Leonardo Sbaraglia, a corazón abierto sobre la paternidad: "Mi hija me empuja a deconstruirme"

EXCLUSIVO. El actor, que estrena esta semana la película "Hoy se arregla el mundo", charló con DiarioShow.com sobre su rol familiar y cómo influye en su carrera. ¡Leé la nota!

@perez_daro

En 1986, Leonardo Sbaraglia llegó por primera vez a la pantalla grande. Fue parte del elenco de "La noche de los lápices", y desde entonces se propuso dedicarse al séptimo arte. En 2022 cumple 36 años como actor de cine y curiosamente estrena su primera película que podría catalogarse como "apta para todo público".

Con excusa del estreno de "Hoy se arregla el mundo", comedia dirigida por Ariel Winograd, que el jueves 13 de enero llega a las salas de todo el país, DiarioShow.com charló con Leonardo Sbaraglia, actor, padre y persona que intenta mejorar día a día.

"Es un filme para ver en el cine, para disfrutar en familia en esta época. Para mí es una novedad porque es la primera vez que laburo en una película apta para todo público, siempre las cosas que hice tenían alguna restricción porque eran un poco fuertes", dice un poco incrédulo de que en tantos años de cine esta sea su primer protagónico familiar.

Para equilibrar las cuestiones, este año también estrenó en una plataforma "Errante corazón", en donde, al igual que en "Hoy se arregla el mundo", hace de un padre contrariado que no encuentra su rol como tal. En momentos en el que le toca ser padre de una adolescente en la vida real, Leonardo toca el tema de la paternidad de dos formas.

Leonardo Sbaraglia, junto a Charo López y Benjamín Otero en 'Hoy se arregla el mundo'.
Leonardo Sbaraglia, junto a Charo López y Benjamín Otero en "Hoy se arregla el mundo".

Sobre la experiencia de interpretar un papel que conoce bien, detalla: "Si no fuera padre sería más difícil, pero no quiere decir que no sea posible. La paternidad es hermosa y al mismo tiempo ¡re difícil!- Y creo que ambas películas dan cuenta de lo diversa que puede ser, y más hoy, con todos los cambios que está habiendo de aprendizaje en la sociedad, de deconstrucción, en relación a tantas cosas".

La reflexión de Sbaraglia tiene que ver con los cambios que hay, de la que los jóvenes son protagonistas y van guiando a los adultos mayores, según él entiende: "Se está abriendo el espectro de identidades sexuales que de alguna manera eso también se le puede atribuir a las identidades y a las maneras infinitas de percibirse y de autopercibirse. La sociedad cada vez va dando cada vez más espacio a esos matices y a esos pliegues que se nos va ofreciendo. Entendiendo la sociedad como el sistema social, el sistema de comunicación con otros, y con uno mismo". 

"Con el tiempo te das cuenta de que no podrías hacer todo, pero sí lo que te ofrecen es una oportunidad para enfrentarte con algo"

 

Esos cambios profundos, Sbaraglia los nota comprendiendo el mundo del que su hija Julia forma parte: "Inevitablemente las relaciones padre e hijos están completamente atravesadas por eso. Mi hija me obliga a que esté atento a esos cambios, me empuja a deconstruirme, ella me sorprende todos los días".

Pero también entiende que el vínculo de padre-hija, si bien es especial, no dista mucho de otros en los que se puede aprender y enseñar: "Uno aprende mucho de las relaciones, siempre son un escenario en el cual uno puede poner en juego todas las propias dificultades, las cosas que no sabe bien como resolver, las virtudes, y si uno no pone juego en ese escenario esas cosas, no las pone en un juego en ninguna parte. Uno donde más aprende es con otro en ese roce".

Volviendo a su relación con Julia, analiza: "Todo el tiempo estás un espejo de lo propios límites, de como uno puede ir ampliándolos, moviéndolos, como uno puede ir deconstruyendo un montón de supuestos y prejuicios".

Leonardo Sbaraglia junto a su hija Julia, a quien no le gusta aparecer en los medios.
Leonardo Sbaraglia junto a su hija Julia, a quien no le gusta aparecer en los medios.

Luego, concluye la reflexión advirtiendo su fortuna: "En el arte, en el cine, como en esta película, se nos da la posibilidad y el enorme privilegio de reflexionar sobre eso. Yo tengo una profesión que es maravillosa en este sentido, porque todo el tiempo me están dando letra para pensar, para conmoverme, para interpelarme".

Como se dijo, en "Hoy se arregla el mundo" se lo ve en un registro familiar, ameno, muy distinto a otros proyectos, como por ejemplo "El otro hermano", una película de 2017 en donde interpretó a un villano rural digno de odiar. Sbaraglia parece encontrarse cómodo en cualquier rol que le presenten, y el público lo naturalizará.

Leonardo Sbaraglia, junto a Daniel Hendler en 'El otro hermano', filme de 2017.
Leonardo Sbaraglia, junto a Daniel Hendler en "El otro hermano", filme de 2017.

Sobre esa peculiaridad o amplitud de registro, Leo sostiene: "Con el tiempo te das cuenta de que no podrías hacer todo, pero sí lo que te ofrecen es una oportunidad para enfrentarte con algo. Para decir que elegís hacer algo, más allá de que me gusta vivir de mi trabajo y lo seguiría haciendo aunque no me diese un rédito económico. Lo hago porque me gusta también, y sé que a veces hago más de lo que necesitaría para vivir. Me ofrecen cosas que me gustan y las quiero hacer porque evidentemente me implican un desafío, un nuevo reto".

Y concluye con un consejo valioso: "Algo que fui aprendiendo es que la versatilidad tiene que ver con poder estar suelto, no estar protegido. Cuando uno se protege con los propios miedos. Yo fui ganándole terreno a mi propia sombra, oscuridad o miedo, como quieran llamarlo, en la medida que fui pudiendo habitar, transitar y ganar espacio en ese lugar, el cuerpo creativo".

Leo expone que una vez que ocurre esa liberación, el instrumento actoral se va convirtiendo en un lugar más poroso, más permeable. "En esa búsqueda por momentos se rigidiza más, a veces das tres pasos para atrás, pero lo importante es que a lo largo de los años uno tenga la posibilidad de seguir arriesgando y creciendo, no solo como actor, sino como individuo".

Todo parece ideal, y sin dudas lo es, pero para el artista todo ocurre mientras uno se ata o se libera en la vida real: "Obviamente como persona tengo miles de cosas para resolver, como le puede pasar a cualquiera y cada vez soy más consciente de todo eso que tengo para resolver, es tremendo. Pero bueno en principio está bueno darse cuenta y en el camino a disfrutar de la vida porque es corta".

M.P

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