FARÁNDULA

Las tragedias de los famosos: Jorge Porcel, un símbolo del humor argentino que murió lejos de los escenarios en Miami

La vida del gran capocómico, recordado por su entrañable dupla con Alberto Olmedo, terminó en la quietud de un hospital en Estados Unidos, a pocos días de cumplir 70 años. Enterate más, en la nota. 

Jorge Porcel fue uno de los grandes capocómicos de la Argentina, recordado por su dupla con Alberto Olmedo, sus programas taquilleros y su humor desbordante. Ídolo popular e infaltable en el cine y la televisión de los ‘80, su vida terminó lejos de los escenarios, en el silencio de un hospital en Miami. Hoy recordamos en “tragedias de los famosos” el triste final de este querido humorista.

En 1958, Porcel comenzaba a forjar su camino en el mundo del espectáculo realizando imitaciones en un restaurante del barrio de Barracas. Fue allí donde fue descubierto por Juan Carlos Mareco, quien lo recomendó para el ciclo radial “La revista dislocada”, un punto de inflexión en su carrera.

A comienzos de los años ‘80, el comediante alcanzó la cima de la fama: fue parte de dos programas de Gerardo Sofovich que superaban los 60 puntos de rating, protagonizó películas taquilleras junto a Susana Giménez y Moria Casán, y se convirtió en una figura clave del espectáculo nacional. Su humor pícaro, su carisma inconfundible y su estilo provocador lo transformaron en un ícono indiscutido, con ciclos como “Las gatitas y los ratones de Porcel” que quedaron grabados en la memoria colectiva.

Jorge Porcel también tenía una gran pasión por la música. En sus programas, solía cantar boleros, lo que le permitió acercarse aún más al público. Con su personaje de Don Mateo, participó en un disco del programa “Operación Ja-Já”, donde, junto a Rolo Puente, interpretó el éxito de Leo Dan, "Libre, solterito y sin nadie".

Jorge Porcel y Alberto Olmedo. (Foto: La Nación).  
Jorge Porcel y Alberto Olmedo. (Foto: La Nación).  

Pero detrás de cámara, la historia era otra. La vida de “El Gordo”, como lo llamaban, estuvo marcada por problemas de salud, amores turbulentos y, con el paso de los años, una soledad cada vez más pronunciada. En sus últimos tiempos, Porcel padecía Parkinson, sufría fuertes dolores de columna y su exceso de peso lo obligaba a moverse en silla de ruedas. Lejos de la televisión, se refugió en la fe evangelista y dedicó sus días a escribir una serie de libros sobre religión. Incluso vendió el restaurante que tenía en Miami, en lo que fue un retiro silencioso y sin estridencias.

El 16 de mayo de 2006, Jorge murió en el Mercy Hospital de Miami tras una operación de vesícula. Tenía 69 años y hacía tiempo que su figura no ocupaba los primeros planos de la farándula. Su familia, respetando sus convicciones religiosas, evitó la tradicional capilla ardiente. Sus restos fueron velados en Estados Unidos y luego trasladados a Argentina, donde se realizó una íntima ceremonia en el Panteón de Actores del Cementerio de la Chacarita, oficiada por un pastor vinculado a su comunidad de fe.

Jorge Porcel junto a Moria Casán y Susana Giménez.  
Jorge Porcel junto a Moria Casán y Susana Giménez.  

Su partida dejó un vacío en el humor nacional. Aquel hombre que hizo reír a millones con su desparpajo y su ternura terminó sus días lejos del brillo y los aplausos. Hoy, casi dos décadas después de su muerte, “El Gordo” sigue siendo una leyenda del espectáculo argentino. Un ídolo que, como tantos otros, conoció el vértigo del éxito y la tristeza del olvido.

 

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