FARÁNDULA

Wanda Nara confirmó su separación de Martín Migueles, por celos: "Le terminé blanqueando que..."

La mediática reveló todo sobre su ruptura en una charla privada que se hizo pública. La distancia y un tercero en discordia gatillaron el quiebre. Más detalles en la nota.

Wanda Nara rompió el silencio sobre su separación de Martín Migueles. Tras rumores de una ruptura que se hicieron fuertes en los últimos días, con algunas especulaciones sobre si era marketing o no, la empresaria confesó que llevan un mes distanciados. En un mano a mano con Yanina Latorre, indicó el origen: los celos de él por una situación laboral con un actor. La crisis ya estaba cocinándose mientras en redes todo parecía normal.

La bomba la tiró Yanina Latorre al aire en SQP (América). Pero la fuente fue la propia Wanda Nara. Según contó la panelista, la mediática se le apareció por mensaje de texto de la nada. "Wanda nunca inicia una conversación salvo que necesite algo", soltó Latorre para dar marco. El ida y vuelta arrancó hablando de proyectos y de los Martín Fierro, pero rápido derivó a la columna vertebral del asunto: la relación con Martín Migueles.

"¿Vos me estás escribiendo ahora por Migueles?", preguntó Yanina. Y la respuesta de Wanda fue un baldazo frío: "Estoy separada hace un mes de él". Palabra más, palabra menos. La conductora aseguró que, después de ese mensaje, Wanda la llamó por teléfono para negar tener conocimiento de las denuncias que pesan sobre Migueles (presuntas maniobras financieras ilegales, intermediación en cobro de coimas para habilitar importaciones y vinculación con estafas millonarias). O sea: separados en lo sentimental, pero sin meterse en los líos judiciales del otro.

Lo curioso del caso es que, durante ese mes de separación que Wanda reveló, Migueles seguía mandándole regalos y dedicándole mensajes románticos. Y ella, desde Uruguay donde filmaba una película, mostraba todo eso en sus redes. Una postal de noviazgo feliz que resultó ser puro verso. Adentro, el vínculo ya estaba roto.

¿El detonante? La ficción que Wanda protagoniza junto al actor Agustín Bernasconi. O, mejor dicho, los celos de Migueles por esa ficción. "Cuando yo decidí venir a hacer la película, a él le dieron celos porque le terminé blanqueando todo lo que pasó con Bernasconi", le habría soltado Wanda a Latorre. Y sumó un dato que suena a pacto: "Quedamos en que si yo me iba afuera a trabajar, nos separábamos". Una especie de acuerdo previéndole a la distancia.

La versión ganó peso cuando Majo Martino aseguró que la producción de la película le pidió a Migueles que no viajara a Uruguay. ¿La razón? Evitar distracciones o tensiones durante las escenas más íntimas del rodaje. O sea, el fantasma de Bernasconi revoloteaba en el set y la producción quería mantener la paz (y las tomas). Para colmo, Yanina largó una frase con pimienta: "Yo le creo la separación, pero él sigue en la casa de ella. Se hace la bol... y no quiere quedar engrampada con todo eso". En criollo: separados, pero con la mudanza trunca.

Lo que dejó este cruce mediático es más que un simple chimento. Wanda Nara, que construyó buena parte de su imagen pública en base a controlar el relato (desde el "Wandinismo" hasta sus separaciones anteriores), esta vez eligió una estrategia distinta: blanquear la crisis por fuera de sus canales oficiales, y con una mensajera de lujo como Yanina Latorre. 

Puede leerse como una filtración calculada para despegarse de Migueles justo cuando el escándalo judicial que lo rodea empieza a tomar temperatura. Si ella dice "estoy separada hace un mes", entonces cualquier cosa que él haga de acá en adelante ya no le salpica. O al menos esa es la jugada.

Pero el detalle clave está en la frase sobre Bernasconi. Wanda no solo admite celos, sino que admite que "hubo algo" que le blanqueó a su pareja. Ese algo, dicho con puntos suspensivos, es el anzuelo perfecto para que la prensa del corazón tire del hilo. Y la producción de la película, al pedirle a Migueles que no viaje, terminó poniéndole los límites que la propia pareja no supo o no quiso ponerse. Al final, el verdadero conflicto no fue la distancia, sino la confianza. O la falta de ella.

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