Matías Alé: "Tener hijos es un sueño que está siempre presente"
EXCLUSIVO. En un momento de madurez, el actor reflexiona sobre su vida personal y profesional. En diálogo con DiarioShow.com, admite que su soledad actual le resulta positiva y sueña con ser papá.
@Rfilighera
Atrás quedaron aquellos momentos en que la preocupación, la angustia y los miedos habían calado hondo en lo más profundo de su ser. Sin embargo, como aquellos guerreros de la antigüedad, con armadura y lanza en mano, arremetió contra estos sinsabores y salió indemne. Matías Alé (44) encara la ruta de la vida, de la misma manera que el Ave Fénix, renaciendo entre las cenizas. Y este presente, movilizante al por mayor, lo encontró en la reciente temporada teatral de Villa Carlos Paz realizando una nueva temporada de "Mi señora se llama Mauricio", con reconocimiento de público y periodismo.
-¿Cómo ha sido tu infancia?
-Ha sido una infancia feliz y viví realmente muy bien. Estuvimos asentados en varias localidades debido a que mi viejo era profesor de karate y la subsistencia radicaba en los permanentes cursos que llevaba a cabo de karate. Nací en Capital y luego nos fuimos a vivir a Tenerife, a las islas Canarias. Regresamos al país, tiempo en el que nació mi hermano mientras residíamos en San Miguel, provincia de Buenos Aires y poco después nos trasladamos nuevamente hacia Capital. No tengo dudas que aunque se trataba de una familia nómade, especial, mi padre siempre estuvo muy preocupado por que transitara una infancia lindaa. Experimenté aprendizajes que me dejaron una huella profunda en el alma y la pasé muy bien. Fue una infancia movida y activa.
-¿Tenías un rincón preferido de aquel hogar?
-Sí, era una parrilla que estaba conectada a una galería y que lindaba con unos lavaderos. Era un lugar muy especial y en el que mi papá organizaba unos asados formidables. Era un punto de reunión inmejorable, no solamente para mi familia, sino también para mis amigos.
-Si pudieras recuperar algún juguete de aquellos años, ¿cuál elegirías?
-Realmente recuperaría un juguete famoso en los 80, el "Simón". Tenía forma de disco y en una de sus caras se podía ver cuatro cuadrantes, cada uno con un color: verde, rojo, azul y amarillo en su versión original. Mis papás cuando me lo regalaron, acompañado de un pianito, y me dijeron que me lo había traído mi hermano al nacer. Fue una linda historia que siempre atesoro en mis mejores recuerdos.
-¿Cómo es el vínculo con tu mamá?
-Es una relación hermosa, que atesoramos desde siempre. Es un vínculo lindo, ágil y muy cuidado y presente. Siempre ha sido de esta manera. Y con el tiempo se potenció más. Con humildad y afecto lo afirmo, me resulta difícil imaginarme la vida sin ella. Ambos somos generosos en todos los aspectos de la vida y tengo la suerte de disfrutar esta relación con la felicidad que nos regala el día a día.
-El paso a la adolescencia ¿qué te permitió descubrir?
-Sobre todo me posibilitó conocer amistades y relaciones, e ingresar a noviazgos más serios. Me permitió descubrir a los verdaderos amigos y descubrirme a mí como adolescente en una etapa tan fundamental para cualquiera de nosotros.
-Hablando de descubrimientos. ¿Cómo se presentó tu ingreso al mundo de la sexualidad?
-Ha sido algo que quedó marcado a fuego. Sucedió casi bordeando los 18 años y continúa siendo un recuerdo muy lindo, que me lo guardo para mí.
-¿Hubo vocaciones en la adolescencia o las definiciones laborales se fueron dando?
