FARÁNDULA

Marina Calabró: "Mi pareja pateó el casamiento cuatro años"

La conductora habló sobre su romance con Martín Albrecht y sobre la posibilidad de concretar su boda. ¡Mirá qué dijo, en la nota!

Hace más de seis años que Marina Calabró formalizó su romance con Martín Albrecht. Él por su parte es papá de tres chicos, mientras que la conductora de "Confrontados" es mamá de Mía, su hija de diez años. Hasta el momento la idea de ensamblar la familia con un hijo de por medio pareciera que no está en sus planes, como tampoco la de vivir juntos. 

"Los fines de semana estamos juntos y tratamos de viajar a menudo para estar juntos también. Martín siempre me dice: casarnos para vivir separados no tiene sentido", indicó la periodista en diálogo con Revista Paparazzi. 

A su vez, hizo referencia a la idea de casamiento, aunque todavía ni ella lo tiene en claro: "El otro día me propuso: cuando cumplas 50, hacemos dos por uno. Festejamos tu cumpleaños y hacemos un fiestón. Pateó el casamiento cuatro años. Martín es el único hombre con el que podría la firma, tengo ganas de casarme. Pero a esta altura dudo si no es mejor así. Si la cosa funciona de una manera, mejor que siga así". 

Marina Calabró
Viven en casas separadas.

"La que estaba copada con la idea de vivir todos juntos es Mía. Con Martín se llevan muy bien y Mía está chocha. Quizá si nosotros hubiésemos tenido un hijo, la cosa sería distinta para ella y estaría celosa", sostuvo Marina. Y concluyó: "Pero tenemos claro que con sus tres hijos y mi hija estamos bien".

Por su parte, en antiguas declaraciones con DiarioShow.com, Calabró dijo: "Las ganas están siempre pero sería lindo que el proyecto de casarnos venga con la idea de vivir juntos. Todavía siento que mi hija es chica y su hijo también y a veces pensar en compatibilizar dos casas es complicado. Es es a veces lo que nos detiene. Queremos que el casamiento venga con la idea de ensamblar una familia". 

 

En referencia a la idea de vivir en casas separadas contó que "se dio naturalmente" y les funciona. "Está bueno tener ganas de verse, de extrañarse y a veces eso nos da miedo a perderlo con una convivencia formal", admitió. 

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