Gimena Accardi se confesó sobre como vivió su separación de Nico Vázquez: "Conozco mis límites y lo que me duele..."
A casi un año de la ruptura, la actriz se sentó con Mario Pergolini y reveló cómo sobrevivió al vendaval mediático. Sin filtros, habló de salud mental y hasta de un milagro en Miami. ¡Mirá el video!
Gimena Accardi abrió su corazón en "Otro día Perdido". La actriz, ahora en pareja con Seven Kayne, contó que después de separarse de Nico Vázquez tomó una decisión radical para cuidar su salud mental. Tras el escándalo por infidelidad y comenzar su vida sola, habló de conocer sus límites y qué le duele. También recordó el día que se salvó de un derrumbe en Miami.
Mario Pergolini no le dio muchas vueltas. "¿Qué momento, no Gime, de estar tan expuesta? Uno no sabe qué hacer. Dice 'en algún momento tiene que parar', y no para", preguntó al inicio de la charla. Gimena Accardi, con casi un año de distancia de su separación de Nico Vázquez, respondió sin esquivar. "Yo apagué todo, sinceramente", confesó.
La actriz explicó cómo manejó esos días de tormenta mediática. "Nunca más prendí la tele, cerré todas las redes sociales y me refugié en mi casa con mis amigas", contó. La decisión no fue capricho. "Preferí no verlo por mi salud mental. Sabía que si lo veía me iba a arruinar", agregó. Y remató con una frase que define su carácter: "Conozco mis límites, mis debilidades y sé lo que me duele. Tardo mucho en recomponer ese dolor".
Pergolini la escuchaba atento. Gimena siguió: "Pasó el tiempo, ya casi un año, y podemos divertirnos. El humor te salva de esas situaciones". Sin nombrar a Nico en ningún momento, la actriz dejó claro que el proceso de duelo lo hizo a su manera: lejos de las cámaras y los chimentos.
Pero la conversación no quedó solo en la separación. En un giro inesperado, Gimena recordó el día que ella y Vázquez se salvaron de morir en Miami. Fue en 2021. El derrumbe de una torre que mató a todos los que estaban adentro. "Fueron segundos, literalmente", dijo. Contó que esa misma mañana había estado discutiendo con Dios. Venía de perder a su viejo en la pandemia. "Yo le decía: 'Pido, pido, pido, pero Dios no me los concede'", relató.
Y esa noche pasó el milagro. "Somos los primeros testigos, los que estábamos adentro del ascensor", explicó. Lo primero que se derrumbó fue el estacionamiento donde ellos estaban. La primera columna cayó cuando el ascensor frenó en recepción. Escucharon un estruendo como una explosión. "Salí del ascensor", ordenó Gimena. Quedaron en el hall. Después vino el segundo estruendo, la segunda columna. "Y ahí sí, correr", recordó. Tuvieron que declarar ante el FBI. Fueron testigos absolutos. "Mi primer milagro", cerró con una sonrisa.
Gimena Accardi eligió el silencio activo. No se escondió por miedo, sino por estrategia emocional. Apagar la tele y cerrar las redes suena fácil, pero en una figura pública implica un acto de disciplina feroz. Ella lo hizo porque priorizó su cabeza antes que el qué dirán. Eso, en un medio donde el escándalo vende, casi parece una herejía. Pero le funcionó.


