Mariela Fernández, la estrella que despierta a la audiencia en Crónica TV: "La vida es juego, hay que jugarla"
EXCLUSIVO. Conducción con patines, baile, y optimismo, resiliencia tras sus problemas de salud y una pasión por San Lorenzo que la podría llevar a la política: la periodista abre el corazón en una charla íntima con DiarioShow.
@perez_daro
Mariela Fernández es una de las figuras más queridas de la mañana televisiva. Desde las 6:30 y hasta las 8, acompaña el despertar de los argentinos en "La Primera" de Crónica TV, junto a Gustavo Chapur y un gran equipo, que se mantiene en la renovación de la programación del canal. La señal del pueblo, fiel a su estilo único con esas históricas placas rojas, apostó por su energía para arrancar la jornada. Pero Mariela, o Marie como le gusta que le digan, es mucho más que una conductora, y en una charla íntima con DiarioShow.com abre su corazón y analiza el mundo de los medios, con su particular forma de ver la vida.
Con una trayectoria que incluye C5N, "Bendita" en El Nueve y La 100 en radio, su personalidad enérgica, optimista y graciosa a veces choca con la formalidad que se espera del periodismo. Ella, sin embargo, sabe sortear obstáculos y demuestra que un programa puede adaptarse a su estilo, y no al revés. Oriunda de Haedo, su regreso a los medios tras una fuerte depresión en 2018 se convirtió en un ejemplo de superación que hoy utiliza para visibilizar la importancia de la salud mental.
-¿Cómo es arrancar tan temprano con esa chispa que tenés?
-Es un gran desafío. Son madrugones importantes, el teléfono suena a las 3:30. Hay que tener disciplina, acostarse temprano, para asumir la responsabilidad de comunicar la noticia que toque. Pero para mí es un juego, desde chiquita jugaba a hacer cartel, me siento bendecida.
La conductora explica que la clave está en encontrar el equilibrio: informás, pero la mayoría son malas noticias, y la gente arranca su jornada. "No podés avasallarla con negatividad", sostiene. Por eso propone descontracturar, acompañar con un mate, una sonrisa, y jugar con sus compañeros. "En Crónica se permiten el doble sentido, buscarle la vuelta para que del otro lado haya una sonrisita y te elijan. Ese es el objetivo".
-¿Y cómo hiciste para que Gustavo Chapur, que es tan serio, baile al aire con vos?
-Es un excelente profesional, pero muy conservador -suelta entre risas-. Yo vine y le propuse el juego de descontracturarlo, y hoy genera un clima ameno que hace más llevadero el madrugón. Esa impronta también es para nosotros. Si no le pusiéramos esa energía, sería difícil.
-Hablando de descontracturar, lo de los patines y la bicicleta ya es un clásico en vos...
-Me encantaría que me traigan la bici, los patines, la patineta a Crónica. En cualquier momento lo hacemos -se entusiasma-. En su momento, en C5N, se dio el blooper ese de la bici cross. Me creí una bici voladora y terminé en el piso. Pero esos momentos que rompen el programa me gustan, porque ahí fluye el personaje de cada uno. Hay que saber sobrellevarlos y seguir.
Detrás de esa fachada divertida, hay una mujer que trabajó duro para estar bien. "Tuve problemitas de salud y hoy valoro eso. Triunfar en la vida es tener buena salud, el resto va y viene", reflexiona con tono pausado. Sobre su recuperación, cuenta que hace un ejercicio diario de gratitud: a la mañana, antes de salir, agradece por el día que empieza; a la noche, repasa lo bueno. Pone un ejemplo reciente: "El otro día renegué dos horas en el tránsito y llegué tarde a una entrevista. Cuando hice el balance, me di cuenta que mi cerebro se había quedado con esas dos horas, pero el resto del día había sido fabuloso. Eso intento trasladar: un día bueno o malo no depende del día, depende de uno".
-En ese camino de sanación, tu hija Martina debe tener un rol importante...
-Siempre le di alas para volar -dice y se le ilumina la mirada-. Le inculqué que con respeto puede decir absolutamente todo. Yo vengo de una formación con padres autoritarios, donde los chicos no opinaban. Por algo terminé en esta profesión, para tener voz. Con ella revertí eso. Hoy tiene 25 años, es una mujer que hace y deshace, y yo feliz, muy orgullosa.
-Y después está San Lorenzo, tu otra pasión...
-Sí, en mi biografía en redes pongo "orgullosamente cuerva". Antes iba a la popular, pero dejé de ir cuando Martina era chica y se asustó con una avalancha. Ahora soy plateísta, criticamos mucho. El club no atraviesa un buen momento, pero es cuando más hay que alentar.
Sobre una posible participación en la política del club, revela que en su momento le ofrecieron ser vocal o jefa de prensa con una lista, pero tenía mucha carga horaria y optó por no aceptar. "No lo descarto, no es mi sueño, pero si la vida trae la posibilidad de ayudar, ¿por qué no? De hecho, en la fiesta de Crónica alguien me propuso armar una peña de San Lorenzo. Así que en cualquier momento se viene la peña cuerva del canal", anticipa con picardía.
-¿Y cómo ves este 2026 que arranca?
-Espero que sea un año bueno para todos. Ojalá las cosas se vayan acomodando, que la grieta se achique. Sé que suena utópico, pero como deseo es ese. En lo personal, seguir creciendo, seguir disfrutando. Estamos muy estresados todos, hay mucho cansancio, mucho burn out. Ojalá que haya un poquito más de calma.
Con la mirada puesta en el futuro, Mariela enfrenta nuevos desafíos: se suma al programa de Beto Casella en América y debutará como docente en el Instituto Superior de Crónica. "Nunca imaginé dar clases, pero me sumerjo. Son mis primeros pasitos", dice, fiel a su filosofía. "La vida es juego, hay que jugarla, exprimirla, dejarse sorprender. Calderón de la Barca decía que la vida es sueño. A mí me gusta decir que es juego. Hay que jugarla". Y mientras el país amanece entre crisis y noticias duras, ahí está ella, con un patín en cada pie y una sonrisa dispuesta a demostrar que, incluso en la tormenta, siempre se puede encontrar un rayo de sol.



