Lolita Torres, la niña de fuego

Capítulo de oro de la historia del espectáculo argentino con proyección, también, internacional. Cantante y actriz durante más de 50 años, Lolita Torres le puso su especial impronta a una carrera que la vio triunfar en el cine, la radio, la televisión y el teatro. 

@RFilighera

Desde que debutó siendo apenas una niña en un festival español realizado en el Teatro Avenida, la vocación, la felicidad y el compromiso por el canto y el baile hispano formó parte de su carrera de manera insoslayable.  Y fue, precisamente, a partir de 1951, en que contratada por la familia Mentasti, dueña de una de las productoras más emblemáticas del cine argentino de ese entonces, comenzó una trayectoria colmada de éxitos en la pantalla grande y,  también, en la televisión y el teatro. Las presentaciones de Lolita Torres fueron aclamadas en nuestro país y a nivel internacional, convirtiéndose, de esta manera en un gran embajadora itinerante de nuestra cultura.

En tanto, sus hijos Diego Torres, Marcelo Torres, Angélica Caccia Torres, Santiago Ezequiel BurasteroMariana Caccia Torres y sus nietas Angela Torres y Nina Torres brindan testimonio de ese legado único e insuperable de la gran artista y que sigue firme en el recuerdo y el afecto de esta querible familia, distinguida por colegas, público y admiradores. 

Beatriz Mariana Torres- el verdadero nombre de Lolita- nació el 26 de marzo de 1930 en la ciudad de Avellaneda y murió el 14 de septiembre de 2002, debido a una crisis cardíaca y complicaciones respiratorias.

 

Lolita Torres, la niña de fuego
Sus raíces españolas definieron su arte. . (Foto Archivo Diario Crónica)

Inicios

Lolita debutó artísticamente como una niña precoz, en el teatro Avenida, como parte del elenco "Maravillas de España" y fue, precisamente, dicha relación con el arte español lo que la hizo muy popular a largo de toda su dilatada carrera. También, en 1942 grabó su primer disco (de pasta, los antiguos 78 r.pm) y que contenía los clásicos temas "Te lo juro yo" y "El gitano Jesús".

Marcó, en definitiva, el apogeo de la comedia musical en el cine argentino en un período donde los empresarios locales buscaban imitar las películas que se importaba desde los Estados Unidos. Por otra parte, por su personalidad, reflejó un modelo de la juventud de aquella época. Gracias, entonces, a su desenvoltura y simpatía, con suma rapidez logró cautivar al público apoyada por un estilo marcado por la candidez y vehemencia. Los números establecen que Lolita participó en 17 películas.

Su debut en la pantalla grande fue en el filme "La danza de la fortuna" dirigida por Luis Bayón Herrera y con la actuaciones protagónicas de Luis Sandrini y Olinda Bozán. Posteriormente, regresó al teatro y en el Grand Splendid, que se encontraba ubicado en la calle Santa Fe, trabajó junto al también animador Juan Carlos Mareco en la obra "Ladroncito de mi alma".

Volvió al cine en 1951, pero, en esta oportunidad, ya en calidad de protagonista para actuar en "El mucamo de la niña" y "Ritmo, sal y pimienta". En 1952 rodó "La niña de fuego" y, un año después, trabajó en uno de sus mayores éxitos cinematográficos: "La mejor del colegio".

Así dadas las cosas, en 1954 fue convocada para protagonizar "La edad del amor" y, en 1955 intervino en los largometrajes "Más pobre que una laucha" y "Un novio para Laura". En tanto, en 1956 puso su impronta en "Amor a primera vista" y "Novia para dos".

Lolita Torres, la niña de fuego
Hizo mucho cine, aquí con Osvaldo Miranda. . (Foto Archivo Diario Crónica)

 

El apogeo

Los años cincuenta fueron, sin duda, la etapa de mayor brillo en su trayectoria y se cerraron para Lolita, en el cine, con "La hermosa mentira", filme que está considerado como una de sus mejores participaciones. Aquellos filmes que forman parte de una etapa dorada de nuestro cine siempre tenían un argumento sencillo, moralista y romántico, matizado con la voz de Lolita al interpretar sus clásicas canciones.

Según expresa una leyenda, en sus contratos figuraba una cláusula por demás curiosa: estaba eximida de besar en los labios a los galanes con que les tocara en suerte actuar. Y uno de ellos era, precisamente, Alberto Dalbes con quién se vinculaba sentimentalmente a la artista, la que concurría acompañada por su padre a los estudios de filmación. A su vez, esta década fue para la cantante la mejor dentro de su labor en el disco, ya que alcanzó a concretar numerosas grabaciones  para el sello Odeón, acompañada, en forma habitual, por la orquesta dirigida por Ramón Zarzozo. Estas placas estaban provistas de una etiqueta naranja que se vendían en las disquerías argentinas.

En los años sesenta, debido a otras actividades profesionales intervino, solamente, en cuatro películas. La primera de ellas fue "La maestra enamorada" (1961) y le siguieron "Cuarenta años de novios", "Ritmo nuevo, vieja ola". Por su parte, en 1961, viajó a la Unión Soviética para participar en el Festival de Moscú. De esta manera, la artista inició una serie de visitas a ese país que supo cautivar con creces al público ruso, que la había conocido varios años antes, gracias a la película "La edad del amor". 

