Esther Goris, sobre la cultura de la cancelación: "No dan ganas de mirar una película de Woody Allen"
La actriz disfruta de "Divino Divorcio" junto a Rodolfo Ranni, una comedia sobre una pareja que celebra con una gran fiesta su separación oficial. En diálogo con DiarioShow.com habla sobre ser "cancelado" y la tiranía de las redes sociales.
@VivianaRomano
Disfruta muchísimo con la obra "Divino divorcio" junto a Rodolfo Ranni, quien oficia también de director, y se siente muy agradecida del recibimiento que el público les da. La obra gira por la costa este verano: entre otras ciudades andará estas semanas por Monte Hermoso, Villa Gesell, Necochea, Miramar, San Clemente, Gral Madariaga, Santa Teresita, San Bernardo y Pinamar.
Acerca de cómo se gestó la idea de trabajar con Ranni, cuenta que todo se dio de una manera natural y que al leer el libro quedó encantada. "Muchos matrimonios se van a sentir muy reflejados, es una comedia sumamente divertida y el público la pasa bien. Con Rodolfo habíamos trabajado hace muchísimos años en 'Zona de Riesgo' y no volvimos a coincidir hasta ahora. Es un maestro, tiene muy claro lo que tiene que hacer y qué es lo que quiere del actor".
Con producción general de Damián Sequeira y producción ejecutiva de Fabián Rendo, en esta comedia, una pareja con muchos años de matrimonio a cuestas llega a su final y deciden celebrar con una gran fiesta de divorcio. Para ello, contratan a un "Divorce Planner" y arman una lista imposible de invitados: el sacerdote que los había casado, los abogados de ambos cónyuges, los detectives privados del pasado, los amantes de cada uno y los bomberos, que alguna vez, debieron controlar las llamas de tanta pasión. Como en la vida misma, la felicidad conyugal, parece estar al alcance de la mano. Sin embargo, la receta permanece bien escondida.
Esther cuenta que tiene auto y maneja, pero que la llevaron a Mar del Plata con varias maletas con distintos looks para ir a la playa. Por otra parte, admite que en realidad no tenía idea si este verano iba a trabajar o descansar. "Pero me decidí a hacer teatro, me gusta mucho trabajar y necesitaba hacer una comedia ya que venía de varias temporadas con 'El cuarto de Verónica'. Ahora tocamos un tema que se fue naturalizando, hay matrimonios que festejan el divorcio con abogados, amigos y en algunos casos invitan hasta el cura".
También aclara que en esta oportunidad no tendrá escenas sexys: "actúo vestida y de verdad, a diferencia de otros colegas, no soy cabulera. Abordé muchos personajes que estaban al filo de la navaja y cometí errores mayúsculos, pero siempre tomé riesgos y esas son buenas decisiones".
-Hasta los 20 años viviste en Banfield. ¿Cómo recordás esos años de tu vida?
-Divinamente. Descubrí el amor, la pasé muy bien, después decidí independizarme, como cualquier chica joven y me mudé a Capital.
-¿Estás en pareja?
-Sí, pero a mí no me gusta hablar de estos temas.
-¿Cómo te llevás con el revisionismo actual?
-Si reviso mi carrera, en lo que yo producía había una mirada muy feminista pero no me reconocía como tal. Siempre estuvo la mirada puesta en la mujer desde un lugar de empoderamiento pero si vos me preguntabas si yo era feminista, te decía que no. Me tocó siempre hacer trabajos en los que no tomaban a la mujer como objeto pero sí que contaban historias de hombres en las que la mujer era vista según el modelo que estaba en boga.
-¿Y la cancelación?
-Hay delitos muy graves y un ejemplo es Woody Allen, es el modelo por excelencia en estos casos. Uno se entera que abusó de su hija y ve el testimonio de ella, y no dan tantas ganas de mirar una película de él. Es lo que a mí me sucede, mi visión de su cine está muy teñida.
"Hay delitos muy graves y un ejemplo es Woody Allen. Uno se entera que abusó de su hija y ve el testimonio de ella, y no dan tantas ganas de mirar una película de él"
- ¿Cómo es intentar mantener el perfil bajo en épocas de redes sociales?
- Para una persona pública, en especial en los actores, las redes sociales tienen que contar intimidades que no siempre uno tiene ganas de compartir. Estamos en una época que es exactamente lo opuesto a cómo fue durante muchos años, porque nosotros teníamos una renuencia a contar sobre nuestra vida privada, al menos la mayoría. Ahora somos nosotros mismos los que compartimos nuestras cosas. Internet bien usado es un milagro y una fuente de inteligencia.
-¿Qué lugar ocupa la escritura para vos?
-No aparece como una actividad de distensión porque la paso muy mal escribiendo. Hice algunas cosas que no llegaron a buen puerto pero la mayor parte se hizo. Incursioné en la literatura, en la televisión, el cine y el teatro, un poco de todo. Mi lugar y trabajo es como actriz, más allá de lo que escribo. En todo caso, soy una actriz que escribe.
-¿Por qué decís que la pasás mal?
-No tengo el oficio que se requiere para escribir. Lo mejor que me sucede cuando escribo es haberlo escrito en el pasado porque cuando lo estoy escribiendo lo sufro. Actuar es algo que no es angustiante, es un juego y, si bien a veces siento inseguridades, me da muchísimo placer. Con la escritura la paso mal, en especial con la novela. No me pasa así con el teatro y la televisión; ahí disfruto más. La tarea del escritor no es una tarea tan gozosa como la del actor que es mucho más lúdica.
V.R



