Osvaldo Pacheco: el payaso con ropa de trágico

La misma ductilidad que expresó en los escenarios para abordar tanto la risa como el llanto, la demostró también en la tevé y en el cine. Los "Viernes de Pacheco", por Canal 9, se convirtieron en un verdadero clásico de nuestra pantalla chica y presentaba, en cada emisión,  un análisis de la obra, muchas veces, con la participación de público. Un innovador.

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Figura trascendental de los escenarios argentinos: Osvaldo Pacheco. Abordó todos los géneros, desde el teatro de revista hasta el drama y tuvo una existencia marcada por el dolor y el esfuerzo constante que, por otra parte, lo ungieron, en un gran compañero de ruta en cada uno de los emprendimientos artísticos que abordó. Nació el 25 de marzo de 1932 y murió, a los 52 años, el 28 de febrero de 1984. A punto de cumplirse 37 años de su partida, el aporte Osvaldo Pacheco, cobra importante dimensión como legado de actuación y convicciones profesionales.

Cabe recordar que su primera incursión, en los escenarios, fue cuando a los 14 años formó parte del elenco del teatro de títeres de Mane Bernardo y Sarah Bianchi. En tanto, ya de adulto fue empleado de Radio El Mundo  y luego de pasar por varios oficios, ingresó  a trabajar en  Radio Libertad (que funcionaba en el mismo edificio de Maipú 555) y de ahí, nuevamente, a la emisora de El Mundo. Después de realizar una labor de carácter administrativo en la cabina telefónica de la citada emisora pasó a la oficina de prensa, que dejó un tiempo más tarde, reemplazado por el periodista Leo Vanés. Precisamente, en aquella función tuvo la posibilidad de  conocer a varias figuras relevantes del espectáculo internacional: María Félix, Maurice Chevalier, Edith Piaf, José Mojica y Pablito Calvo, entre otras luminarias.

Se codeaba con las estrellas

Años después narraba el propio intérprete  que por esa época la radio era una fiesta y una verdadera locura.  Y tal como señalaba en su testimonio, se juntaba tanta gente que a María Félix le descosieron todo el vestido y tuvieron que arreglárselo en la oficina de Prensa, puntualmente. Una de las tantas funciones que cumplía aquel futuro gran intérprete  radicaba en preparar la vidriera de la radio, poniendo las fotos de las figuras que actuaban, mientras soñaba que algún día colocaría su propio retrato, pues él también era actor. Y así fue finalmente sucedió; adoptó el seudónimo de Osvaldo Pacheco (su verdadero nombre era José Ramón Fernández) y actuó, luego, paradoja del destino, en esa misma radio). Su foto junto a las de Graciela Araujo, Blanca Lagrotta y Atilio Marinelli fue exhibida en esa vitrina cuando actuaba en las radionovelas escritas por Alberto Migré. La vida le sonreía al joven actor.

La radio y los chicos

Posteriormente, en julio de 1956 protagonizó la serie radial infantil "Espuela de oro", junto a José Canosa y Lucila Hidalgo. De las 8000 cartas recibidas para un concurso en el programa se extrajeron varias que fueron premiadas con una importante suma en bonos de la Caja Nacional de Ahorro Postal. En tanto, Osvaldo y sus compañeros actores fueron los encargados de realizar el sorteo.

En la tevé

Luego, en 1962 co-protagonizó el programa de televisión "Juicio oral al paso", creado por el periodista Carlos Alberto Aguilar. Y de acuerdo a lo que reseñaba el diario "El Mundo" este ciclo relataba «en forma de sátira el desarrollo de los más insólitos casos jurídicos y  las acciones eran juzgadas en una sala judicial disparatada, cuya habitual solemnidad se veía sacudida de continuo por los ocurrentes y casi extraños planteos de los litigantes; un abogado defensor de verba prodigiosa, un fiscal aburrido y decadente, un juez sordo y feminista, y la más inquietante de las testigos».

Fue además el debut en televisión de Osvaldo Terranova, en tanto, el elenco se completaba con Elda Dessel, Alfredo Berry y Hugo Blanco. Por otra parte, los guiones eran escritos por Carlos Warnes (César Bruto) y contó con el diseño escenográfico de Oscar Conti. En ese mismo año volvió a trabajar junto a Terranova en el ciclo que se dio en llamar "Los dos Osvaldos", otra telecomedia que llevó el registro autoral de Aguilar.

En este sentido, la trama seguía a dos ladrones que para escapar de la justicia, viajaban en el tiempo mediante una máquina construida por un científico loco, personaje interpretado por Aldo Barbero —en su debut televisivo—, recayendo erróneamente en variados hitos de la historia de la humanidad. Allí también compartió escena con Lidia Satragno, Alberto Olmedo, Martín Karadagian y Guillermo Brizuela Méndez. El escritor Santos Hernando del semanario "Democracia TV" mencionó que «lograr una expresión cómica sin rebuscamientos, con material humano que sea dúctil, esencialmente capacitado en sus factores que hacen a una buena amalgama de situaciones y función de actor, con un libro que atienda en su trama los dichos graciosos» era lo que podía apreciarse, mientras que el diario El Mundo estableció que se trataba de una «original comedia humorística».

Con un texto de María Elena

Un promisorio hito en su trayectoria. En 1963 participó en la primera representación de "Doña Disparate y Bambuco", de María Elena Walsh, en el Teatro General San Martín, compartiendo cartel con Lydia Lamaison , espectáculo dirigido por María Herminia Avellaneda.

 

Osvaldo Pacheco: el payaso con ropa de trágico
Siempre divertido, repartiendo diarios Crónica. (Foto Archivo Crónica)

"Viernes de Pacheco"

Cinco años después,  Alejandro Romay lo contrató para protagonizar un ciclo de teatro en canal 9 los viernes por la noche. El programa que permaneció varias temporadas en pantalla comenzó en abril de 1968 popularizándose con el nombre de "Viernes de Pacheco". En el programa se representaban títulos nacionales e internacionales adaptados por los hermanos Guillermo y Horacio Pelay. Y como dato creativo para la televisión de aquel entonces, Al finalizar la obra, Pacheco, dialogaba con el espectador, leyendo cartas e interactuando con el público, algo que no se hacía en los teleteatros de aquella época. Además, realizaba la presentación de cada uno de esos espectáculos. Toda una verdadera innovación.

Desaparición de su hermano

También trabajó en teatro junto a su hermano Carlos Jesús Fernández, quien usaba el seudónimo de Polo Cortés. Carlos Fernández fue secuestrado por la última dictadura cívico-militar argentina el 28 de agosto de 1976, en la puerta de su casa, situada en Piedras 1365. Tenía 35 años y una hija de apenas dos añitos.  Osvaldo nunca pudo reponerse de la desaparición de su hermano. Con el tiempo, la depresión y la angustia agravaron su diabetes y deterioraron severamente su salud. Cabe recordar que el 27 de febrero de 1984, Pacheco experimentó los síntomas de una severa indisposición en el camarín que lo sorprendió en el escenario, mientras desarrollaba su rutina. Esa noche Pacheco formaba parte, junto con la vedette Moria Casán, del elenco de la comedia "Siete y cuatro" y que motivó su inmediata internación. Sin embargo, Pacheco falleció a consecuencia de una peritonitis un día después, en la clínica San Roque de Villa Carlos Paz.

Osvaldo Pacheco: el payaso con ropa de trágico
Junto a Moria Casán, en uno de sus tantos trabajos. (Archivo Diario Crónica)

 

Capítulos inolvidables en la vida del artista

 

Su paso por el mundo del espectáculo dejó una ruta, una estela que será muy difícil de olvidar, especialmente por todos aquellos queridos y amigos que tuvieron la suerte de tratarlo. Todos, absolutamente, todos y no hemos encontrado una sola opinión en contra, que Osvaldo Pacheco  (José Ramón Fernández) fue un ser angelical, que no tenía maldad alguna, que era alegre, buen compañero y por sobre todo, extremadamente profesional en cada tarea que abordaba.

Hijo de artistas circenses, cabe señalar que comenzó siendo apenas un niño en los ciclos "Juancho" y "La pandilla Marilyn". A mediados de los años cincuenta protagonizó el programa televisivo "Los dos Osvaldos" (junto a Osvaldo Terranova) y en teatro su aporte estuvo caracterizado por la constante variedad de géneros artísticos. "Don Juan", "La zorra y las uvas", "La pulga en la oreja", "Paren el mundo, me quiero bajar" y "Matrimonio sin cama".

En "Viernes de Pacheco", el intérprete exponía todo su caudal de talento. Además de la actuación se encargaba de la puesta en escena y se trabajaba muy rápido, porque su gran eficacia en el tránsito del género del vodevil le permitía, en consecuencia, jugar con los tiempos y generar remates, siempre de manera brillante. Tenía duende y gracia natural. Sus ojos, su mirada expresaba cualquier tipo de circunstancia emocional, desde el humor hasta la cuerda más dramática.

Osvaldo Pacheco: el payaso con ropa de trágico
Orgulloso, con algunos de sus premios. (Foto Archivo Crónica)

Por otra parte, en "Pacheco Café Concert" también tuvo la posibilidad de realizar grandes creaciones interpretativas. De la misma que en "Viernes..." y luego "Domingos de Pacheco", el actor le daba trabajo a las luminarias de la época de oro del cine argentino, en ese entonces, abrumadas por cierto olvido de las áreas de producción. De esta manera, se apreciaba a artistas de los kilates de Santiago Gómez Cou, Ricardo Passano, Luis Sandrini, Paulina Síngerman, Alberto Anchart. Todas esas queribles figuras de nuestros escenarios decían por aquellos años: "Caramba, le tenemos que agradecer tanto a Osvaldo Pacheco, el nos sacó del ostracismo y nos dio la posibilidad de poder ganar, nuevamente, un mango".

Y no solamente los artistas que en una determinada época habían logrado gran popularidad tenían su paso por ese ciclo, sino también los jóvenes, aquellos nuevos actores, como el ascendente Enrique Pinti. Durante cuatro meses, Pinti participó en "Pacheco Café Concert" (su participación iba los miércoles). A su vez, Osvaldo le permitió a Enrique realizar su debut como actor, en calidad de participación especial, en la revista "El Maipo está de gala" (1976), ya lo había hecho como autor, formando parte del elenco la recordada vedette y actriz Thelma Stéfani y el cómico Tristán.

Un golpe durísimo para Osvaldo significó el secuestro y la desaparición de su hermano Polo Cortéz, en 1976. Un año después, el intérprete pasó a formar de las lista de artistas prohibidos y su programa "Pacheco Café Concert" fue borrado de manera intempestiva de la pantalla.

Pacheco recordaba sobre aquella circunstancia que "fue el peor momento de mi vida, peregrinaba por estudios de abogados, comisarías, cuarteles y juzgados en la búsqueda de alguna noticia de la suerte corrida por mi hermano. Además, me dejaron sin trabajo". El artista agregó: "Fui a verlo al coronel Zubiela que estaba a cargo de los medios de comunicación y fue él quién me dijo que mi prohibición obedecía a distintas denuncias que habían recibido de mi vida privada. Ante ese argumento, sólo atiné a responderle: al público le importa mi trabajo, mis personajes, no mi vida privada".

Tiempos, precisamente, de los años de plomo, de la intolerancia y de la barbarie humana. Todo eso debió soportar Osvaldo Pacheco. Un artista íntegro y cabal y además buena gente. Un artista pare recordar y marco de referencia fundamental en su actividad.

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