-Mi primera vocación fue convertirme en piloto de avión. A los 17 años empecé a estudiar esta carrera y a juntar horas de vuelo. De a poquito, casi paralelamente, se me presentó la posibilidad de comenzar a estudiar actuación. Hasta ese momento, pensé que ambos caminos podían ir de manera paralela. Sin embargo, luego, tuve más claro que la posibilidad de ser actor y, también, la circunstancia de poder conducir algún ciclo o el hecho de ser cronista en la calle, hizo que afirmara más este camino y la aviación, en consecuencia, quedó relegada. Tome determinaciones y aquí me encuentro en esta parte del camino.
"Mi primera vocación fue convertirme en piloto de avión. A los 17 años empecé a estudiar esta carrera y a juntar horas de vuelo"
-¿Qué cosas te aportó y te quitó la relación afectiva con Graciela Alfano?
-El vínculo afectivo con Graciela me dejo cosas muy bellas. Viajamos por el mundo y compartimos muchas alegrías y, que, a la luz de los años transcurridos, se ha convertido en recuedos lindos, siempre presentes. Gracias a Graciela aprendí a apreciar un cuadro, cómo ubicar los cubiertos en la mesa, de afuera hacia adentro, también, como vestirme según la ocasión del evento. Aprendí muchísimo sobre la vida en general. Me aportó generosas cosas y conocimientos durante diez años.
-Haberte convertido luego en personaje mediático ¿qué te trajo aparejado, para bien o para mal?
-Atesoré y guardé todas las cosas lindas. Lo opuesto lo fui trasmutando o dejándolo en el camino. Y soy lo más honesto posible: el medio artístico, en general, me ha dado cosas bellas y poder vivir de lo que tanto me gusta es un regalo de la vida que me ha hecho sentir feliz, agradecido y por demás gratificado.
-¿Quedó muy atrás la imagen de hombre 'ganador' de la noche porteña?
-Si la gente me veía en ese rol, bienvenido sea, pero yo nunca me sentí el prototipo del tipo ganador de la noche de Buenos Aires. Siempre me consideré una persona laburante en esta actividad y todo lo traté de hacer -y lo hago en el día a día- de la mejor manera posible y con una actitud de buena onda. No obstante, te soy sincero, me fue muy bien en el amor y no me puedo quejar en ninguno de estos temas.
-¿Qué te generó que Juan José Campanella te haya incluido en la lista de actores más capacitados a la hora de dirigir?
-Me genera una alegría y un honor inmenso que Campanella siga pensando en mí como un actor a tener en cuenta. Trabajar con él ha sido un antes y un después en mi carrera. Haber sido convocado para trabajar en aquella inolvidable miniserie que fue "El hombre de tu vida" (protagonizada por Guillermo Francella, Mercedes Moran y Luis Brandoni) encierra el mismo significado que recibir una valiosa distinción. Fue un mes de grabación y compartí trabajo cotidiano con un elenco de primer nivel. Que Juan José lo haya dicho varias veces me pone en un lugar de impensado privilegio. Y filmé, por otra parte, con las mismas cámaras que utilizó en el consagrado filme "El secreto de tus ojos". Siempre estaré agradecido a esa instancia laboral tan importante en mi vida.
Asignatura pendiente
Matías Alé tuvo un experiencia matrimonial breve y complicada con María del Mar Cuello. Se casaron a fines de 2015 y se separaron apenas tres meses después. El famoso episodio psiquiátrico que padeció el actor precipitó el final.
Cuando lo consultamos a Matías Alé sobre si le gustaría volver a tener una pareja estable y a cristalizar el sueño de convertirse en papá, nos narró con firmeza el siguiente testimonio. "Sí por supuesto que me gustaría. Son proyectos lindos para mí como para cualquier hijo de vecino. Tener una buena pareja y caminar ese sendero tan gratificante de poder tener hijos es un sueño que está siempre presente. No obstante, soy consciente que la vida me tiene aún en un compás de razonable espera. Encontrar a esa compañera de ruta, que me acompañe y poder transitar lindas cosas juntos, forma parte de aquellos bellos sueños como es la vida misma. Estoy seguro que se van a cumplir. Pero, tiempo al tiempo".
R.F



