La opinión de Luis Ventura: la tevé sobrevive a todo, incluso a los streamers
TE LO DICE ÉL. Una vez más, pronostican la "muerte" de la tevé convencional pero su presunto reemplazo, los canales de streaming, dejan bastante que desear. Gente que habla sin decir nada, sin preparación ni conocimientos.
@LuisVenturaSoy
Basta y sobra plantarse frente a una pantalla o un televisor para tomar conciencia de la pobreza que nos devuelve una comunicación, como el popular audiovisual del minuto a minuto. No por la flaqueza de los presupuestos hay que aceptar día a día la chatura de nuestros contenidos.
Los realities nos saturan de personajes psiquiátricos y chatos que pocas veces nos ilustran, informan o trasmiten enseñanzas. Porque ellos intentan sorprender desde lo increíble o incongruente de sus historias; cada vez más trágicas, catastróficas y lamentables.
Y en estas competencias tan sonsas y huecas, se distinguen y se privilegia a los más caóticos y patológicos de cada grupo. Para eso, una propuesta como la de "Gran Hermano" se lleva todos los premios y estatuillas a la hora de los galardones, porque hay una inversión impresionante, con 25 cámaras en acción, para mostrarte finalmente nada.
"Una propuesta como la de Gran Hermano se lleva todos los premios, porque hay una inversión impresionante, pero todo es para mostrarte finalmente nada"
Pasa con los realities gastronómicos que repiten y repiten recetas y comidas con formatos calcados de cocinas, cuchillos y cacerolas que no promueven ideas o muchos conocimientos al momento de encender las hornallas.
Pero a la hora de los magazines, los programas de este espíritu terminan convertidos en ciclos que alimentan a aquellos "temidos" ciclos de chimentos, a los que enmascaran y promocionan como programas "de Espectáculos". Porque así los disfrazan, aunque los temas sean intimidades, humillaciones, escándalos y demandas de figuras y estrellas de marquesinas, con las que se llenan horas y horas de televisión.
Ponés la tele y los actores -que ya no actúan en ficciones, porque aquí casi no se produce- se han convertido en panelistas y opinólogos de todos los temas, en ciclos plagado de extras que ocupan sillas y sillones, ocupados pero vacíos. Aunque no tengan idea de lo que hablan, desinformando sobre temas de los que queda claro que no tienen la menor idea.
Así vivimos y asistimos a programas que cuando suben a formatos digitales, se evidencia la falta de preparación, la ignorancia y las agresiones gratuitas, llenando tiempos y ausencias comunicacionales, que en realidad coronan una pobreza y un desconocimiento atroces.
Entonces empiezan las campañas y operaciones, queriendo hacernos creer que todo lo digital es infinitamente mejor que la televisión, cuando ésta sostiene todo el aparato de pantallas activas, generosas y desbordante de eficaces e inoperantes, que nos llevan a una dimensión de todo lo que puede ser y finalmente no es. Te lo digo yo.
L.V



