@LuisVenturaSoy

La cubana, de 37 años, se identifica como Mavys Álvarez Rego. Así se registraba a aquella adolescente en su carácter de huésped en el complejo "La Pradera", que estaba catalogado como un refinado "spa", para recuperarse del estrés, relajarse y pasarla bomba.

Desde ese lugar se cansaron de engrupirnos sobre que era un centro de rehabilitación de adicciones, ideal para un caso de drogas y alcohol como el que presentaba el superastro mundial Diego Armando Maradona. Y en realidad era un espacio de placer y buena vida.

De esta manera, Cuba y Maradona le gritaban al mundo entero que no había nada como la efectiva medicina cubana y todos sus beneficios, cuando en realidad, para Diego -que no tenía límites ni disciplina personal- fue un antro de vicios, orgías, pecados y agravamiento de sus patologías. Todo acompañado por aquellos tenebrosos entornos que siempre supieron lo que pasaba y se autoproclamaban como los amigos y familiares sacrificados que se esforzaban por su recuperación. Todos unidos por Maradona, pero no para recuperarlo. Esa fue la verdad.

La vida y la realidad mostraron con el tiempo que nunca se buscó a curar a Diego, sino todo lo contrario. Y cuando apareció aquella jovencita de 16 años, denunciando lo que hicieron con ella en aquel tiempo que la convirtió en víctima, hoy ya toda una mujer llena de valentía, conmovió al mundo con sus relatos. estremecedores.

Mariano Israelit y Omar Suárez, íntimos del Diez en sus días cubanos.

Porque a los 37 años, Mavys se sinceró para la Cadena Televisiva 41 de Miami ante el colega cubano Mario Pentón, a quien le contó cómo la obligaban a drogarse, cómo la habían secuestrado al punto de taparle la boca para que no gritara, cómo la ingresaban escondida en uno de los coches del poderoso Fidel Castro en el baúl del vehículo, cómo la intimidaba su entorno… y demás relatos patéticos de los que nadie se hace cargo.

Por ahí escuchamos los pedidos de disculpas de Guillermo Cóppola poniéndose a disposición de la Justicia, del productor Omar Suárez, del sobrino de Maradona, el Chino Machuca, que se compadeció de la cubana y que promovió denuncias en el Juzgado del doctor Julián Ercolini por "trata de blancas y abuso de menores de edad".

La cuestión a esta altura de los acontecimientos es que nadie vio nada raro en aquella época, nadie escuchó algo fuera de lo normal y cuando aparecen las fotos de aquel tiempo cubano con el rostro aniñado de Mavys vemos ahí a todos los que se esconden y afirman no saber nada. El "Sídieguismo" está en jaque y expuesto, y no serán pocos los citados a declarar en el fuero penal, porque esto recién comienza ya que hay más víctimas que se han animado a hablar. Te lo digo yo.

L.V