La vergüenza de un triste adiós
TE LO DIGO YO El periodista de espectáculos reflexionó sobre la angustiante y solitaria despedida de Beatriz Bonnet: "Después de todos sus éxitos en teatro, cine y televisión y del cariño de la gente, fue una dolorosa vergüenza". Su palabra, en la nota.
@LuisVenturaSoy
Ahora, es tarde. ¡Ya fue! Por más que se escarmiente a responsables y culpables de los últimos años de una gloriosa de nuestra escena nacional, como fue Beatriz Bonnet, que atravesaba una penosa enfermedad. Ella no está. Lo único que se puede modificar son cosas que tienen que ver con los que quedamos. Pero ella no. Porque sufrió hasta vaya a saber dónde y cuándo, y nadie podrá decir a ciencia cierta lo que pasó en el oscuro silencio de su alma.
Beatriz Bonnet se marchó en la soledad de su devastador mal de Alzheimer y su arrasadora demencia senil no es novedad: también hubo otros casos, como el de Berugo Carámbula, que luchó para que la obra social atendiera su delicado diagnóstico; Javier Portales, abandonado de afectos y cuidados; el futbolista René Housseman, mendigando monedas para subsistir; Orestes Corbatta, que lidiaba con la indigencia mientras pernoctaba en el vestuario de un club; Adrián "Facha" Martel, que dormía en un auto abandonado y comía de la generosidad de las cantinas; o también Osvaldo "Chichi" Sosa, aquel exitoso de Argentinos Juniors, Independiente y la selección nacional que, después de haber facturado fortunas como futbolista, hoy sigue internado con poco soporte económico-social y debe vivir de la generosidad del prójimo, que no siempre está atenta.
Entonces nos remitimos nuevamente a esa desgarradora postal necrológica en el Cementerio de la Chacarita. Tuvo su lugar en el Panteón de Actores, pero no hubo deudos ni familia para acompañar y llevar el féretro de Beatriz Bonnet. Eso sí, ahora hay quienes declaran que la hija del corazón de doña Griselda y don Ramón, en su Gualeguay natal, a los 89 años, no recibió nada de la venta de los dos departamentos que tenía en Capital Federal ni del suntuoso piso de la Avenida del Libertador ni de los 330.000 dólares que tenía en su cuenta bancaria, amén de otras pertenencias.
Todo se evaporó, así dice su abogado personal, y señala que quienes le fumaron sus bienes dejaron de pagar el geriátrico donde Bonnet estaba y tampoco se hicieron cargo de los gastos que demandaron sus internaciones en el Hospital Fernández, que tuvieron el apoyo económico y las gestiones de Mirtha Legrand y Alejandro Mahler para que recibiera la atención que necesitaba. Todo desapareció y nadie sabe explicar cómo, ni tampoco cómo cambiaron las posiciones y los patrimonios de quienes teóricamente la "ayudaron" y robaron.
"Todo se evaporó, así dice su abogado personal, y señala que quienes le fumaron sus bienes dejaron de pagar el geriátrico donde Bonnet estaba y tampoco se hicieron cargo de los gastos que demandaron sus internaciones en el Hospital Fernández"
Unos acusan con el dedo, otros se defienden amenazando con juicios, pero, por más que se recupere lo material, a Bonnet ya nadie le devolverá la vida ni la salud. Es una responsabilidad social que debería empezar a cambiar. Por eso remarco que su ancianidad, después de todos sus éxitos en teatro, cine y televisión y del cariño de la gente, fue una dolorosa vergüenza. Te lo digo yo.



