Explotó el escándalo de Ian Lucas y Evangelina Anderson: las fotos que prueban el romance que ella negó
Yanina Latorre terminó de confirmar los rumores que comenzaron en "MasterChef Celebrity" y gestos cómplices, rumores y comentarios cruzados en redes sociales, aunque la modelo lo desmentía.
"MasterChef Celebrity" fue un éxito en Telefe, pero más allá de los conflictos culinarios, generó una increíble historia de amor entre Ian Lucas y Evangelina Anderson. Entre miraditas, complicidad y rumores que crecían día a día, la pareja se convirtió en el centro de todas las especulaciones. Sin embargo, ella siempre negó cualquier tipo de acercamiento y hasta se encargó de desmentirlo en cada entrevista. Lo llamaban "shippeo", decían que era contenido para las cámaras. Pero Ian, cansado de ser ninguneado, rompió el silencio con un descargo lapidario y ahora, las fotos filtradas terminaron de confirmar lo que todos sospechaban.
Según reveló Yanina Latorre en SQP, la historia arrancó una noche en un boliche y se fue afianzando con el paso de los días. "La historia comenzó la noche famosa de la chapada en un boliche, que se fueron juntos y empezó de a poco. Los dos tenían claro la diferencia de edad. Él la acompañó muchísimo en el duelo a ella. Conoció a sus hijos, siempre con respeto, fue a la casa. Ella nunca le dijo a los hijos que era nada más que un amigo", detalló la panelista. El vínculo creció al punto de que Anderson le pidió exclusividad y él aceptó, con la condición de mantenerlo en reserva por la reciente separación de ella y la diferencia de edad.
Las imágenes que salieron a la luz no dejan lugar a dudas. En una de ellas, tomada en la vía pública después de una fiesta, se los ve abrazados y besándose con total intimidad, lejos de cualquier pose para las cámaras. La otra es todavía más comprometedora: corresponde a una grabación de "MasterChef Celebrity" de principios de enero, y ahí aparecen los dos con los delantales puestos, besándose apasionadamente en la mismísima cocina del estudio, con los ojos cerrados y rodeados de utensilios. "Dormían juntos, compartían, había testigos en MasterChef. Chapaban en público, chapaban en las grabaciones... todos sabían", confirmó Latorre, desmintiendo de una vez por todas la versión de la modelo.
La relación fue mucho más que un par de besos escondidos. Ian se integró por completo al entorno familiar de Evangelina: compartió salidas, conoció a sus hijos y hasta Emma, la hija menor de la modelo, estuvo presente en el show que el youtuber dio en el estadio de Vélez.
Sin embargo, no todo era color de rosa. Según contaron cerca de la pareja, Anderson era muy celosa y llegó a hacerle escenas de celos delante de testigos. "Muy celosa, de hecho adelante mío le hizo una escena", aseguró Latorre, mostrando que el vínculo también tuvo su costado turbulento.
El final llegó cuando la modelo volvió a negar todo en una nota televisiva. "Ese día él se pudrió y la dejó porque era negarlo, negarlo. Después ella decía que era un shippeo, que lo hacían por show. Ahí cortaron definitivamente", explicó la angelita.
Ian, que venía soportando en silencio, publicó un descargo en Instagram que hizo temblar las redes: "En todas las declaraciones ajenas se ningunea el cariño que realmente existió en esa intimidad. Sinceramente lástima ver cómo esa persona lo desmerece y desmiente reiteradamente sin importar cómo me pueda sentir yo con esa mentira". Y cerró con una frase que se volvió viral: "Soy bueno, pero no boludo".
Con las fotos ya en la calle y los testimonios de quienes compartieron las grabaciones, el misterio quedó sepultado. Lo que pasó entre Ian Lucas y Evangelina Anderson no fue estrategia ni marketing, fue un romance real que ellos intentaron mantener en secreto pero que el ojo público terminó descubriendo.
Mientras tanto, la modelo sigue sin hablar después de las imágenes, y el youtuber ya anunció que no va a dar más detalles: "Hoy entiendo que las cosas tomaron otro camino y lo respeto. Por mi parte elijo quedarme con lo bueno, cerrar este capítulo y seguir adelante con tranquilidad". Un punto final para una historia que, aunque ella lo negara, estaba escrita en cada beso robado.


