale a flote.
A.C



