Mía, la hija que Eduardo Carrera desconoció, rompió el silencio sobre su vida sin papá: "Nunca lo necesité a él..."
La joven de 21 años lo nombra como su "progenitor". Vio al participante de "Gran Hermano" solo dos veces cuando era bebé y se enteró que tiene un hermano viendo la tele. Mirá el video!
El ingreso de Eduardo Carrera a "Gran Hermano Generación Dorada" abrió una puerta al pasado. Su relación con Romina Orthusteguy, a quien conoció en la edición 2003, quedó expuesta. En aquel entonces él fue echado por decisión del público luego de denigrarla y romper una copa contra el piso. Tuvieron un romance que siguió afuera y, según cuenta ella, fue un calvario. Juntos tuvieron una hija, Mía, a la que él desconoció. La joven también relató su verdad y dio detalles escalofriantes.
Entrevistada por Matías Bagnato en "Después de todo" (Bondi Live), Romina contó todo lo que atravesó con Eduardo. Entre otras cosas, cómo eran las peleas. "Abría la puerta, me agarraba y me sacaba de la casa. Me iba a hoteles familiares, me quedaba y calculaba que él se calme para volver, no se lo contaba a nadie. Si me abría, estaba todo bien, sino, me volvía a ir", explicó sobre la violencia de género que en ese momento ocultó. Una historia dolorosa que guardó durante años.
En medio de todo eso, nació Mía. Él la desconoció. Incluso hoy, en la actual edición de GH, Carrera solo habla del hijo que tuvo después con otra pareja. En cada gala le manda saludos. Del otro lado, la adolescente de 21 años lo vio apenas dos veces cuando era bebé. "Cuando le conté que estaba embarazada me dijo: ‘Esto me caga la carrera'", sumó Romina. La frase retrata la prioridad de un tipo que antepuso la fama a la paternidad.
Sobre crecer sin la presencia de su padre, Mía contó: "Recuerdo desde muy chica, cuando iba al jardín, ver a mis compañeritos con madre y padre. Yo al principio no entendía por qué yo tenía solo uno. Y después, a los 4 o 5 años, haberle preguntado a ella el nombre de él, nada más para saber". "Yo nunca lo necesité, porque ella hizo de madre, padre, todo junto. No me hizo falta. Sabía el nombre, pero no conocía su cara, no conocía su voz", siguió. Un relato que habla de una mujer fortalecida por la ausencia.
Matías le preguntó cómo le dice a Eduardo y Mía no dudó: "Progenitor". Luego se refirió al momento en el que supo que iba a entrar a GH. "Me enteré que tengo un hermano... y conocí todo de él ahora, en la tele". "Apenas lo veo entrar me impactó. Me quedé en shock y después me agarró mucha bronca, y después mucho dolor de que había entrado a la casa. Que se exponga, como si una parte de él no existiera. La falta de interés", remarcó. El dolor de sentirse borrada del mapa.
"Esa falta de interés. El no nombrarme para nada. Hacer como si yo no existiera. Lo único positivo que rescato, que la estoy pasando tan mal, fue enterarme que tengo un hermano. Me gustaría conocerlo. A él no quiero conocerlo... al menos hoy, después no sé. A mí me afectó verlo y que no me nombre", cerró Mía.
Un testimonio crudo, sincero, sin odio pero con una herida que no termina de cerrar. Eduardo Carrera está adentro de la casa más famosa del país, pero afuera lo espera una hija que nunca pidió nacer en ese vacío. La exposición mediática le dio a ella la oportunidad de contar su verdad. Y la aprovechó. Sin golpes bajos, pero con la contundencia de quien aprendió a vivir sola. "Nunca lo necesité", dijo.


