Dalma Maradona, furiosa con su primo por su declaración en el juicio por la muerte de Diego: "Siento que no aportó nada..."
La hija del Diez cuestionó duramente la declaración de Jonathan Espósito, quien fue la última persona que vio con vida a Maradona. Señaló contradicciones y falta de colaboración. Más detalles en la nota.
Dalma Maradona no se guardó nada. En una serie de videos publicados en sus redes sociales, la hija mayor del Diez hizo un balance demoledor de la última audiencia del juicio por la muerte de su padre. Su blanco principal fue la declaración de su primo Jonathan Espósito, hijo de una de las hermanas del Diez, que vivió con Maradona durante su internación domiciliaria en Tigre y fue el último en verlo con vida. Dalma, quien fue una de las primeras en declarar, aseguró que el testimonio de su familiar fue confuso, trabado y que no sumó nada a la causa.
El juicio por la muerte de Diego Maradona tuvo una nueva audiencia en los tribunales de San Isidro y volvió a generar polémica. Esta vez, el foco estuvo en la declaración de Jonathan Espósito, sobrino del Diez e hijo de una de sus hermanas, que vivía con él durante los días previos a su fallecimiento. Espósito declaró por más de tres horas frente a los jueces, el fiscal Cosme Iribarren y las hijas del futbolista: Dalma, Gianinna, Jana y Verónica Ojeda. Pero su testimonio dejó más preguntas que respuestas.
Dalma, que siguió la audiencia con atención, decidió compartir su visión en cinco videos de Instagram. "Muy confuso todo, muy trabado todo. Siento que no habló nada", resumió al cierre de sus historias. La hija del Diez explicó que desde el principio las respuestas de su primo se limitaron a monosílabos. Los jueces le pidieron que intentara explayarse, que colaborara con la causa. "Me cuesta. Me dicen el mudo porque no hablo", respondió Espósito, mientras sus primas se tomaban la cabeza. Dalma lo describió con crudeza: "Contestaba todas las preguntas: sí, no, no sé, no me acuerdo. En un momento le preguntaron cómo era la casa donde vivía Maradona y dijo: 'es una casa'".
La situación fue tan tensa que los magistrados decidieron intervenir. Le reprodujeron audios propios de Espósito en los que hablaba con fluidez, sin esos monosílabos que usaba en la sala. Pero nada cambió. "Siguió declarando de la misma manera. Estuvimos desde las diez de la mañana hasta el cuarto intermedio y todo siguió igual", señaló Dalma, visiblemente frustrada.
Uno de los puntos que más llamó la atención de la hija del Diez fue el rol que su primo desempeñaba en la casa de Tigre. Cuando le preguntaron si trabajaba para su padre, Espósito confirmó que sí. "Dijo que por supuesto, que él le tenía que dar de comer a sus hijos", recordó Dalma.
Y aclaró que esa pregunta no buscaba juzgarlo sino entender qué hacía allí: "No era un familiar que lo iba a visitar, sino que lo de él era un trabajo". A partir de esa respuesta, sin embargo, el cuadro se volvió más confuso. "No quedó claro si él era el que le daba la medicación, cuándo se la daba y cuándo no, cuándo le pedían que entrara al cuarto de mi papá para despertarlo, cuándo veía alguna situación médica y a quién la reportaba", enumeró Dalma.
Los audios e intercambios de mensajes entre Espósito y el neurocirujano Leopoldo Luque también fueron parte de la audiencia. Cuando le preguntaron en qué carácter hablaba con él, el sobrino del Diez lo identificó como el médico de cabecera. "Tenían un ida y vuelta muy fluido, la verdad, hablaban mucho entre ellos", observó Dalma.
El 16 de noviembre de 2020, Espósito llamó a Luque porque vio a Diego hinchado. Pero en la sala, esa coherencia se disolvió: "En un momento dijo una cosa, después dijo otra: dijo que lo había visto hinchado, después dijo que lo había visto bien. Todo el tiempo se superponen cosas que dijo y que después no podía afirmar", señaló Dalma.
Otro momento que Dalma destacó fue el del partido del 30 de octubre, el día del cumpleaños de Maradona. Espósito reconoció que ese día el Diez no estaba bien y que no tendría que haber ido al estadio. Pero la persona que se oponía a que fuera, identificada como Yanina, solo apareció en su relato cuando los fiscales se lo preguntaron en forma directa. "Si no, él hacía de cuenta como que ese día lo vio que estaba más o menos, pero lo llevan igual a la cancha", dijo Dalma. Y lo enmarcó en el patrón que repitió a lo largo de toda la audiencia: "Le tuvieron que repreguntar cincuenta veces para que dijera realmente cómo fueron las cosas".
La parte más dolorosa llegó al final. Dalma eligió no explayarse sobre el 25 de noviembre, el día de la muerte de su padre. "Para mí es muy doloroso", explicó. Pero dejó en claro por qué la declaración de su primo en ese tramo le resultó inexplicable: "Él me miró a los ojos y me dijo: 'No te preocupes que mientras yo esté acá a tu papá no le va a pasar nada'. Y después, cuando va a declarar y no puede ni siquiera explicar qué pasó ese día, a mí me resulta raro". Según el propio testimonio de Espósito ante el tribunal, esa mañana nadie entró a la habitación de Diego hasta que él lo hizo junto a Maxi Pomargo. Fue entonces cuando encontró al futbolista con la mano derecha colgando, sin reacción. Los médicos forenses determinaron que Maradona ya llevaba un tiempo muerto.
Dalma cerró sus videos con una aclaración: no fue una declaración hostil, dijo, y nadie podría quejarse de eso. Pero su balance fue categórico: "Mi sensación de su declaración es esa. Muy confuso todo, muy trabado todo. Siento que no habló nada. La sensación de toda la sala fue que no estaba aportando nada".
Análisis de cierre:
La declaración de Jonathan Espósito en el juicio por la muerte de Diego Maradona dejó un sabor amargo en la sala y en las hijas del Diez. Dalma, con su crónica en redes, no solo expuso la frustración de la familia, sino que puso el dedo en la llaga de un problema más profundo: la falta de claridad en un proceso que busca justicia. La actitud de Espósito, que se definió como "el mudo", fue un obstáculo que los fiscales y los jueces no pudieron sortear. Y aunque Dalma aclaró que su crítica no era hostil, la contundencia de sus palabras refleja la impotencia de quienes buscan respuestas sobre una muerte que todavía duele. El juicio tiene ocho imputados, entre ellos Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov, acusados de homicidio simple con dolo eventual. Pero cada testimonio que se vuelve un laberinto de monosílabos y contradicciones aleja la posibilidad de un cierre. La familia Maradona merece saber la verdad, pero el camino hacia ella parece cada vez más empedrado de silencios y confusiones.