En 1972, puso su registro en el filme "Joven, viuda y estanciera", mientras que tiempo después cumplió una de su últimas tareas actorales en "Allá en el norte", filme rodado en territorio jujeño y dirigido por Julio Saraceni con la participación, también de Carlos Estrada.

Esposa y madre

Lolita  también tenía un perfil muy hogareño cuando dejaba los escenarios e ingresaba en el universo de su hogar. "Una esposa debe ser siempre novia- le dijo a Crónica en varias oportunidades- Vivir siempre pendiente del esposo. No debe abandonarse jamás y esperarlo siempre arreglada y coqueta con la ilusión de aquellos 18 años románticos. Ese consejo no es sólo para las jóvenes, sino para las esposas de todas las edades. Una mujer debe casarse enamorada y tiene la obligación de mantener siempre encendida la llama del amor. También el hombre tiene esa obligación, pero yo hablo como mujer".

Y, de esta manera, Lolita fue recorriendo su vida profesional y privada en sus diferentes roles, no sólo como una gran estrella sobre los escenarios sino, además, como una gran persona en la vida cotidiana, a la que supo ganarle la batalla a las dificultades y que por eso, entre otras virtudes, fue lo que la hizo querida para siempre.

Tuvo cinco hijos: Santiago, fruto de su primer matrimonio, quién obtuvo el título de médico y vive en Estados Unidos. Después, la artista contrajo enlace con el querido e inolvidable joyero Julio César Caccia y de esa unión nacieron Angélica, Diego, Marcelo y Mariana. En España, cabe señalar, la artista  logró, con su inagotable talento, demostrar la increíble facilidad que poseía para encarar el género ibérico en sus diferentes facetas y matices. De esta manera, Lolita era capaz de abordar los diferentes climas musicales de cada región de la península y lo demostró, siempre, con gran esfuerzo y rigor profesional. Y fue ungida, luego, como una verdadera niña pródiga del "viejo continente".

Lolita Torres, la niña de fuego
También fue una madre amorosa. . (Foto Archivo Diario Crónica)

Por otra parte, Lolita reconoció en un reportaje que en los años setenta sintió la necesidad de cambiar de repertorio y por dicho motivo, se volcó al tango, otra de sus grandes pasiones. Mientras tanto, en televisión, se la recuerda a través de programas como "La hermana San Sulpicio", "Señorita medianoche", "Como dos gotas de agua", "Gorrión", "Marian" y "Sangre y arena". A su vez, tuvo después una notable participación en el tema "Filosofía barata y zapatos de goma", del homónimo álbum discográfico que Charly García editó en 1990.

 

Un gran tributo

Cabe recordar que una noche de mayo de 1992, Lolita se dio el gusto de celebrar en 1992, ante un Luna Park colmado, sus 50 años de música al encabezar un concierto en el que también formaron parte, invitados de la talla de Mercedes Sosa, Charly García, León Gieco, Antonio Tarragó Ros, Victor Heredia, Ariel Ramirez, Jaime Torres, Patricia Sosa, Luis Landriscina, Oscar Cardozo Ocampo y Antonio Agri. En esa inolvidable velada, Lolita exhibió el imponente caudal vocal puesto al servicio de una afinación exquisita, pero, desde entonces, su salud comenzó a jugarle varios dolores de cabeza.

Salvo un breve paso por la telenovela familiar "Dale Loly" y que compartió con cuatro de sus hijos, emitida durante un mes y medio de 1993 por la pantalla de canal 9, Lolita comenzó, cada vez más, a manifestar agudos problemas de salud. A los problemas cardíacos y de fiebre reumatoidea, debió sufrir con particular frecuencia, internaciones en varios sanatorios.

Pese a todos episodios, la artista se mantuvo intacta en los afectos del público, como lo demostró la declaración de "Ciudadana Ilustre de Buenos Aires", distinción que recibió en agosto de 2001. Una figura, en definitiva, de la mejor tradición del show y el espectáculo argentino. Y además, una bella y querida persona.

Lolita Torres, la niña de fuego
Una artista inolvidable. (Foto Archivo Diario Crónica)

 

La "lolitamanía" de los rusos

El éxito de Lolita Torres no conoció fronteras y Rusia fue una de sus plazas más exitosas. La genial Lolita confiaba cuando se le peguntaba por sus viajes a la entonces Unión Soviética que "el amor que nos profesamos es mutuo, aunque no me considero como una ídola en ese país".

La propia artista destacaba que "desde 1953 cuando vieron 'La edad del amor', he tenido un romance sin interrupciones con el público ruso en general. Fíjense que uno de las visitas- hice muchas y en cada una fui con mis hijos- Yuri Gagarín (el primer hombre que viajó al espacio exterior), me pidió un autógrafo y, realmente, no lo podía creer. Fue así que le dije: "Le doy una foto mía si usted me da una foto suya autografiada".

Al tratar de explicar por que se generó ese especial romance,  dijo que "es que el pueblo ruso es un pueblo que se nos parece mucho, más allá del idioma y la raza. Son temperamentales, emotivos, les gusta cantar, son nostálgicos, nosotros tocamos el bandoneón y ellos la balalaika. Nos parecemos mucho en varios aspectos"

Fue así que desde Rusia siguieron paso a paso toda su carrera y cuando comenzaron los enfermedades, también se mantuvieron en contacto con la estrella que le supo dar sus mejores actuaciones, tanto a través del cine como en sus respectivos shows. También Lolita supo triunfar en Estados Unidos, Canadá, Cuba, Roma y Suecia.

Por R.F

Esta nota habla de: