En abril Roberto Piazza regresó a la Argentina por unas fuertes dolencias en su cuerpo que derivaron en una angioplastía coronaria ya que tenía obstrucciones en las arterias del corazón. Recuperado de la intervención, el diseñador atraviesa una complicada situación económica.

Instalado de nuevo en el país luego de vivir un período en España se topó con las restricciones por el coronavirus que afectan de lleno a la industria de la moda y demás actividades financieras que le permitían sus ingresos. Por eso reveló que debió poner en venta su casa.

Además cuestionó los aumentos de sueldo a los trabajadores que por motivos de la pandemia no pueden desarrollar su jornada laboral. "Estoy indignado. Indignado por todo lo que está sucediendo, indignado por los aumentos de los sueldos de la gente, uno tiene que pagar aumentos ridículos y no vienen a trabajar", reconoció Piazza en un picante descargo difundido en "Los Ángeles de la Mañana".

"Soy un tipo que labura. No estoy de acuerdo con eso porque las pymes, los que tenemos pequeñas empresas tenemos que seguir pagando a empleados que hace un año y medio no vienen a trabajar", criticó firme.

En la misma línea reconoció que "los empleados se lo merecen, necesitan el dinero", pero disparó: "¿Yo de dónde lo saco? No soy mago y la empresa está cerrada, no vende, no labura. Y ahora hay un 30 por ciento de aumento a las mucamas que no son esenciales, así que no pueden venir a trabajar. ¿De dónde saco la plata?".

Roberto Piazza, indignado por la situación económica del país
Roberto Piazza, indignado por la situación económica del país

Fue cuando confesó que debió ofrecer sus propiedades en el mercado inmobiliario para tener algún tipo de ingreso, pero aseguró que no fue suficiente. "Puse en venta la casa, pero no se vendió, no se vende, no viene nadie. Ya vendí el country. ¿Mis 45 años de trayectoria los voy a borrar para poder pagarle a un montón de gente que es inepta e incompetente? Hablo de mi rubro", remarcó.

Y aclaró que su descargo no era en contra de ningún Gobierno en particular: "No hablo de política, eso no me interesa".

También se quejó de los impuestos que rigen para las compras con tarjeta de crédito tanto en territorio nacional como en movimientos en el extranjero: "Los impuestos son enloquecidos, los bancos te cobran impuestos, le ponen títulos ridículos y absurdos. Es indignante lo que está haciendo la Argentina".

Y cerró: "Cuando sea más viejo todavía vendo todo y me voy a ir a vivir a la conchinchina. Yo no voy a morir por la Argentina. Yo voy a vivir, trabajar y disfrutar y ser nada más que feliz. ¿Es mucho lo que pido? Quiero trabajar y vivir bien, normal, común".